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Tanzania

En 2020, nuestras actividades siguieron enfocadas en la región de Kigoma, donde brindamos atención médica a los refugiados burundeses y a las comunidades de acogida.

Mapa de proyectos MSF en Tanzania en 2020
293.600  
consultas externas
293.600  
casos de malaria tratados
14.500  
ingresos en urgencias
11.500  
consultas individuales de salud mental
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Tras estallar la violencia en el vecino Burundi en 2015, miles de personas huyeron a Tanzania. En 2020, unas 20.000 de ellas regresaron a su país, pero más de 147.000 se quedaron, al no sentirse seguras volviendo a casa, y siguen viviendo en campos. Las restricciones de movimientos fuera de los asentamientos les impiden buscar trabajo y esto los obliga a depender de una asistencia humanitaria cada vez más reducida. Los programas destinados a esta comunidad refugiada son de los más infrafinanciados del mundo por parte de los donantes internacionales.

MSF sigue siendo el principal proveedor de atención médica en el campo de Nduta, uno de los tres existentes en Kigoma. Cuatro puestos médicos vinculados a un hospital ayudan a cubrir las necesidades de casi 70.000 refugiados y unos 20.000 habitantes de las aldeas circundantes.

Los servicios médicos para mujeres y niños incluyen atención y asesoramiento a supervivientes de violencia sexual y de género, así como consultas de salud mental y tratamiento de la tuberculosis, el VIH y diversas enfermedades no contagiosas.

En el hospital, prestamos servicios tanto a refugiados como a comunidades de acogida. Entre otros servicios, atendemos en la pediatría, las consultas para adultos y la maternidad; también organizamos las derivaciones quirúrgicas y obstétricas de emergencia al hospital gubernamental cercano.

A lo largo de 2020, apoyamos las actividades de preparación y respuesta ante emergencias. En el campo de Nduta, dirigimos una instalación de cuarentena para la COVID-19 de 100 camas y capacitamos a más de 430 personas para responder a un posible brote. En mayo, organizamos una campaña de vacunación contra el sarampión tras registrarse un brote en el campo.

Finalmente, en abril, tras las inundaciones en Lindi, en la costa sureste, nuestros equipos donaron medicamentos para prevenir y tratar la malaria, la diarrea aguda y la deshidratación.

 

Este artículo ofrece una visión general de nuestro trabajo en este país entre enero y diciembre de 2020; es un resumen que no puede considerarse exhaustivo. En 2020, contábamos con 327 profesionales,* entre personal nacional e internacional, y gastamos 7,9 millones de euros en nuestras actividades médico-humanitarias. Trabajamos por primera vez en este país en 1993.

* La cifra de personal equivale al total de puestos a tiempo completo o FTE (del inglés full-time equivalent). Por ejemplo, dos personas a media jornada equivalen a un FTE.