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20.03.2017

Sudán del Sur: “Abandonar el hospital fue una decisión muy difícil”

Durante los dos últimos años, Francis Ronyo ha trabajado como enfermero en nuestro hospital en Wau Shilluk. Cuando empezaron los combates, tuvo que evacuar el hospital junto a otros compañeros y huir hacia Kodok.

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El 3 de febrero, estábamos de servicio en el hospital de MSF. Los combates se acercaban a la ciudad y la población civil que quedaba había comenzado a huir. Seguimos trabajando hasta que fue demasiado peligroso permanecer en el hospital.

Teníamos pacientes que habían sido ingresados esa misma tarde. Mi equipo no quería dejar atrás a nuestros pacientes. Fue una decisión muy difícil abandonar el hospital mientras seguíamos recibiendo pacientes en estado crítico.

Yo era el supervisor de enfermería del centro. Decidimos subir a los pacientes en un tractor con remolque para ir con ellos hasta Kodok.

En el camino vimos gente huyendo en la misma dirección sin agua ni medios de transporte. Recogimos a algunos de los heridos y enfermos, varios de nuestros compañeros saltaron para hacerles sitio en el remolque. Por desgracia, uno de nuestros pacientes murió en el camino. A medianoche llegamos al hospital de Kodok con 13 pacientes.

Cuando llegamos a Kodok, no tenía sitio donde quedarme y terminé durmiendo al raso con el resto de desplazados de Wau Shilluk. Decidí continuar atendiendo a los heridos y enfermos de la manera que pudiese. Al principio, empecé ayudando en el hospital de otra organización en Kodok: el centro estaba sobrepasado por todos los pacientes que recibía. Desde el 20 de febrero trabajo en la clínica de MSF en Aburoch proporcionando asistencia médica a las familias desplazadas.

Mi futuro es incierto. No sé qué pasará con los que somos de Wau Shilluk. Tengo a mi familia en Yei, en el Estado de Ecuatoria Central. Los saqué de aquí en 2014 porque temía por ellos y quería que estuvieran a salvo. 

De momento, tengo problemas para comunicarme con ellos. La semana pasada pedaleé 45 kilómetros para hacer una llamada telefónica a mi esposa e hijos. La red telefónica se cerró en enero y estoy preocupado por su seguridad.

La situación aquí no es comparable a la de Wau Shilluk donde vivíamos hace escasas semanas. Aquí apenas hay agua, refugio o comida.