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31.03.2020

El coronavirus podría propagarse muy rápidamente en los campos del noroeste de Siria

Seguimos brindando artículos de primera necesidad a cientos de familias desplazadas y adaptamos nuestra respuesta ante la amenaza del COVID-19. Las condiciones de hacinamiento y la falta de saneamiento aumentan el riesgo de propagación.

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El campo de Deir Hassan, en la provincia de Idlib, es uno de los muchos campos a los que cientos de miles de familias desplazadas huyeron para escapar de la ofensiva militar de las fuerzas del gobierno sirio y sus aliados rusos entre diciembre de 2019 y principios de marzo de 2020.

Este campo alberga a más de 164.000 personas en asentamientos dispersos sobre las colinas y, como es el caso en el noroeste de Siria, carece de servicios básicos y ahora está amenazado por la posible propagación del coronavirus COVID-19.

El 16 de marzo, tras evaluar las necesidades en el campo de Deir Hassan, distribuímos artículos de primera necesidad a 180 familias en los asentamientos de Latamné y Al Habit, entre los que se incluyeron tiendas de campaña familiares, colchonetas, coberturas de plástico, mantas, juegos de cocina y kits de higiene.

“Vimos que las personas están viviendo al aire libre; también vimos a dos o tres familias compartiendo una tienda de campaña que no los protegía del frío ni de la lluvia. Había muy pocas carpas para acomodar a los recién llegados”, señala Ahmed, responsable de nuestro proyecto.

Al día siguiente, nuestro equipo distribuyó los mismos artículos de primera necesidad a 115 familias en Abo Obeidá, otro asentamiento en Deir Hassan.

"Gracias a MSF, tenemos tiendas de campaña", dice Manaf Shamma, una madre desplazada que vive en Latamné. "Este campo se estableció hace ocho meses, pero necesita letrinas, alcantarillado, caminos adecuados".

En el campo de Deir Hassan, las instalaciones de agua y saneamiento son inadecuadas para un gran número de personas, lo que aumenta el riesgo de enfermedades transmitidas por el agua. Hasta ahora, las infecciones de las vías respiratorias superiores han sido la afección principal que hemos visto mediante nuestras clínicas móviles de MSF. Pero ahora, la epidemia de COVID-19 se ha convertido en un gran desafío en todo el mundo y en Siria.

El gobierno sirio reportó el primer caso de COVID-19 en Siria el 23 de marzo. Aunque no se han declarado casos en la provincia de Idlib, el último bastión rebelde, la enfermedad puede propagarse muy rápidamente a través de la región, especialmente en los campos, donde las personas viven en grandes asentamientos, en condiciones de hacinamiento con poco saneamiento.

Hemos suspendido nuestras actividades en clínicas móviles en el campo de Deir Hassan para permitir que nuestro personal asista a una capacitación sobre prevención y control de infecciones (IPC) y, así, asegurarnos de no propagar el virus. En los próximos días, en 10 asentamientos en el campo de Deir Hassan, nuestros trabajadores de salud comunitaria realizarán sesiones de educación sanitaria sobre el COVID-19 con familias desplazadas y distribuirán folletos y kits de higiene específicos.

Ahora estamos enfocando nuestras actividades en las medidas de control de infecciones, brindamos asistencia para el triaje y el examen de pacientes en los dos centros de salud que apoyamos en Deir Hassan y Tal Karama.

Además, nuestros equipos están organizando la distribución de artículos de primera necesidad en el área de Afrin más al norte. Muchas familias desplazadas buscaron refugio en esta área, ya que está controlada por las fuerzas turcas y no ha visto violencia. Algunos no pudieron encontrar un refugio adecuado y se establecieron en casas desocupadas, fábricas o edificios públicos.

En respuesta, se está estableciendo un campo para desplazados internos en el área de Bul Bul, en un sitio dedicado para 400 familias desplazadas. Les suministraremos carpas, mantas, cobertura plástica, kits de cocina y de higiene. Las carpas se colocarán en colaboración con Al Ameen, una ONG local. Y una vez que estén listas, las familias desplazadas se mudarán al campo y recibirán los artículos de ayuda.

MSF y Al Ameen también hemos empezado a gestionar clínicas móviles la semana pasada en el área de Bul Bul y en el campo occidental de Afrin. Pero estas actividades fueron suspendidas para permitir que el personal asistiera a la capacitación de IPC.

Teniendo en cuenta las enormes necesidades de los desplazados internos en la provincia de Idlib, nuestra respuesta sigue siendo limitada, pero debe seguir aumentando. Nuestra capacidad para ampliar la asistencia dependerá del flujo constante de artículos de ayuda esenciales, suministros médicos y equipos de protección personal que lleguen al noroeste de Siria; y también de nuestra capacidad para enviar personal internacional de Médicos Sin Fronteras para apoyar a nuestros colegas sirios.

No tenemos presencia en Turquía. Para poder ampliar nuestra ayuda, solicitamos a todas las autoridades turcas relevantes que faciliten el tránsito de suministros esenciales y personal internacional hacia el noroeste de Siria.

En todo el noroeste de Siria, nuestros equipos brindan atención médica materna, atención médica general y tratamiento de enfermedades no transmisibles a través de sus clínicas móviles. Distribuyen artículos de primera necesidad, incluyendo material de calefacción, y mejoran los sistemas de agua y saneamiento. También apoyan las actividades regulares de vacunación. En el noroeste de Siria, gestionamos una unidad especializada en el tratamiento de quemaduras que proporciona cirugías, injertos de piel, vendajes, fisioterapia y apoyo psicológico.

Brindamos apoyo a la atención médica primaria y secundaria en varios hospitales y clínicas en las provincias de Idlib y Alepo, y tenemos asociaciones de cogestión con tres hospitales. En respuesta al Covid-19, ahora estamos implementando medidas de IPC en instalaciones médicas que gestionamos o apoyamos, y también estamos organizando el triaje y la detección de pacientes y la capacitación en cuestiones de IPC. En los campos, implementamos medidas de protección para el personal médico y los pacientes.

Nuestros proyectos médicos en las provincias de Raqqa, Hasakeh y Alepo en el noreste de Siria continúan. Realizamos actividades en Al Raqqa, Kobane / Ain Al Arab, en el campo de Al Hol, en el de Washokani y Tal Kochar / Yaroubiyá, y además apoyamos a las autoridades sanitarias locales con la preparación ante el brote de Covid-19. Para garantizar nuestra independencia, no recibimos fondos gubernamentales para sus operaciones en Siria.