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Yemen

En 2021, con la guerra entrando en su séptimo año, fue la población la que siguió soportando lo más duro del conflicto. Muchas personas resultaron heridas, murieron o fueron desplazadas en los enfrentamientos entre los distintos grupos beligerantes.

Mapa de proyectos MSF Yemen
104.800 
hospitalizaciones
60.400 
consultas con menores de 5 años
30.500 
partos asistidos, entre ellos 3.550 cesáreas
28.300 
cirugías
6.770 
niños hospitalizados en centros de nutrición
4.840 
personas con COVID-19 hospitalizadas
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La escalada del conflicto agravó la vulnerabilidad del pueblo yemení. En 2021, Médicos Sin Fronteras no solo brindó atención vital a las personas que resultaron heridas en estos estallidos de violencia, sino que también atendió a pacientes que sufrían los efectos a largo plazo de la guerra, como los relacionados con la salud mental, la desnutrición y las dificultades para acceder a los servicios materno-infantiles esenciales.

 

Efectos directos de la guerra

Durante 2021, nuestros equipos atendieron a personas heridas por todo el país, desde Moca (en el oeste) hasta Marib (en el este).

En noviembre, nuestro hospital en Moca respondió a varios incidentes con víctimas en masa durante los intensos combates registrados en el frente al sur de Hudaida, donde Ansar Alá se enfrenta a la coalición de grupos aliados con el Gobierno.

En Marib, los enfrentamientos entre Ansar Alá y las fuerzas gubernamentales yemeníes fueron particularmente feroces y obligaron a miles de personas a huir de sus hogares. Los asentamientos donde se establecieron a menudo carecían de los mínimos básicos en materia de alimentación, agua y cobijo. En marzo, iniciamos una intervención de emergencia en el Hospital General de Marib, donde trabajamos durante todo el año para aumentar su capacidad y poder lidiar con la afluencia frecuente de pacientes heridos a consecuencia de la guerra o de otros traumatismos.

Nuestros equipos también vieron una cantidad cada vez mayor de personas con problemas de salud mental causados por los enfrentamientos y las tensiones y traumas asociados. Para responder a estas necesidades, en mayo, inauguramos una nueva clínica especializada en salud mental en el Hospital Al Yumhuri de la ciudad de Hajja, donde ofrecimos psicoeducación, asesoramiento y psicoterapia, además de atención psiquiátrica para personas con afecciones graves.

 

Atención materno-infantil

El acceso oportuno a atención médica segura y de buena calidad para las mujeres embarazadas y los recién nacidos siguió siendo un problema importante en todo Yemen. Las necesidades superaron ampliamente los recursos disponibles. En diciembre de 2020, en la gobernación de Hudaida, abrimos una nueva maternidad en Al Qanauis, con servicios de parto por cesárea, hospitalización neonatal y salud mental. En el Hospital General de Abs (en Hajja), continuamos trabajando en las urgencias, la pediatría, la unidad neonatal, la maternidad (que atendió más de un millar de partos al mes) y el centro intensivo de nutrición terapéutica.

En Taiz Huban, en el hospital materno-infantil que dirigimos desde 2016, mantuvimos los servicios de estabilización traumatológica, salud materna para casos complicados y de alto riesgo, y hospitalización pediátrica, neonatal y para nutrición terapéutica. En la ciudad de Taiz, con el fin de mejorar la disponibilidad de salud reproductiva especializada, nos hicimos cargo del servicio de atención materna y neonatal del Hospital Al Yumhuri; nos encargamos de estas tareas desde junio de 2021, en colaboración con el Ministerio de Salud. Este nuevo enfoque conllevó que finalizáramos nuestro apoyo a otros dos centros médicos de Taiz, el Hospital Sueco y el Hospital Al Zaura.

 

Desnutrición

En Abs (en Hajja), nuestros equipos atendieron a una cantidad alarmante de niños con desnutrición. Nuestro centro intensivo de nutrición terapéutica trabajó a más del cien por cien de su capacidad durante todo el año, y nuestros equipos atendieron a muchos más niños con desnutrición grave y complicaciones médicas que el año anterior.

Otros proyectos de MSF en la parte norte de Yemen, como los de Ad Dahi (Hudaida), Haidan (Saada) y Jamir (Amran), también registraron ligeros aumentos en la cantidad de niños desnutridos atendidos, aunque no fueron tan considerables como en Abs.

Una gran parte de la desnutrición que observábamos en Yemen la causaba la falta de atención médica que sufren los niños; si enferman y no consiguen el tratamiento que necesitan, tienen muchas más probabilidades de desnutrirse. La inflación también hace que sea cada vez más difícil para las familias alimentar adecuadamente a sus hijos y pagar los costes del traslado a los hospitales. De nuevo, esto contribuye tanto a la desnutrición como a la atención tardía de las enfermedades.

 

COVID-19

La pandemia de COVID-19 continuó teniendo un efecto grave en Yemen en 2021, con picos en los primeros meses del año y, de nuevo, a finales.

Administramos centros de tratamiento en Saná, Adén e Ibb, donde dirigimos algunas de las pocas ucis del país. Las tasas de mortalidad fueron altas. Muchas personas que vivían en las zonas remotas no pudieron obtener tratamiento porque no lo tenían cerca y tampoco podían permitirse viajar a las ciudades donde estábamos trabajando.

Los rumores y la información errónea sobre la COVID-19 circulaban libremente, lo que exacerbó los temores a la enfermedad y el estigma de las personas que la contrajeron. Además, las autoridades de Ansar Alá continuaron negándose a abordar la propagación del virus de forma pública; su negativa a usar la vacuna, combinada con otros factores –como los problemas en el suministro de dosis, el lento desarrollo de las campañas en las zonas controladas por el Gobierno y la desconfianza pública–, hicieron que Yemen tuviera, en 2021, una de las peores tasas de vacunación del mundo.

 

Una respuesta humanitaria ineficaz

MSF siguió reclamando una reforma radical del sistema de ayuda humanitaria en Yemen. A pesar de las grandes sumas gastadas en la respuesta humanitaria, gran parte de la asistencia internacional fue ineficaz: no es una ayuda flexible (lo que obstaculiza la respuesta a las emergencias) y está mal planificada (y eso dificulta la continuidad de los programas médicos a largo plazo).

Las autoridades de Yemen también deben hacer mucho más para apoyar y facilitar el trabajo de las organizaciones humanitarias. Los límites impuestos a la acción humanitaria son demasiado estrictos e impiden la provisión oportuna e independiente de ayuda urgente donde más se necesita. 

 

Este artículo ofrece una visión general de nuestro trabajo en este país entre enero y diciembre de 2021; es un resumen que no puede considerarse exhaustivo. En 2021, contábamos con 2.879 profesionales* y gastamos 89,6 millones de euros en nuestras actividades médico-humanitarias. Trabajamos por primera vez en este país en 1986.

 

En 2021, MSF España era una de las secciones de MSF con actividades en el país. Si quieres conocer más en profundidad nuestro trabajo allí, consulta nuestro ‘Informe de Operaciones 2021’.

 

* La cifra de personal equivale al total de puestos a tiempo completo o FTE (del inglés full-time equivalent). Por ejemplo, dos personas a media jornada equivalen a un FTE.