Back to top
18.11.2016

“Si los bombardeos son especialmente violentos, nuestros suministros se agotarán en tres o cuatro días"

Un médico de uno de los escasos hospitales operativos en la zona sitiada de Alepo explica el escenario tras la reanudación de los bombardeos.

-A A +A

"Hasta el lunes y desde hacía algunas semanas, la situación en el este de Alepo había sido de relativa tranquilidad solamente rota con bombardeos esporádicos. Pero el martes los ataques experimentaron una escalada repentina, con más de un centenar de bombardeos y unas cifras aterradoras de heridos.

En solo dos horas, entre las 13 y las 15, llegaron al hospital 55 heridos: tres personas fallecieron, ingresamos a 13 heridos y al resto las enviamos de vuelta a casa. Los heridos presentaban todo tipo de lesiones, desde heridas superficiales hasta lesiones en las extremidades y daños neurológicos.

Cuando suceden masacres y se produce un gran número de heridos, dejamos de hacer todo lo que tenemos entre manos para concentrarnos en asistir a estos pacientes. Las operaciones que no son urgentes se posponen hasta que el bombardeo haya acabado o el cirujano tenga un momento para retomarlas.

Cuando la situación está más tranquila, podemos realizar un seguimiento del estado de los pacientes durante más tiempo, pero en situaciones graves como la que tenemos ahora, tenemos que darles apenas una o dos horas después de haber sido operados.

Los pacientes más vulnerables son los que presentan heridas en la cabeza y lesiones neurológicas. De ellos, entre el 70 y 80 % termina falleciendo.

Vemos a muchas personas con heridas en las extremidades. Desgraciadamente, en la mayoría de los casos no podemos hacer mucho por ellas y se termina optando por la amputación. Hay muy poco tiempo y muy pocos médicos, quirófanos y medicamentos. No tenemos muchas opciones.

 

Proteger el hospital

El pasado martes, un proyectil cayó a unos 20 metros del hospital, pero no llegó a alcanzarnos. En los últimos cinco meses, hemos sido blanco hasta en cinco ocasiones: una vez en junio, dos en julio y otras dos en septiembre. Cada vez que ocurre, nos vemos obligados a cerrar durante varios días para realizar reparaciones básicas y limpiar el lugar.

Francamente no se puede hacer mucho para prepararse ante bombardeos como estos. A principios del verano pasado empezamos a excavar bajo el hospital, pero cuando comenzó el asedio no pudimos conseguir materiales de construcción, así que tuvimos que detener los trabajos. También empezamos a construir un muro alrededor del hospital, pero tampoco hemos podido terminarlo.

Nuestros generadores están muy lejos del hospital. Están ubicados en un subterráneo relativamente seguro, pero el combustible con el que funcionan está a punto de agotarse.

Algunos medicamentos — como los necesarios para enfermedades crónicas — ya se han acabado. También están a punto de hacerlo algunos analgésicos y antibióticos.

A medida que la intensidad de los bombardeos aumenta y las consecuentes llegadas de víctimas y heridos se vuelven más frecuentes, atendemos a cada vez más y más pacientes. Como consecuencia estamos gastando los suministros médicos más rápido. Cuando recibes tantos heridos no puedes guardar los fármacos para emplearlos más tarde. Atender a los pacientes es nuestra primera prioridad y es más importante que cualquier otra cosa.

Esperamos que las existencias actuales nos duren diez días. Sin embargo, si el bombardeo es especialmente violento, se nos agotarán en tres o cuatro jornadas. Por desgracia, cuando nos quedemos sin material ni medicamentos, no podremos hacer nada. Por ahora, estamos haciendo lo que podemos".