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Siria

Mapa de proyectos MSF Siria
Consultas externas: 
350.300
Kits de artículos de primera necesidad distribuidos: 
9.500
Cirugías: 
7.000
Partos (incluyendo cesáreas): 
2.000
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Desde que comenzó en 2011, el conflicto sirio ha provocado la mayor crisis de desplazamiento desde la Segunda Guerra Mundial. Millones de personas necesitan desesperadamente ayuda humanitaria para sobrevivir.

Unos 4,3 millones de personas han huido del país y se estima que dentro hay 6,6 millones de desplazados internos. Mientras, el Ejército sirio, las fuerzas de la oposición y los grupos insurgentes siguen luchando por el poder y el control del territorio. Esta compleja guerra se ha caracterizado por una violencia extrema: las zonas civiles han sido bombardeadas sistemáticamente, con frecuencia mediante ataques ‘con doble golpe’: tras el bombardeo inicial, se produce un segundo ataque cuando los equipos médicos y de rescate están en la zona. Además, se han registrado ataques cuyas víctimas mostraban síntomas de exposición a agentes químicos.

Al menos millón y medio de personas viven atrapadas en zonas asediadas, sin recibir ayuda humanitaria o atención médica y sin la posibilidad de ser evacuados por razones médicas.

El Gobierno sirio continúa denegando las reiteradas peticiones de Médicos Sin Fronteras para acceder a las zonas bajo su control. En Siria, MSF debería estar ejecutando algunos de sus programas médicos de mayor envergadura y, sin embargo, no puede hacerlo debido a los enormes impedimentos para llegar a la población necesitada de ayuda. Siria es un doloroso recordatorio de que la atención médica no solo no es respetada, sino que es blanco directo de ataques con fines políticos por las partes implicadas en el conflicto.

Tras el secuestro y posterior liberación de varios trabajadores de MSF en 2014 por parte del Estado Islámico (EI), y dada la imposibilidad de obtener garantías de sus dirigentes de que no se secuestraría o atacaría a los pacientes o al personal de la organización, esta tuvo que tomar la difícil decisión de retirarse de las zonas controladas por este grupo armado. En consecuencia, las actividades de MSF se limitan a las regiones controladas por las fuerzas de la oposición o a dar apoyo a las redes médicas que trabajan en el frente o en los pasos fronterizos.

En 2015, MSF siguió operando seis centros médicos en diferentes lugares del norte de Siria, en los que pudo comprobar el constante aumento del número de personas cuya condición se complicó por no haber recibido atención médica a tiempo. También han aumentado las infecciones y muertes relacionadas con la escasez de antibióticos.

MSF también amplió su programa de apoyo a unos 70 centros de salud dirigidos por médicos sirios con atención especial a las zonas sitiadas. MSF proporcionó asesoramiento técnico, suministros médicos, salarios y combustible, y colaboró en la reconstrucción de los edificios dañados; también prestó apoyo puntual a otras 80 instalaciones médicas, por ejemplo donando material y medicamentos en situaciones de emergencia como las afluencias masivas de heridos. En estos centros de salud no hay trabajadores de MSF.

A lo largo de 2015 perdieron la vida 23 profesionales sanitarios sirios de estructuras apoyadas por MSF y otros 58 resultaron heridos. Además, 63 clínicas y hospitales respaldados por MSF fueron blanco de ataques aéreos o bombardeos en 94 ocasiones diferentes en 2015; 12 de estas instalaciones quedaron completamente destruidas.

Gobernación de Alepo

En marzo, MSF publicó el informe Alepo: asedio a la ayuda médica, que exponía los problemas a los que se enfrenta la asistencia humanitaria en esta gobernación. La investigación se centraba en la experiencia directa de MSF, pero también recogía la violencia sufrida por muchas de las redes de médicos e instalaciones locales que reciben el apoyo de la organización.

