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Siria

Mapa de proyectos MSF Siria
372.700 
consultas médicas
5.300 
kits de bienes de primera necesidad distribuidos
2.000 
partos asistidos
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La violencia extrema perpetrada contra civiles durante seis años de guerra en Siria no muestra signos de remitir.

Las zonas civiles han sido bombardeadas de forma habitual y están privadas de ayuda. Hay poca comida y atención médica, especialmente en los lugares sometidos a asedio. Muchos hospitales se enfrentan a una escasez crítica de suministros, así como de personal, ya que muchos sanitarios han huido o han muerto. Esta guerra ha expulsado ya de sus hogares a más del 50% de la población: según el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, más de 4,8 millones de personas han huido al extranjero y otros seis millones son desplazados internos. Y muchos permanecen atrapados en zonas sometidas a asedio o varadas en las fronteras cerradas de los países vecinos.

Las instalaciones médicas, el personal y los pacientes han sido víctimas de ataques indiscriminados e intencionados. En 2016, 32 instalaciones médicas que apoyamos fueron bombardeadas en 71 ocasiones distintas. Por ejemplo, el 15 de febrero, uno de ellos, el hospital Maarat al Numan (en la gobernación de Idlib) fue alcanzado por cuatro misiles; murieron 25 personas y otras 11 resultaron heridas (entre personal del hospital, pacientes, cuidadores y visitantes). El 27 de abril, al menos 55 personas (entre pacientes y personal) murieron tras ser alcanzado en un ataque aéreo el hospital Al Quds de Alepo, al que también dábamos apoyo. Según la Comisión sobre Siria de la Universidad Americana de Beirut, 814 trabajadores de la salud han muerto desde que comenzó la guerra en 2011.

En un país donde debería estar ejecutando algunos de sus programas médicos más importantes, nuestra presencia directa es enormemente limitada. El Gobierno sirio no nos ha concedido autorización para trabajar en el país, a pesar de nuestras repetidas solicitudes y, en las zonas bajo control de la oposición, la inseguridad ha reducido nuestra capacidad. Tras el secuestro y posterior liberación de varios de nuestros trabajadores en 2014 por parte del Estado Islámico (EI), nos retiramos de las áreas controladas por este grupo, dada la imposibilidad de obtener garantías de seguridad de sus dirigentes.

En 2016, seguimos trabajando directamente en seis instalaciones médicas en regiones del norte del país controladas por otras fuerzas de la oposición, al tiempo que manteníamos nuestro apoyo a distancia a las redes médicas sirias en áreas donde no podemos tener equipos en el terreno.

Gobernación de Alepo

Desde 2014, hemos proporcionado suministros médicos periódicos a ocho hospitales, seis centros de salud y tres puestos de primeros auxilios en la ciudad de Alepo. Sin embargo, tras consolidarse el asedio a manos de la coalición dirigida por el Gobierno en julio de 2016, tuvimos que suspender nuestras actividades. A partir de ese momento, solo pudimos entregar un envío de unas 100 toneladas de suministros médicos en agosto, cuando los grupos de la oposición abrieron temporalmente un paso hacia Alepo. Aunque ya no éramos capaces de ofrecer apoyo directo, mantuvimos un estrecho contacto con los equipos sanitarios con los que habíamos estado trabajando en el este de Alepo, quienes siguieron dando testimonio del inmenso sufrimiento de las personas que habían quedado atrapadas en la ciudad; en esas áreas, los objetivos civiles, incluidos los hospitales, sufrían constantemente los bombardeos, expresamente dirigidos contra ellos o indiscriminados.

En diciembre, el Gobierno sirio tomó el control total de la ciudad de Alepo y miles de personas de la parte oriental fueron evacuadas a zonas rurales de esta gobernación y de la vecina Idlib. Activamos clínicas móviles para atenderlas, distribuimos artículos de primera necesidad y organizamos una campaña de vacunación.

