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Tanzania

Tanzania alberga a más de la mitad de los burundeses que huyeron de su país tras estallar la violencia en 2015. En 2019, esta población refugiada fue objeto de una creciente presión para que regresen a su hogar.

Proyectos MSF en Tanzania 2019
319.100  
consultas externas
75.500  
personas con malaria tratadas
17.100 
consultas individuales de salud mental
19.900  
ingresos en urgencias
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Unos 167.000 burundeses permanecen en Tanzania a pesar de la presión cada vez mayor para que se vayan. A finales de 2019, en una reunión de la Comisión Tripartita para la Repatriación Voluntaria de los Refugiados Burundeses en Tanzania (con representantes de los Gobiernos burundés y tanzano y del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, ACNUR), se reiteró el compromiso de garantizar que los retornos sean voluntarios.

Esta población permanece en el olvido y sufre una insuficiencia crónica de fondos, lo que afecta a los tres campos en los que viven en la región de Kigoma, en el noroeste de Tanzania. En 2019, Médicos Sin Fronteras continuó brindando atención médica básica y especializada en el campo más grande, Nduta; aquí, dirigimos un hospital de 150 camas y cuatro puestos de salud y organizamos actividades de promoción de la salud. Nuestros servicios, que también están disponibles para las comunidades de las aldeas de los alrededores, incluyen atención materno-infantil, apoyo nutricional y tratamiento de la tuberculosis, el VIH y enfermedades no transmisibles. También ofrecemos salud mental y atendemos a víctimas de la violencia sexual y de género.

Las necesidades de salud mental en la población refugiada siguen siendo muy preocupantes, debido a los muchos factores agravantes que se dan, como la falta de servicios básicos, el temor a la repatriación forzosa, la restricción de movimientos y la escasez de oportunidades de subsistencia. MSF también continuó con la prevención y control de vectores para frenar la propagación de la malaria, que es endémica en el campo.

Por otra parte, en el distrito vecino de Kibondo, renovamos el quirófano y la sala de esterilización del hospital, para asegurar que haya centros quirúrgicos adecuados para la derivación de refugiados.

También mantuvimos la capacidad de respuesta de emergencia. Además de responder a un brote de diarrea en el campo de Nduta, colaboramos con el Ministerio de Salud para controlar uno de cólera en Dar es Salaam y para mejorar la preparación para un posible brote de Ébola.

 

Este artículo ofrece una visión general de nuestro trabajo en este país entre enero y diciembre de 2019; es un resumen que no puede considerarse exhaustivo. En 2019, contábamos con 279 profesionales, entre personal nacional e internacional, y gastamos 6,7 millones de euros en nuestras actividades médico-humanitarias. Trabajamos por primera vez en este país en 1993.