En la ciudad de Alepo, la situación sufrió un grave deterioro a lo largo de 2015, con ataques dirigidos contra las infraestructuras civiles, los mercados, los sistemas de suministro de agua y los servicios de salud. La intensificación del conflicto en Hama e Idlib obligó a miles de familias a huir a la gobernación de Alepo.

El personal de MSF en el hospital de 28 camas dirigido por la organización en el distrito de Azaz realizó 32.500 consultas externas y 17.000 consultas de emergencia, y llevó a cabo 1.200 intervenciones quirúrgicas. Estos equipos también recibieron a 6.000 pacientes en consultas pre y posnatales y de planificación familiar, y atendieron casi 410 partos.

En mayo, MSF documentó ataques perpetrados contra nueve centros de salud en la gobernación de Alepo, incluyendo seis hospitales. Uno de ellos fue el hospital de Al Sajur, al que MSF apoyaba en Alepo capital, y que tuvo que suspender sus actividades tras sufrir al menos dos bombardeos en días consecutivos. En junio, fue MSF quien tuvo que cerrar un hospital de campaña debido a la inseguridad: el puesto avanzado de Maskan, que hasta ese momento había realizado 5.835 consultas externas y otras 2.495 de emergencia, y había atendido medio centenar de partos. MSF pudo transferir las actividades de Maskan a una red de médicos sirios. En agosto, MSF trató a pacientes con síntomas de exposición a agentes químicos en el distrito de Azaz.

A principios de diciembre fueron atacados los convoyes que transportaban ayuda de primera necesidad, lo que redujo temporalmente los servicios hospitalarios disponibles y retrasó la entrega de suministros de emergencia que MSF estaba entregando a las familias desplazadas en colaboración con el consejo municipal de Alepo: kits de invierno que contenían ropa de abrigo, mantas, linternas, jabón, etc. A finales de año se habían distribuido más de 7.800 kits en total.

En marzo, MSF empezó a apoyar la rehabilitación de los sistemas de salud y las infraestructuras de Kobane, que había sido destruida casi en su totalidad. MSF construyó un hospital provisional, que en junio fue destruido en un ataque. MSF también prestó su apoyo a dos puestos de salud ambulatorios urbanos, tres puestos rurales y a una pequeña unidad de urgencias hospitalarias en la ciudad. Sí pudieron reanudarse las actividades de inmunización rutinarias y se realizaron vacunaciones masivas contra el sarampión; también pudieron distribuirse artículos de primera necesidad a 4.000 hogares.

Gobernación de Hassaké

En 2015 se intensificaron los enfrentamientos entre grupos armados en el noreste de Siria. MSF trabajó en un hospital de maternidad de la zona, donde atendió 1.560 partos, de los cuales casi 400 por cesárea. También donó equipos médicos y materiales de uso común. Tres clínicas de MSF realizaron más de 35.000 consultas externas a desplazados y población local, incluyendo enfermedades crónicas y salud materno-infantil.

Gobernación de Idlib

MSF siguió dirigiendo la unidad de quemados Atmé en Idlib, donde se realizaron más de 6.800 consultas médicas y 5.500 intervenciones quirúrgicas, y los servicios de salud mental atendieron a 3.100 pacientes. Se vacunó a más de 7.000 niños contra el sarampión y a más de 3.500 recién nacidos contra la hepatitis B.

Zonas sitiadas en Homs y Damasco

Más de un millón de personas viven bajo asedio militar en los barrios controlados por la oposición en las gobernaciones de Damasco y Homs, y varios cientos de miles de personas permanecen en la misma situación en Deir Ezzor y otras áreas donde MSF no ha sido capaz de organizar actividades de apoyo. La entrega de suministros médicos oficiales procedentes de Damasco en estas áreas está muy restringida; en las raras ocasiones en las que se permite la entrada de los convoyes, los puestos de control confiscan elementos críticos, como el material quirúrgico, los antibióticos y los alimentos terapéuticos. Prácticamente nunca se permite la evacuación médica de los pacientes en estado crítico. A lo largo de 2015, la mayoría de estos barrios fueron objeto de constantes ataques aéreos y bombardeos. Los centros de salud apoyados por MSF en zonas asediadas realizaron una media de 300.000 consultas al mes.

