Los migrantes y refugiados que llegan al país -entre los que hay muchos niños-, no deben ser criminalizados. Exigimos un compromiso al gobierno español ante la inhumana situación actual en la frontera turco-griega. Es una crisis de humanidad.
Mariam, Marine y Karla son logistas, una faceta fundamental de nuestra labor tradicionalmente asociada a los hombres. Sin embargo, ninguna de las tres lo siente así. Son el ejemplo más natural y sólido del reto que supone lograr la igualdad.
Unas 300.000 mujeres mueren cada año de este tipo de cáncer, totalmente prevenible y curable. ¿Por qué? El alto precio de la vacuna deja desprotegidas a millones de mujeres y niñas de países de ingresos medios y bajos.
El día a día que viven miles de refugiados en los campos de las islas griegas es una guerra contra la dignidad y los derechos humanos, una resistencia contra quienes huyen en busca de seguridad. Mientras, Europa mira hacia otro lado.
Nunca habíamos visto un contexto tan fuera de control como el actual en las islas griegas. Aquí malviven más de 42.000 personas en condiciones inhumanas durante meses, e incluso años. Su extremo sufrimiento es una elección política.
Murió entre las llamas, en una de las celdas superpobladas. Miles de migrantes que buscan seguridad están atrapadas en Libia en condiciones inhumanas. Podemos aliviar su sufrimiento, pero las políticas migratorias deben cambiar.
Aumentamos nuestra respuesta en Idlib ante la escalada de violencia. Pedimos a las autoridades turcas que faciliten el tránsito de suministros y personal hacia el noroeste de Siria.