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Sudán del Sur

A lo largo de 2017, respondimos a las urgentes necesidades médicas provocadas por el conflicto que afecta al país y por las epidemias, al tiempo que tratábamos de mantener nuestros programas regulares de atención primaria.

Mapa de proyectos MSF Sudán del Sur
1.154.600  
consultas externas
334.400  
pacientes con malaria
47.200  
pacientes hospitalizados
11.700 
partos, incluyendo 240 cesáreas
10.600 
niños atendidos en centros de nutrición
8.400 
víctimas de violencia
6.000 
cirugías
2.400 
pacientes con kala azar
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Desde el estallido del conflicto en diciembre de 2013, han muerto decenas de miles de personas y aproximadamente una de cada tres se ha visto obligada a abandonar su hogar. Dos millones de personas han huido a países vecinos, mientras que dos millones más son desplazadas internas. La falta de seguridad también siguió representando un gran desafío para las organizaciones humanitarias: sus instalaciones fueron atacadas y cada vez fue más peligroso trabajar en algunas zonas.

En 2017, desarrollamos programas de atención primaria y secundaria en hospitales y clínicas, llevamos a cabo actividades de promoción de la salud para poblaciones desplazadas y comunidades remotas, respondimos a emergencias y brotes epidémicos y realizamos actividades preventivas (como campañas de vacunación).

Región del Gran Alto Nilo

En 2017, llevamos a cabo una intervención nutricional de emergencia tras recibir informes sobre elevados niveles de desnutrición en los condados de Mayendit y Leer, devastados por años de conflicto. Nuestro personal local se movió al mismo tiempo que los desplazados para seguir dándoles atención médica; entre otros pacientes, asistieron a víctimas de violencia sexual.

También seguimos proporcionando atención primaria y secundaria en Lankien (incluyendo el tratamiento del kala azar) a pesar de los combates que en varias ocasiones forzaron la evacuación del personal y la huida de los civiles a la selva. Nuestro equipo también respondió a un brote de cólera, con un centro de tratamiento en Lankien y puntos de rehidratación oral en tres áreas de las cercanías.

En Fangak, un área remota controlada por la oposición, trabajamos en el hospital de Old Fangak, en los servicios de urgencias, cirugía, nutrición con ingreso, pediatría, maternidad y consultas generales con adultos. Estos equipos también pusieron en marcha una clínica para pacientes ambulatorios en la cercana localidad de Phom y desplegaron clínicas móviles a lo largo del río Zeraf.

En Pibor, seguimos siendo el único proveedor de servicios médicos para la etnia murle, mediante un centro y dos unidades de atención primaria en Lekongole y Gumruk. En su punto álgido, las tasas de desnutrición entre nuestros pacientes llegaron a triplicar las de 2016.

Nuestra clínica en Pibor fue atacada dos veces en 2017, lo que obligó al equipo a suspender las actividades temporalmente; los violentos enfrentamientos también provocaron el cierre de dos proyectos en el Alto Nilo. A finales de enero, los combates entre el Gobierno y las fuerzas de la oposición en Wau Shilluk obligaron a huir a la población y el personal de MSF también se marchó; nuestro hospital fue saqueado y destruido y se evacuó al equipo a Kodok, donde siguió atendiendo a los desplazados. En abril, Kodok también fue atacada y la población huyó a Aburoc y, con ella, los pacientes y nuestros compañeros. Al llegar a Kodok, el equipo instaló un hospital de campaña, respondió a un brote de cólera en el campo improvisado y atendió a las comunidades de difícil acceso mediante actividades descentralizadas.

Hacia finales de 2017, tras nuevos combates que provocaron más desplazamientos, comenzamos a gestionar clínicas en barcos para atender a personas en aldeas aisladas a lo largo de los ríos Akobo y Pibor, donde existen muy pocas instalaciones de salud. Mantuvimos el modelo de atención primaria descentralizada para llegar a tantas personas como fuera posible en estas comunidades dispersas.

También continuamos administrando una clínica en la ciudad de Mayom en colaboración con el Ministerio de Salud, para ofrecer atención primaria y de emergencia, así como tratamiento para el VIH y la tuberculosis.