En el distrito de Azaz, al norte de Alepo, seguimos dirigiendo el hospital de 34 camas de Al Salama, donde ofrecíamos consultas ambulatorias, hospitalización, atención a urgencias, cirugía y salud materna. Los pacientes que necesitaban tratamiento adicional eran derivados a otras instalaciones en el mismo distrito o en Turquía. En 2016, nuestro equipo realizó 85.737 consultas ambulatorias y 1.598 cirugías y hospitalizamos a 3.692 pacientes.

La renovada lucha en Azaz causó el desplazamiento de más de 35.000 personas: en abril más de 100.000 quedaron atrapadas entre la línea de frente y la frontera turca. Entregamos artículos de primera necesidad y kits de higiene a 4.345 familias (unas 26.000 personas) y tiendas de campaña a 1.330 familias. También implementamos un programa de agua y saneamiento en uno de los asentamientos informales al este de la ciudad de Azaz.

En junio, apoyamos las actividades de vacunación en tres distritos de la gobernación de Alepo en el marco de un programa ampliado de inmunización y llevamos a cabo dos campañas contra el sarampión.

En el área de Kobane y Ain al Arab (en el norte de Siria), hemos trabajado junto con la administración sanitaria local desde marzo de 2015 para restablecer los servicios médicos básicos y los programas de vacunación, ofrecer atención ambulatoria e implementar programas de apoyo psicológico. En 2016, dimos apoyo a nueve unidades de salud primaria, una clínica de maternidad y dos hospitales. Además, cinco equipos se desplegaron en 21 emplazamientos para llevar a cabo las vacunaciones ampliadas y evaluar el estado nutricional de los niños. En las instalaciones apoyadas por nuestra organización, se llevaron a cabo más de 101.680 consultas ambulatorias y 138 intervenciones quirúrgicas. En la zona rural de Jarablus, nos asociamos con la ONG turca AID para ayudar a tres centros de salud primaria.

En verano, las fluctuaciones de las líneas de frente y la ofensiva militar causaron la huida de muchos civiles de Manbij, que fueron a asentarse cerca del río Éufrates. Ampliamos nuestro apoyo para atender las necesidades de los desplazados y las comunidades de acogida. Cuando la gente regresó a sus hogares en agosto, encontraron por toda la ciudad minas, trampas y otros artefactos explosivos; en tan solo cuatro semanas, nuestro hospital en Kobane atendió a más de 190 personas heridas por esta razón.

Gobernación de Idlib

Seguimos dirigiendo un hospital de quemados de 20 camas en Atme, donde, además de atender las urgencias, realizamos cirugías, injertos de piel y fisioterapia; los pacientes también recibieron atención psicológica y consultas ambulatorias. También asumimos las vacunaciones, la promoción de la salud y la vigilancia epidemiológica en 180 campos y aldeas que albergaban a cerca de 165.000 desplazados alrededor de Atme; asimismo, aseguramos el seguimiento de pacientes que requerían un tratamiento más especializado en Turquía.

Durante 2016, nuestro equipo en el hospital de Atme realizó 2.883 consultas de emergencia y 3.696 intervenciones quirúrgicas; en total fueron hospitalizados 439 pacientes y 398 fueron derivados a Turquía para recibir tratamiento adicional. En los campos y aldeas, nuestro personal administró más de 118.000 dosis de vacunas a niños menores de 5 años.

En Qunaya, ampliamos nuestro apoyo a distancia al hospital regional de referencia, mediante el apoyo integral de todos sus servicios en términos de supervisión material y técnica. En 2016, este hospital proporcionó 105.168 consultas ambulatorias y hospitalizó a 12.011 pacientes. Nuestros equipos también comenzaron a colaborar con las vacunaciones ampliadas en los hospitales de Qunaya y Darkush (con un total de 53.341 inmunizaciones).

Gobernación de Hasaka

Desde 2013, nuestros equipos han ofrecido servicios de salud primaria, con especial énfasis en la atención a mujeres, niños y enfermos crónicos, a través de tres centros de salud y una maternidad. Estos servicios están abiertos tanto a los desplazados como a las comunidades de acogida, así como a los refugiados iraquíes. En 2016, nuestros equipos proporcionaron 44.873 consultas generales (de las cuales 8.257 con menores de 5 años), trataron a 951 enfermos crónicos, realizaron 5.598 consultas de salud reproductiva y atendieron 170 partos al mes.

