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05.10.2018

Sudán del Sur: fui niño soldado, pero ¿ahora qué?

La reinserción de los menores soldados obligados a luchar en la larga guerra civil del país ha comenzado en el condado de Yambio. A los niños les gustaría volver a sus antiguas vidas, pero se sienten abatidos con todo lo vivido. Trabajamos para ayudarles a lidiar entre un pasado demasiado doloroso y un futuro aún incierto.

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El conflicto civil de Sudán del Sur ha tenido muchos capítulos oscuros, pero uno de los peores ha sido el reclutamiento forzado de niños en los rangos de grupos armados combatientes. Estos jóvenes eran muy valorados por sus comandantes adultos, ya que, a menudo, seguían órdenes sin comprender el impacto de sus acciones.

Los niños que han sido soldados suelen sufrir traumas, ya que han sido separados de sus familias y obligados a vivir una vida brutal de violencia y trabajos forzados. En algunos casos, han sido víctimas de malos tratos y de abusos sexuales.

Los horrores que muchos han visto durante los combates son casi imposibles de olvidar.

Durante los últimos seis meses, un grupo de instituciones gubernamentales y ONG, incluida MSF, hemos trabajado para reintegrar estos niños en sus comunidades. Nuestros psicólogos y asesores han desempeñado un papel clave brindando atención psicológica a los menores. En total, se han inscrito unos 632 en el programa de desmovilización y reinserción, con diferentes grupos finalizando estos programas a lo largo del año.

“Es importante darse cuenta de que no todos los niños necesitan apoyo psicológico”, explica Rayan Fattouch, coordinador de actividades de salud mental en Yambio. “El espíritu humano es resistente y tiene su propia forma de enfrentar los problemas. Pero algunos de los niños muestran síntomas de estrés postraumático o vuelven a experimentar vivencias que les pueden provocar ansiedad y depresión”, añade.

Estas fuertes emociones no son solo en torno a sus experiencias como soldados. Muchos temen por un futuro incierto: cómo serán aceptados en sus comunidades y qué será de sus vidas.

Su mundo ha cambiado para siempre

La desmovilización puede ser complicada. Los antiguos niños soldados se dan cuenta de que, durante sus años de cautiverio, la vida ha cambiado así como el mundo que conocían. En algunos casos, las familias tuvieron que mudarse y no se pueden encontrar. En otros, sus familiares podrían haber muerto. Estos tipos de constataciones pueden tener un efecto perjudicial y duradero.

A su vez, las comunidades suelen tener miedo de aceptarlos. Durante los años de lucha, algunos grupos armados utilizaron a los pequeños para saquear los suministros de civiles. Los grupos armados extorsionaron el dinero de protección de estas comunidades, y aquellos que no podían pagar o simplemente no querían se veían expuestos a sufrir confrontaciones violentas.

Parte del proceso de reintegración implica ayudar a las comunidades a comprender las circunstancias a las cuales se han visto sometidos estos niños mientras estaban bajo cautiverio armado, además de tomarse un tiempo para observar sus propias experiencias durante ese período de intranquilidad.

“Algunos de los niños llevan la carga de la culpa”, comenta Carol Mwakio Wawud, una de nuestras psicólogas implicadas en el programa. “No se trata solo de algo que podrían haber hecho o visto mientras vestían de uniforme: algunos todavía se sienten culpables por haber sido capturados y separados de sus familias. En sus mentes, creen que la culpa es suya”.

Mwakio y el resto de nuestro personal médico de salud mental intentan ayudarles a comprender que no fueron totalmente responsables de sus acciones mientras estaban uniformados. “Les recordamos que sus comandantes estaban al mando y que les obligaban a cometer atrocidades. Fue un período de su vida en el cual no tenían el control, pero ahora el futuro les ofrece muchas posibilidades”, añade Mwakio.

La confianza es el núcleo principal de la relación entre los asesores y estos jóvenes. No solo forma parte del código ético del psicólogo, sino que se trata de un vínculo fundamental necesario para garantizar que estos pacientes jóvenes puedan expresarse libremente.

Cada detalle en las consultas psicológicas de estos casos sensibles es importante con el fin de lograr que sean lo más cómodas posible y así fortalecer este vínculo. “Los detalles como, por ejemplo, el lugar donde el paciente se sienta durante nuestras sesiones, son realmente importantes. Les permitimos ver la entrada de la tienda, para que sepan que nadie los va a escuchar. Nuestro objetivo es mostrarles que han recuperado el control sobre sus propias vidas”, añade Mwako.

Es importante que el niño esté bien cuidado. Se les ha prometido y necesitan desesperadamente servicios básicos. Muchos se sienten inseguros; les preocupa caer de nuevo en sus antiguas vidas. En tales circunstancias, cualquier mejora en su salud mental puede perderse rápidamente. Si sienten que el programa de desmovilización no funciona en algún aspecto, se anida la desilusión. Incluso existe el riesgo de que algunos quieran volver a sus antiguas vidas.

“Casi todos los niños quieren volver a tener una vida normal y un futuro”, dice Paul Maina, coordinador de nuestro programa. “Cuando hablas con ellos, todos quieren ir a la escuela como otros niños de su edad. Son conscientes de que solo a través de la educación podrán asegurarse una nueva vida”.

El sistema de salud en Sudán del Sur es rudimentario y hay pocos profesionales locales especializados en salud mental capaces de atender las necesidades de los niños y sus comunidades. Para contrarrestar esto, se está formando como asesores al personal de Sudán del Sur implicado en el proyecto. Estos aprendices están participando en un programa de formación acelerado y, en los próximos meses, podrán ayudar en casos bajo supervisión.

El programa en Yambio está ayudando a los niños a cambiar sus vidas. Pero este programa solo se lleva a cabo en una pequeña parte del país, aún necesitado de una curación total. Se estima que, en todo el país, 19.500 niños sirvieron como combatientes durante el conflicto y necesitan ser desmovilizados y reinsertados. Mientras que algunos pueden encontrar sus propias formas de lidiar con el pasado, otros necesitarán ayuda en este nuevo capítulo de sus vidas.