Campos de Protección de Civiles

En 2017, seguimos trabajando en los campos de Protección de Civiles (PoC) que Naciones Unidas creó a modo de solución temporal para proteger a los desplazados que huían de la violencia en diciembre de 2013. Cuatro años después, cientos de miles de personas permanecen atrapadas en un ambiente hostil e insalubre donde las condiciones de vida están muy por debajo de los estándares aceptables.

En Bentiu, el mayor PoC del país (alberga a unas 110.000 personas), mantuvimos abierto nuestro hospital de 160 camas, que ofrece atención secundaria, servicios quirúrgicos y programas para víctimas de violencia sexual.

En el PoC de Malakal, hogar de unas 25.000 personas, ofrecimos salud mental y atención secundaria. También administramos un hospital en la ciudad de Malakal y comenzamos a atender a las comunidades remotas de los alrededores.

Región de Ecuatoria

A mediados de 2016, el frente del conflicto llegó a la región de Ecuatoria y cientos de miles de personas huyeron de sus hogares. Los problemas de seguridad impidieron que MSF pudiera responder a las enormes necesidades humanitarias de los desplazados, especialmente en los alrededores de los centros urbanos donde se libraron los intensos combates entre el Gobierno y las fuerzas de la oposición.

Por otra parte, el 4 de enero, el Ejército arrestó a seis de nuestros empleados en Yei mientras estaban trabajando; dos de ellos fueron liberados el 27 de enero y los otros cuatro el 31 de marzo. Este incidente suscitó serias preocupaciones, ya que este equipo estaba trabajando arduamente para llevar atención sanitaria vital a unas poblaciones muy necesitadas. Por nuestra parte, sin embargo, mantenemos nuestro compromiso con el trabajo en esta zona. El equipo de Yei ofreció atención básica en dos clínicas en la ciudad.

En Mundri, el equipo de atención primaria se concentró en la salud materno-infantil, así como en la atención comunitaria para víctimas de violencia sexual. En Yambio, continuamos desarrollando el programa de diagnóstico y tratamiento del VIH y gestionamos clínicas móviles para atender a las personas desplazadas.

Región de Gran Bahr el Ghazal

En marzo, cerramos las clínicas móviles que manteníamos en Wau y en las áreas rurales circundantes a medida que otras organizaciones iniciaban actividades médicas en esta área afectada por el conflicto.

Por otra parte, seguimos gestionando los servicios de pediatría y maternidad en el hospital estatal de Aweil, donde la malaria sigue siendo la principal causa de ingreso. Los equipos también trabajaron en cinco estructuras de salud más, donde se encargaron de las pruebas y el tratamiento de la malaria durante la temporada de lluvias.

Área administrativa especial de Abyei

En Agok, seguimos gestionando el único hospital de referencia; ofrecimos atención primaria y secundaria (incluyendo cirugía) a una población de más de 140.000 personas. Debido a la mayor necesidad de atención médica especializada, comenzamos a rehabilitar y ampliar las instalaciones y un nuevo servicio de hospitalización de 140 camas estará listo a mediados de 2018.

Refugiados de Sudán

En 2017, también trabajamos en los campos de refugiados sudaneses. En Yida, gestionamos un servicio de hospitalización, un centro hospitalario de nutrición, una unidad neonatal y un programa de tratamiento del VIH y la tuberculosis.

En Doro, construimos un nuevo hospital, que mejoró la atención a los pacientes y el control de infecciones. También llevamos a cabo una campaña de vacunación masiva y actividades de fumigación para reducir la incidencia de la malaria. Además, ofrecimos atención ambulatoria y vacunaciones a 21.000 sursudaneses de las cercanías de Maban, y extendimos las actividades de vacunación a las áreas cercanas controladas por la oposición.

 

Este artículo ofrece una visión general de nuestro trabajo en Sudán del Sur entre enero y diciembre de 2017; es un resumen que no puede considerarse exhaustivo. En 2017, contábamos en Sudán del Sur con 3.574 trabajadores, entre personal nacional e internacional, y gastamos 74,3 millones de euros en nuestras actividades médico-humanitarias. Trabajamos por primera vez en los territorios que actualmente conforman este país en 1983.

MSF España es una de las secciones de MSF que trabajan en el país. Si quieres conocer más en profundidad el trabajo de nuestra sección allí, consulta nuestro Informe de Misiones.