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21.11.2016

Tanzania: los campos están saturados y no podrán acoger a más refugiados

Con más de 250.000 personas llegadas de Burundi y República Democrática del Congo (RDC), Tanzania protagoniza la que podría ser la mayor crisis de refugiados de África. Incrementar la ayuda internacional es ahora crucial: no hay garantías de que haya refugios para los que aún están por llegar.

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En Tanzania, cientos de miles de refugiados se enfrentan ahora a una situación crítica debido a que los campos han sobrepasado su capacidad de acogida.

En los últimos cuatro meses, el flujo de llegada de nuevos refugiados que huyen de la crisis en Burundi se ha quintuplicado.

Casi 250.000 refugiados burundeses y congoleños están hacinados en tres campos que ya están sobrepoblados, mientras la posibilidad de abrir un cuarto campo para hospedar a los recién llegados sigue en suspenso.

“Se estima que para finales de 2016 el número total de refugiados en los tres campos alcanzará las más de 280.000 personas; esta se está convirtiendo rápidamente en una de las crisis de refugiados más grandes de África”, afirma David Nash, nuestro coordinador general en Tanzania.

Sin embargo, a pesar de nuestras advertencias del pasado mayo, se ha hecho poco para aumentar la ayuda en el saturado campo de Nduta, en el noroeste del país, donde envían a los refugiados recién llegados.

Todos los meses, cerca de 10.000 refugiados burundeses están llegando a Tanzania, y en octubre llegaron 850 más desde RDC.

“La respuesta humanitaria actual -especialmente en términos de refugio, agua e higiene- no será capaz de hacer frente a la gran cantidad de personas que están llegando”, advierte Nash.

“Con la instabilidad en Burundi, que no muestra señales de menguar, es crucial que la ayuda internacional se incremente lo más rápido posible al actual esfuerzo humanitario en Tanzania”.

Casi la mitad de la comida necesaria

Durante los últimos meses, la falta de fondos amenaza con recortar la distribución de alimentos. En octubre, el Programa Mundial de Alimentos anunció oficialmente un recorte sobre las raciones de alimentos, dejándolas en un 60% de la ingesta nutricional diaria recomendada, situación que se pudo prevenir gracias a una donación de último minuto. Al aumentar el número de refugiados, el riesgo de más recortes en el futuro cercano es una preocupación urgente.

Riesgo de malaria

En el occidente de Tanzania, zona endémica de malaria, los refugiados de Burundi se encuentran extremadamente vulnerables a contraer esta enfermedad transmitida por mosquitos.

Ahora, los recién llegados al campo de Nduta se hospedan temporalmente hacinados en refugios comunitarios en los que viven hasta 200 personas, lo que aumenta el riesgo de transmisión.

Así, aunque después de un par de días se transfieren a tiendas de campaña familiares, aún no hay garantías de que habrá suficientes refugios para la gran cantidad de personas que sigue cruzando la frontera.

“Ahora que se acerca la temporada de lluvias, esperamos otro pico de la enfermedad entre los refugiados”, adelanta Nash.

“Como vimos el año pasado en Nyarugusu, las insalubres condiciones de una vida hacinada, en la que agua estancada es un criadero de mosquitos, sólo magnifican esta situación”, advierte tras señalar que “debilitados por el viaje, las mujeres embarazadas y los niños son particularmente vulnerables”.

Entre enero y agosto de 2016, nuestros equipos en Nyarugusu y Nduta atendieron 72.644 casos de malaria, de los cuales gran parte fueron casos complicados.

En vistas de la temporada de malaria, ya se están preparando de nuevo para otra afluencia de pacientes.

A la espera de esta situación, hacemos de nuevo un llamamiento para incrementar los esfuerzos de ayuda internacionales.

“El gobierno de Tanzania ha mantenido abiertas sus fronteras para responder a esta crisis, pero no debería tener que hacer frente a esta situación por sí mismo. Es necesario aumentar la ayuda”, insiste.

 

La primera afluencia de refugiados burundeses que llegó a Tanzania comenzó en mayo de 2015. Estas personas se establecieron en el campo de Nyarugusu, que ya era hogar de aproximadamente 60.000 refugiados congoleses. Nyarugusu se superpobló rápidamente y, como consecuencia, abrieron dos campos más: Nduta, en octubre de 2015, y Mtendeli, en enero de 2016. Hasta ahora, aún no se ha identificado un cuarto sitio para hospedar a los refugiados que siguen llegando.

Trabajamos en Tanzania desde mayo de 2015, actualmente en los campos de Nyarugusu y Nduta. En Nyarugusu, gestionamos una sala de urgencias de 60 camas y tres clínicas para atender los casos de malaria; proporcionamos consultas de salud mental y distribuimos 180.000 litros de agua diarios. En Nduta, somos el principal proveedor de atención médico: allí gestionamos un hospital de 110 camas y cuatro clínicas, y proporcionamos apoyo en salud mental.