Back to top

Siria

En 2019, las zonas e infraestructuras civiles, incluyendo los hospitales, volvieron a ser blanco directo de ataques. Miles de personas murieron o resultaron heridas y muchas más tuvieron que abandonar sus hogares.

Mapa de proyectos MSF Siria
515.100  
consultas externas
169.100  
vacunaciones rutinarias
14.800  
partos asistidos, incluidas 3.670 cesáreas
37.200  
personas hospitalizadas
7.280  
consultas individuales de salud mental
13.500  
cirugías
-A A +A

Médicos Sin Fronteras continuó trabajando en Siria, pero nuestras actividades se vieron limitadas por la inseguridad y las restricciones de acceso. En las zonas donde pudimos negociar la entrada y realizar evaluaciones independientes para determinar las necesidades, nuestros equipos gestionaron o apoyaron hospitales y centros de salud y dieron atención médica en campos de personas desplazadas. En las zonas donde no fue posible nuestra presencia directa, mantuvimos nuestro apoyo con donaciones de medicamentos, equipos médicos y artículos de primera necesidad; capacitación a distancia del personal médico; asesoramiento médico; y ayuda económica para cubrir los costes de funcionamiento de hospitales y clínicas.

Noroeste de Siria

En el noroeste de Siria, cientos de miles de personas fueron desplazadas a consecuencia de la ofensiva lanzada en abril por las fuerzas gubernamentales sirias y sus aliados, en particular Rusia, en la provincia de Idlib, el último bastión de la oposición. La mayoría de los recién desplazados se dirigieron hacia zonas densamente pobladas, donde no había agua potable ni atención médica. Tenían pocas opciones, debido a que la mayor parte de las zonas que se consideraban relativamente seguras estaban superpobladas y desbordadas en términos de asistencia humanitaria.

Las escuelas, los hospitales, los comercios y los campos de desplazados también fueron afectados y dañados durante la ofensiva. En varias ocasiones, sobre todo en agosto y a partir de finales de octubre, los hospitales apoyados por MSF tuvieron que atender una afluencia masiva de víctimas, ya que llegaban 10 o más personas heridas al mismo tiempo. Algunos de estos hospitales también fueron dañados por los bombardeos, mientras que otros, temiendo ser ser alcanzados, tuvieron que reducir o suspender sus servicios.

Brindamos apoyo en atención médica básica y especializada en varios hospitales y clínicas en las gobernaciones de Idlib y Alepo, en los servicios de consultas externas, hospitalización, urgencias, cirugía y maternidad, en coordinación con las organizaciones locales con las que MSF trabaja o con las gerencias de los centros de salud. También continuamos con la gestión compartida en tres hospitales de referencia; definimos nuevas estrategias de trabajo y protocolos médicos en colaboración con las gerencias de estos centros y dimos apoyo a todos los servicios, donamos medicamentos y otros suministros, y cubrimos los gastos de funcionamiento (incluyendo el pago de salarios).

En Atme, dirigimos una unidad de quemados especializada que ofrece cirugía, injertos de piel, curas, fisioterapia y apoyo psicológico. En 2019, realizamos una media de 150 procedimientos al mes; y los casos graves o complejos se derivaron a Turquía en ambulancia. También continuamos con nuestro apoyo en los servicios más importantes del hospital de Al Salama, en Azaz, una zona que alberga una gran población desplazada que no deja de aumentar.

Además, colaboramos en programas de vacunación en centros de salud, dirigimos campañas de vacunación en los campos y sus alrededores, y atendimos a un centenar de pacientes con trasplante de riñón, a los que garantizamos seguimiento y medicación.

En respuesta a la afluencia de desplazados en Idlib, aumentamos nuestras actividades en los campos: ampliamos la distribución de artículos de primera necesidad (como kits de higiene y colchones), mejoramos los sistemas de agua y saneamiento e incrementamos las donaciones de material médico de emergencia. Tras la intensificación de la ofensiva militar, también ampliamos las clínicas móviles que habíamos estado enviando a los asentamientos de desplazados, para ofrecer atención médica general, salud materna y tratamiento de enfermedades no transmisibles.

