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Sudán del Sur

Mapa de proyectos MSF Sudán del Sur
Consultas externas: 
915.900
Pacientes con malaria tratados: 
295.000
Vacunaciones contra el sarampión en una epidemia: 
46.400
Consultas prenatales: 
65.300
Vacunaciones rutinarias: 
38.700
Niños atendidos en centros de nutrición terapéutica: 
11.600
Pacientes con VIH en tratamiento antirretroviral de primera línea: 
3.400
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En 2015, Médicos Sin Fronteras siguió respondiendo a las colosales necesidades médicas en Sudán del Sur, donde el conflicto y la violencia contra la población se recrudecieron al tiempo que se producía una estación de malaria de excepcional gravedad.

Más de dos años de conflicto ininterrumpido y violencia contra la población civil han causado graves estragos en la población sursudandesa. Hay más de un millón de desplazados internos en el país y cientos de miles de personas se han quedado sin atención médica o humanitaria durante meses. Especialmente grave fue la situación en los Estados de Jonglei, Unidad y Alto Nilo, donde MSF tuvo que ampliar sus programas de ayuda urgente, no sin dificultades debido a los combates y los ataques contra las instalaciones médicas, que impidieron en ocasiones el acceso a la población necesitada. Para acabar de agravar la crisis, Sudán del Sur sufrió una carestía recurrente de fármacos justo cuando tenía lugar una de las peores temporadas de malaria de los últimos años: en 2015, MSF trató a 295.000 pacientes con paludismo, casi diez veces más que en 2014.

Un año de violencia y necesidades extremas

Entre abril y noviembre de 2015 se produjo una radical escalada del conflicto en el estado de Unidad que obligó a cientos de miles de personas a abandonar sus hogares. Muchos se escondieron en el bosque y en zonas pantanosas. Según los testimonios recogidos por MSF, se produjeron ejecuciones, violaciones en masa y secuestros y pueblos enteros fueron destruidos. Durante este periodo, cinco trabajadores sursudaneses de MSF fueron asesinados y 13 más siguen desaparecidos; la organización tuvo que evacuar temporalmente a sus equipos de Nyal (en mayo) y Leer (mayo y octubre).

Los desplazamientos se agravaron. Por ejemplo, la población del campo de Protección de Civiles de la ONU (PoC) en Bentiu (Unidad) pasó de 45.000 personas a más de 100.000 a finales de 2015; MSF gestionaba el único hospital de este recinto y tuvo que aumentar rápidamente su capacidad para atender las acuciantes necesidades de esta población tan vulnerable. MSF también organizó, cuando fue posible el acceso, varias clínicas móviles y programas de nutrición terapéutica en el sur del Estado y en Bentiu. Muchos pacientes con lesiones graves causadas por agresiones fueron remitidos al hospital de MSF en Lankien para ser operados.

Miles de personas huyeron hacia el norte, al Estado de Jonglei, donde MSF puso en marcha un proyecto en un centro médico de Old Fangak; desde esta base también se organizaron clínicas móviles para llegar a la población de toda la región así como un servicio de derivación mediante una barca-ambulancia. MSF abrió otra clínica en Mayom, una remota comunidad del norte de Unidad, para proporcionar atención básica y referir a los pacientes que necesitaran atención secundaria al hospital de la organización en Agok.

Los equipos de MSF también respondieron a brotes de sarampión, malaria y meningitis en el campo de refugiados de Yida, que acoge a 70.000 sudaneses.

Poblaciones atrapadas en el frente

En el estado de Alto Nilo, el repentino recrudecimiento del conflicto impidió que MSF pudiera llevar atención médica a la población afectada por la violencia a lo largo del Nilo Blanco y en Malakal, Wau Shilluk y Melut. En mayo, el Nilo se convirtió en una de las líneas del frente y la ayuda humanitaria quedó gravemente restringida. Fue especialmente grave la situación de la población de Wau Shilluk, a la que fue imposible llevar ayuda y se vio obligada a cruzar el río en busca de protección y asistencia.

La población del PoC de Malakal aumentó de 21.000 a 48.000 personas, y mucha gente se vio obligada a malvivir en el hacinamiento y la insalubridad. En 2015, MSF siguió gestionando el único hospital del PoC y respondiendo a los graves brotes de malaria, infecciones de las vías respiratorias y diarrea. En Wau Shilluk, MSF amplió la capacidad de su centro de atención primaria para incorporar atención secundaria. En el resto del Estado de Alto Nilo, MSF siguió dando asistencia médica en el campo de refugiados de Doro –en el que viven 50.000 refugiados sudaneses huidos del conflicto en el Estado de Nilo Azul– y a la población de acogida del condado de Maban.

Por otra parte, MSF traspasó a otras organizaciones médicas los programas que venía operando desde 2011 en los campos de refugiados sudaneses de Batil y Gendrassa.

Emergencias y brotes de enfermedades

Por segundo año consecutivo, todo el territorio sursudanés (aunque en particular el noroeste) sufrió una estación de malaria de excepcional gravedad. El impacto de la enfermedad se vio amplificado por una grave escasez, cuando no desabastecimiento, de medicamentos esenciales en los centros de salud de todo el país. Esta carestía no afectó a los equipos de MSF, cuyos hospitales, centros y puestos de salud atendieron a decenas de miles de pacientes con paludismo en Agok, Aweil, Bentiu, Doro, Gogrial, Mayom y Yida. MSF incrementó rápidamente su capacidad de tratamiento y el número de camas hospitalarias, al tiempo que lanzaba amplios programas de educación sobre la malaria y redoblaba su apoyo a otros centros médicos de las regiones circundantes.

Sudán del Sur también se vio afectado por el segundo brote de cólera en dos años. MSF proporcionó tratamiento, capacitación técnica y apoyo logístico a la unidad de tratamiento del cólera del hospital de Bor, en el Estado de Jonglei. Otro equipo destacado en Yuba, la capital del país, abrió un centro de tratamiento y vacunó contra el cólera a más de 160.000 personas.

Por otra parte, en el estado de Ecuatoria Occidental, MSF desplegó clínicas móviles y donó suministros médicos a las comunidades afectadas por el conflicto.

Y en septiembre, en Maridi, tras la explosión de un camión de combustible en la que murieron 200 personas y otras 100 resultaron heridas, MSF dio atención quirúrgica, donó suministros médicos y apoyo de enfermería a largo plazo a los heridos. MSF también mantuvo su programa de VIH ‘Diagnosticar y tratar’ (Test & Treat) en Yambio, garantizando la atención a estos pacientes a pesar de los conatos de violencia.

 

Este artículo ofrece una visión general del trabajo de MSF en Sudán del Sur entre enero y diciembre de 2015; es un resumen que no puede considerarse exhaustivo. En 2015, MSF contaba en este país con 3.322 trabajadores, entre personal nacional e internacional, y gastó 83,1 millones de euros en sus actividades médico-humanitarias. MSF trabajó por primera vez en las regiones que actualmente pertenecen a Sudán del Sur en 1983.

MSF España es una de las secciones de MSF que trabajan en Sudán del Sur. En 2015, los proyectos de MSF España se encontraban en Alto Nilo y en Ecuatoria Occidental; también creamos el Equipo de Respuesta a Emergencias de Sudán del Sur (SSERT). Si quieres conocer más en profundidad el trabajo de nuestra sección allí, consulta nuestro Informe de Misiones.