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Chad

En 2021, Chad siguió inmerso en una crisis crónica de salud, que se tradujo en varias epidemias y crisis alimentarias; el país, además, presentaba algunas de las tasas más altas de mortalidad materno-infantil del mundo. Médicos Sin Fronteras siguió trabajando para asistir a los grupos con mayor vulnerabilidad, en especial las mujeres, los niños y la enorme comunidad de personas refugiadas que proceden de los países vecinos.

Mapa de proyectos MSF Chad
143.200 
vacunaciones contra el sarampión en respuesta a una epidemia
185.600 
consultas externas
94.400 
casos de malaria tratados
12.200 
niños con desnutrición grave en programas ambulatorios de nutrición
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Nuestros equipos respondieron a brotes de sarampión en las regiones de Mandoul, Ouaddaï, Moyen-Chari y Dar Sila. Posteriormente, reconvertimos nuestra intervención en Ouaddaï en un proyecto pediátrico a más largo plazo, con base en Adré, con el fin de abordar la falta de atención médica en la zona y asistir a la creciente cantidad de refugiados procedentes de Darfur Oeste, en el vecino Sudán.

Nuestra intervención de emergencia en Yamena, destinada a atender a niños con desnutrición grave durante el llamado “periodo de escasez”, también se reconvirtió en un programa más amplio orientado a cubrir mejor las necesidades de las familias durante todo el año.

En septiembre, iniciamos una respuesta alimentaria en Massakory, en la región de Hadjer Lamis, tras recibir una alerta sobre la gran cantidad de niños gravemente desnutridos en una zona que recibía poco apoyo. En la segunda mitad del año, también iniciamos un programa de salud comunitaria en Dar Sila. En Moïssala, en la región de Mandoul, continuamos colaborando con el Ministerio de Salud para mejorar el acceso a la atención materna y pediátrica, y organizamos una campaña de quimioprevención de la malaria estacional para reducir la incidencia del paludismo grave durante la temporada de lluvias.

Entre agosto y diciembre, asistimos a miles de personas que habían buscado refugio en Chad después de los enfrentamientos intercomunitarios registrados en el norte del vecino Camerún entre las comunidades de pescadores musgum y de ganaderos árabes. Además de consultas médicas y derivaciones hospitalarias, ofrecimos agua y suministros esenciales (por ejemplo, mantas) a personas que vivían en muy malas condiciones en asentamientos cercanos a Yamena y Mandelia.

Nuestro equipo de emergencia también respondió a brotes de hepatitis E, tormentas en Tandjilé, la violencia comunitaria en Am Timan y las necesidades de los refugiados centroafricanos en Goré.

 

Este artículo ofrece una visión general de nuestro trabajo en este país entre enero y diciembre de 2021; es un resumen que no puede considerarse exhaustivo. En 2021, contábamos con 428 profesionales* y gastamos 16,2 millones de euros en nuestras actividades médico-humanitarias. Trabajamos por primera vez en este país en 1981.

 

* La cifra de personal equivale al total de puestos a tiempo completo o FTE (del inglés full-time equivalent). Por ejemplo, dos personas a media jornada equivalen a un FTE.