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30.09.2016

Urgimos al Gobierno sirio y a sus aliados a detener los bombardeos indiscriminados en Alepo

Exigimos que detengan los ataques que están provocando un baño de sangre entre la población civil de la ciudad.

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El 28 de septiembre, apenas unas horas antes de la reunión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para abordar la aplicación de la resolución 2286 sobre la protección de las instalaciones médicas, dos hospitales apoyados por MSF en Alepo resultaron gravemente dañados por los bombardeos y quedaron inoperativos.

"Las bombas están lloviendo desde aviones de la coalición liderada por las fuerzas sirias. Todo el este de Alepo se ha convertido en una enorme trampa mortal. El Gobierno sirio debe detener los bombardeos indiscriminados; y Rusia, como su aliado político y militar indispensable, tiene la responsabilidad de ejercer presión para pararlos”, afirma Xisco Villalonga, nuestro director de Operaciones.

Según la Dirección de Salud del este de Alepo, los hospitales que aún están operativos en Alepo informaron que, entre el 21 y 26 de septiembre, recibieron más de 800 heridos, incluyendo al menos 221 niños, y 278 fallecidos, entre ellos, al menos, 96 eran niños.

"Todas las unidades de cuidados intensivos están llenas. Los pacientes tienen que esperar a que otros mueran para poder ser trasladados a una cama disponible. Únicamente tenemos tres quirófanos y, solamente ayer, tuvimos que realizar más de una veintena de cirugías abdominales graves", explica el doctor Abu Waseem, gerente de un hospital de traumatología apoyado por MSF en el este de Alepo. "Los trabajadores del hospital están trabajando hasta 20 horas diarias. No pueden irse a casa y dejar que la gente muera".

El gran número de heridos está haciendo que se agoten rápidamente las existencias de fármacos y material médico en todos los hospitales. En el breve periodo de tiempo durante el que se rompió el asedio el pasado agosto, MSF consiguió hacer llegar un cargamento de suministros médicos a la ciudad, pero no ha podido realizar un nuevo envío. "En los últimos meses, hemos hecho todo lo posible para mantener el apoyo a los hospitales de Alepo. Ahora, con el completo asedio de la ciudad, los ataques a los convoyes humanitarios y los intensos bombardeos, nos sentimos impotentes", dice Villalonga.

La situación ya era crítica en el este de Alepo antes de esta nueva ofensiva. Hacemos público hoy un informe sobre el ataque contra el hospital Al Quds en abril, que ilustra las sobrecogedoras condiciones de trabajo en los hospitales de la ciudad, y los brutales efectos de los ataques tanto sobre el personal del hospital en sí como en el acceso de la población a los servicios de salud.

"El bombardeo al hospital de Al Quds en abril tuvo lugar durante la peor ofensiva hasta la fecha. Sin embargo, desde entonces se han superado límites inimaginables y, si los bombardeos continúan con la intensidad actual, en pocos días puede que no quede ni un solo hospital en pie", continúa Villalonga. "Desde abril, todos los hospitales del este de Alepo se han visto afectados por los bombardeos. El propio hospital de Al Quds fue alcanzado y dañado de nuevo en agosto, tras grandes esfuerzos para rehabilitar las instalaciones y reanudar las actividades". Las estructuras médicas del oeste de Alepo también han resultado dañadas, en los últimos meses.

"Rusia y el resto de miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas deben respetar la resolución sobre protección de las instalaciones médicas y poner fin al total desprecio por los principios de humanidad que Alepo está sufriendo a día de hoy", expresa Villalonga.

"El cruel y brutal bombardeo debe parar de inmediato; además, es necesario poner en marcha medidas urgentes para permitir la evacuación de las personas gravemente enfermas y heridas hacia zonas donde puedan acceder a la atención médica adecuada. Cualquier planteamiento que suponga menos de esto es la confirmación de lo que muchos temen, que el mundo ha abandonado al pueblo de Alepo, haciéndole sufrir una muerte violenta y agónica".

 

MSF proporciona apoyo a ocho hospitales de la ciudad de Alepo. Además, la organización médico-humanitaria gestiona seis centros de salud en todo el norte de Siria y apoya a más de 150 centros de salud y hospitales de todo el país, muchos de ellos en zonas sitiadas.