Gobernación de Daraa

MSF realizó donaciones médicas y proporcionó artículos de primera necesidad y apoyo técnico a seis hospitales y puestos de salud en la gobernación de Daraa, ayudando a las redes de médicos sirios a realizar 118.000 consultas externas, hospitalizar a 5.800 pacientes y a prestar asistencia en más de 2.000 partos. Estos hospitales también trataron a más de 8.000 víctimas de la violencia.

Documentación de los heridos de guerra

En 2016, la organización publicó el informe Heridos de guerra y muertos en los centros médicos apoyados por MSF en Siria en 2015. Este estudio revela que en 2015 los hospitales y clínicas apoyados por MSF en el noroeste, oeste y centro de Siria (en Alepo, Homs, Hama, Idlib, Latakia y Damasco) atendieron a casi 155.000 pacientes con heridas de guerra. Además, se documentaron algo más de 7.000 víctimas mortales del conflicto. Las mujeres y los niños representaron entre el 30 y el 40% de las víctimas, horquilla que crecía hasta el 60-90% en los 10 incidentes con víctimas en masa documentados, por ejemplo tras bombardeos de escuelas o parques infantiles.

 

Este artículo ofrece una visión general del trabajo de MSF en Siria entre enero y diciembre de 2015; es un resumen que no puede considerarse exhaustivo. En 2015, MSF contaba en Siria con 494 trabajadores y gastó 17,8 millones de euros en sus actividades médico-humanitarias. MSF trabajó por primera vez en este país en 2009.

 

MSF España es una de las secciones de MSF que trabajan en Siria. En 2015, los proyectos de MSF España se encontraban en la gobernación de Alepo y en Kilis (Turquía). Si quieres conocer más en profundidad el trabajo de nuestra sección allí, consulta nuestro Informe de Misiones.

Testimonio

Un médico, que trabaja como director de hospital, director médico, cirujano y director de recursos humanos en un hospital apoyado por MSF cerca de Damasco, narra su experiencia.

“Agosto fue el peor mes desde el punto de vista médico. Nos llegaron cientos de heridos. A veces incluso nos pasamos dos o tres días sin dormir. Fue un mes sin precedentes, el peor que he visto nunca.

Hacemos lo que podemos. Intentamos salvar vidas y eso es lo que nos mantiene activos. No podemos hacer nada en relación con el asedio, es lo que hay, así que simplemente luchamos por sobrevivir. Por supuesto me aferro a la esperanza. Siempre la hay.

Pero también hay mucho miedo y depresión en nuestra comunidad; está en todas partes. Siempre que hay un bombardeo o se oye el rugido de un avión, todo el mundo huye desesperadamente a su casa o en busca de un refugio. El sonido de un avión es algo aterrador. Es difícil explicar cómo es la situación aquí. Tienes que verlo con tus propios ojos para entenderlo, e incluso así resulta inconcebible. Este último mes hemos atendido a muchos heridos; en estas circunstancias, cualquiera que no esté herido o muerto puede sentirse afortunado.

Desde el punto de vista médico, hemos tenido que acostumbrarnos. Tenemos que recurrir a medidas como el racionamiento de los medicamentos. El racionamiento se ha convertido en una parte importante de nuestro trabajo: no tenemos otra opción, así que intentamos apañarnos con lo que tenemos. Hay demasiados pacientes, demasiadas historias.

Para mí, hay un paciente que encarna esta locura, un niño al que no olvidaré mientras viva. Tenía el rostro cubierto de heridas, los brazos, las piernas... Y sin embargo se reía. No paraba de reír. A los niños normalmente les dan miedo nuestras inyecciones y agujas, pero a él no. Solo se reía, se reía de todo”.