Apoyo a distancia

Desde 2011, hemos colaborado con un creciente número de instalaciones médicas en algunas de las áreas más afectadas por la guerra, a las que no tenemos acceso directo. Este programa se ejecuta principalmente desde países vecinos y consiste en donaciones de medicamentos, material médico y artículos de primera necesidad; formación a distancia para el personal médico de Siria y asesoramiento técnico; y apoyo financiero para cubrir los gastos de funcionamiento de hospitales y demás centros médicos. En las zonas asediadas, los médicos dependen aún más de nuestra ayuda, ya que a menudo las fuerzas de asedio sacan de los convoyes oficiales el material médico indispensable.

En 2016, prestamos apoyo regular a 80 estructuras médicas en toda Siria, incluyendo Alepo, Daraa, Hama, Homs, Idlib, Quneitra y las gobernaciones rurales de Damasco. Estas instalaciones atendieron más de 2,2 millones de consultas ambulatorias, 770.000 urgencias, 225.000 cirugías y más de 29.000 partos. No todas estas actividades pueden ser atribuidas exclusivamente a nuestros programas: mientras que algunas instalaciones solo recibían nuestro apoyo, otras muchas tenían fuentes adicionales de asistencia. Finalmente, brindamos apoyo ad hoc (como donaciones médicas) a otras 80 instalaciones por todo el país.

Este artículo ofrece una visión general de nuestro trabajo de MSF en Siria entre enero y diciembre de 2016; es un resumen que no puede considerarse exhaustivo. En 2016, contábamos en Siria con 455 trabajadores, entre personal nacional e internacional, y gastamos 39,4 millones de euros en actividades médico-humanitarias. Trabajamos en este país desde 2009.

MSF España es una de las secciones de MSF que trabajan en el país. Si quieres conocer más en profundidad el trabajo de nuestra sección allí, consulta nuestro Informe de Misiones.

Testimonio de un médico

En un hospital cerca de Damasco, este médico (cuya identidad no se desvela por motivos de seguridad) trabaja en la atención directa, realiza cirugías, dirige el hospital y se encarga de coordinar los recursos humanos del centro.

“Agosto ha sido el peor mes que hemos vivido desde un punto de vista médico. Llegaban cientos de heridos. A veces teníamos que estar dos o tres días sin dormir. No hay comparación posible con otros meses. Es lo peor que hemos visto. Hacemos lo que podemos. Intentamos salvar vidas y eso es lo que hace que sigamos adelante. No hay nada que nosotros podamos hacer con el asedio así que nos limitamos a intentar sobrevivir. Por supuesto, tengo que mantener la esperanza. Siempre hay esperanza.

Hay mucho miedo y depresión en nuestra comunidad. Lo ves por todas partes. En cuanto hay un bombardeo o se oye un avión, la gente huye desesperada a su casa o buscando un refugio. El sonido de un avión en el cielo es aterrador. Es difícil explicar cómo es la situación a pie de calle. Hay que verlo para entenderlo e incluso así resulta increíble. Han llegado enormes cantidades de heridos durante el último mes; en estas circunstancias, cualquier persona que no esté herida o muerta puede considerarse afortunada.

Desde el punto de vista médico, nos hemos acostumbrado a la situación, así que hacemos cosas como racionar las medicinas. Racionar se ha convertido en una parte importante de nuestro trabajo. No tenemos elección así que intentamos trabajar con lo que tenemos. Hay demasiados pacientes, demasiadas historias. Pero uno de ellos demuestra la locura de esta crisis. Era un niño, al que no voy a olvidar mientras viva. Tenía heridas por toda la cara, en los brazos y las piernas, y aun así se reía. Se reía y se reía. A los niños normalmente les dan miedo las inyecciones y las agujas, pero a él no. Solo se reía, se reía con todo”.