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17.08.2018

Tratamos a 31 pacientes confirmados de Ébola en República Democrática del Congo

Hemos abierto un nuevo centro de tratamiento y aislamiento en la localidad de Mangina, considerada el epicentro de este décimo brote en el país. Hay seis casos sospechosos más.  

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Con el fin de responder al nuevo brote de Ébola en Kivu Norte, en República Democrática del Congo, hemos abierto un centro de tratamiento en Mangina, la pequeña localidad considerada el epicentro del brote.

Hasta la fecha, todos los pacientes de la unidad de aislamiento en la que estamos trabajando para mejorar la bioseguridad han sido transferidos a las 12 tiendas del nuevo centro de tratamiento de pacientes con Ébola (CTE).

Un total de 37 pacientes se encuentran hospitalizados allí, 31 de ellos con infección del virus confirmada por laboratorio. Los seis restantes son casos sospechosos.

“Entre nuestros pacientes tenemos a varios colegas del sistema de salud congoleño en la zona” explica Gwenola Seroux, nuestra coordinadora de emergencias. “Fueron los primeros en dar respuesta, y algunos de ellos fueron expuestos al virus”.

El virus del Ébola ha matado ya a 41 personas, según el Ministerio de Salud.

Además, nos hemos hecho cargo también de algunas de las prioridades del programa de respuesta de las autoridades de salud. En la provincia de Ituri, uno de nuestros equipos está trabajando en la ruta entre Mambasa y Makeke, en la frontera con Kivu Norte, visitando centros de salud para instalar habitaciones de aislamiento por si se necesitan.

También realizan actividades de vigilancia y trabajan con los trabajadores comunitarios de salud para sensibilizar sobre el Ébola. La prevención de la infección y los protocolos de control están siendo reforzados para asegurar la continuidad de la atención a los pacientes que no son de Ébola, un pilar crítico de la respuesta al brote.

Por la misma razón, trabajamos para mantener libres del riesgo de contaminación los diversos proyectos ya existentes en la zona, y poder continuar ofreciendo unos servicios médicos muy necesarios.

En este momento hay un programa de vacunación puesto en marcha por el Ministerio de Salud con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el área más afectada por el brote. Casi 1.200 contactos han sido identificados hasta el momento, según el Ministerio de Salud.

La provincia de Kivu Norte, en la que se declaró el brote el 1 de agosto, es una de las más inestables de la región.

El conflicto en marcha y la gran intervención militar ha tenido como resultado un gran número de desplazamientos, empeorando el problema crónico de unos habitantes que cuentan con un acceso limitado a la salud.

Un estallido de la violencia puede desencadenar grandes movimientos de población en cualquier momento. Estos aspectos del contexto tienen un impacto significativo en la respuesta humanitaria. Actividades críticas que suelen requerir la habilidad de llegar a lugares remotos, como el seguimiento de contactos, sensibilización de comunidades, vigilancia, investigación de alertas, vacunación y promoción de salud se ven afectados por las limitaciones prácticas impuestas por la situación.

En la vecina Uganda, formamos parte del grupo de trabajo nacional para prevenir el riesgo de contagio transfronterizo.