Back to top
02.11.2016

Siria: atrapados y sin atención médica especializada

Abdul Hadi tiene 9 años y necesita un escáner cerebral con urgencia. Pero en el asediado este de Alepo, no hay equipamiento para hacerlo ni posibilidad de salir. Como él, miles de pacientes esperan desesperados.

-A A +A

Sucedió a fines de septiembre, justo un día después del almuerzo. Abdul Hadi, de 9 años, estaba jugando frente a su casa en el este de Alepo cuando una bomba barril cayó del cielo.

El niño quedó inconsciente y sufrió heridas en su cabeza. Días después, las fuerzas sirias y rusas intensificarían los bombardeos en la parte sitiada de la ciudad.

En el hospital, Abdul Hadi fue conectado directamente a un respirador. "Cuando llegamos al hospital, estaba casi muerto pero, gracias a Dios, pudo lograrlo", recuerda su madre.

Sin embargo, cuando pudo recuperar la conciencia, perdió la memoria. "Su mente se ha quedado en blanco y no puede sentir nada", añade. Abdul ya no puede comer por sí mismo; su madre lo alimenta con una jeringa.

El daño cerebral también le provoca convulsiones, pero es imposible realizarle un escáner: en el asediado este de Alepo, no hay el equipamiento necesario para hacerlo. 

"El niño necesita una tomografía computada", sostiene Abu Yazan, la enfermera del hospital, "pero no tenemos la máquina para hacerlo, los caminos están cerrados y vivimos en estado de sitio".

 

Cuatro meses sin poder salir

Antes de la imposición del asedio, el pasado mes de julio, los pacientes que necesitaban tratamiento especializado eran referidos a hospitales en otros lugares del norte de Siria o a lo largo de la frontera con Turquía.

Sin embargo, durante los últimos cuatro meses, todos los caminos fuera de la ciudad están bloqueados.

Desde que los bombardeos aéreos se han intensificado, al menos 2.209 personas han resultado heridas, incluyendo al menos 468 niños.

La gravedad de las lesiones de muchas personas hace que la falta de material especializado sea aún más desesperante.

La escasez de personal médico especializado es también devastadora. De los 35 doctores que quedan en el este de Alepo, sólo siete son cirujanos con capacidad para operar heridos.

“Estamos sufriendo intensos bombardeos en el este de Alepo, y recibimos muchos pacientes con heridas neurológicas y vasculares”, dice Abu Yazan. “Necesitan que los transfieran fuera de Alepo porque aquí no hay doctores especializados para tratarlos”.

También se están acabando los suministros y los medicamentos para tratar algunas patologías. “No nos queda ninguna medicina para desórdenes neurológicos”, asevera Abu Yazan. Las existencias de medicamentos contra el cáncer, la tuberculosis y la hepatitis ya se han agotado.

La falta de combustible a raíz del bloqueo agrava además las dificultades del personal médico en los siete hospitales del este de Alepo aún operativos.

Para ahorrar, los generadores se utilizan ahora durante sólo cuatro horas al día. Según Abu Yazan, el resultado es que parte del equipamiento, como los generadores de oxígeno, están ahora fuera de servicio.

“Estamos sufriendo muchísimo la escasez”, se lamenta. “Muchos pacientes en estado crítico necesitan ser transferidos fuera del este de Alepo, pero no existe ninguna ruta para salir de la ciudad. Estamos sufriendo mucho”.