Noreste de Siria

En enero, iniciamos una gran respuesta de emergencia en el campo de Al Hol, en la gobernación de Hasaka. A la población inicial del campo, unas 10.000 personas, se sumaron otras 60.000; ahora, un 94% de los desplazados son mujeres y niños llegados desde el último bastión del Estado Islámico en Deir ez Zor. El campo es un entorno muy politizado y militarizado. Comenzamos por donar artículos de primera necesidad y proporcionar atención de emergencia en el área de recepción; después, abrimos una clínica de atención primaria (con urgencias abiertas las 24 horas del día) y un centro de nutrición. También organizamos la vigilancia comunitaria de enfermedades, actividades de agua y saneamiento y un programa de cuidado de heridas en una tienda de campaña para quienes no podían llegar a las clínicas; además, nos ocupamos de las derivaciones a nuestro hospital quirúrgico de Tal Tamer. Finalmente, inauguramos otra clínica de atención primaria e iniciamos actividades de agua y saneamiento en un área del campo donde hay detenidas personas extranjeras.

La situación cambió considerablemente en octubre, con el repentino movimiento hacia el este de las fuerzas de la coalición liderada por Estados Unidos. El Ejército turco, junto a grupos armados de la oposición siria, inició la Operación Manantial de Paz, cuyo objetivo era eliminar las Unidades de Protección Popular kurdas de una franja de tierra de 30 kilómetros de largo y 440 kilómetros de ancho a lo largo de la frontera entre ambos países. Como resultado, MSF tuvo que suspender algunos proyectos, evacuar temporalmente a Irak al personal internacional y reubicar algunos equipos sirios en otras áreas del noreste.

En el campo de Ain Issa, en la gobernación de Raqa, nuestros equipos ofrecieron atención médica general, vacunaciones, salud mental y actividades de agua y saneamiento hasta octubre, cuando se cerró el campo y sus habitantes huyeron debido a los conflictos y la inseguridad. Luego, comenzamos a brindar apoyo al hospital público de Ain Issa, con donaciones de suministros médicos, aunque también tuvimos que marcharnos por culpa de la inseguridad. En el hospital de Tal Abyad también suspedimos las actividades médicas integrales, que incluían el tratamiento de la talasemia para más de 280 pacientes, después de que los grupos apoyados por Turquía tomaran el control de la zona. Nuestro programa en el hospital concluyó a finales de año, ya que no pudimos negociar su reanudación con las nuevas autoridades responsables.

En la ciudad de Raqa, continuamos dirigiendo una clínica de atención general, donde mantuvimos la atención de emergencia, las consultas externas, el apoyo en salud mental y las vacunaciones. En el Hospital Nacional, hicimos importantes obras de renovación y pusimos en marcha y empezamos a trabajar en los servicios de urgencias, hospitalización, posoperatorio, cirugía ortopédica, radiología, banco de sangre y laboratorio. Continuamos apoyando estas actividades en el hospital con donaciones regulares de suministros médicos y ayudas económicas para su personal.

También continuamos con nuestro apoyo en la maternidad de Kobane (Ain al Arab), en la gobernación de Alepo, con la provisión de suministros médicos y apoyo económico al personal de salud. Seguimos colaborando en los programas de vacunación de rutina en 12 localidades del distrito y donamos artículos de primera necesidad a familias desplazadas de Tal Abyad y Afrin.

Después de la evacuación temporal de nuestros equipos internacionales, también tuvimos que suspender las actividades en Til Kocher, en la gobernación de Hasaka, donde dirigíamos una clínica que prestaba servicio a la vulnerable comunidad árabe –fundamentalmente a niños, mujeres embarazadas y pacientes crónicos–. A partir de noviembre, gradualmente reanudamos algunas actividades y comenzamos a desplegar clínicas móviles para asistir a personas desplazadas en el campo de Nouruz.

En octubre, nuestros equipos distribuyeron artículos de primera necesidad a personas desplazadas en campos, escuelas o casas de familiares y amigos en los campos de Tal Tamer, Hasaka y Nouruz. Donamos kits de higiene, mantas y tiendas de campaña multiuso. En Til Kocher, proporcionamos kits de higiene y mantas a víctimas de las inundaciones; también donamos 1.000 mantas y una tienda de campaña para tareas de triaje al Hospital Nacional de Hasaka durante la respuesta a una afluencia puntual de víctimas en masa. 

 

Este artículo ofrece una visión general de nuestro trabajo en este país entre enero y diciembre de 2019; es un resumen que no puede considerarse exhaustivo. En 2019, contábamos con 939 profesionales, entre personal nacional e internacional, y gastamos 41,4 millones de euros en nuestras actividades médico-humanitarias. Trabajamos por primera vez en este país en 2009.

En 2019, MSF España era una de las secciones de MSF con actividades en el país. Si quieres conocer más en profundidad nuestro trabajo allí, consulta nuestro ‘Informe de Misiones’.