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01.03.2021

Personas MSF: una boda y dos bombas en Yemen

Con motivo de nuestros 50 años, que cumplimos en 2021, nuestros compañeros en más de 70 países recuerdan su experiencia y relatan lo que vivieron. Conócelos más de cerca.

Hajja, Yemen.
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Hajja, Yemen, 2018.
Por Laia
Quiles Ruiz, asistente de Fundraising y soporte técnico


“Hubo un episodio, durante mi primera misión, que me golpeó y que recuerdo con intensidad.

Ocurrió en 2018, entre 22 de abril por la noche y la madrugada del 23 de abril de 2018 en Hajja, en Yemen.

Ocurrió que un pueblo que está a unas dos horas en coche de nuestro proyecto fue bombardeado. Y, según los que ordenaron bombardearlo, les pareció que lanzar una bomba no era suficiente.

Así que, ¿por qué no?, lanzaron dos bombas sobre un pueblecito que no tiene más de 200 o 300 habitantes donde se estaba celebrando una boda

Básicamente, eran civiles festejando y pasando un día agradable con sus amigos y familiares. Sí, allí no había desconocidos. Todos se conocían entre ellos.

Un día entero de celebración y fiesta quedó cubierto por la tragedia. Sobre las 21 h, cayeron dos bombas que mataron a decenas de personas, muchas de ellas niños.

En el hospital donde trabajaba, llegaron 59 heridos que tuvieron que ser atendidos urgentemente. La brutalidad y la barbarie de ese acto contrastan con todo el despliegue de gente maravillosa que ayudó en todo lo que pudo (y más) para transportar a los heridos, recibirlos en el hospital, atenderlos, limpiar el hospital, vigilarlo…

Tuve la suerte, con la ayuda de una traductora, de hablar con algunos de los heridos y testigos de este fatídico episodio, y todavía se me nubla la vista al recordar algunos testimonios y palabras de las víctimas.

‘Había muchos muertos en el suelo y muchos de ellos sin piernas, sin brazos, sin cabeza…’. ‘Había niños muertos…’, ‘la gente corría, ya que pensaban que caería otra bomba…’, ‘¿por qué tiraron esas bombas?’, ‘cuando vi la situación pensé, ¿cómo vamos a pagar los gastos médicos de todos los heridos?’.

Esa semana fue sumamente intensa, especialmente por lo que sentí al estar cerca de las víctimas y tomar consciencia de la magnitud del acto que acababa de ocurrir.

No era capaz de entender por qué personas inocentes acaban pagando las consecuencias de la locura, la avaricia, la crueldad, el afán de poder y la falta de humanidad de otras”.