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Jordania

En 2020, en Jordania, Médicos Sin Fronteras siguió ofreciendo cirugía reconstructiva a personas heridas en los conflictos de todo Oriente Próximo, así como atención médica a refugiados sirios y a las comunidades que los acogen.

Mapa de proyectos MSF Jordania
23.900 
consultas externas
4.530 
consultas individuales de salud mental
700 
cirugías
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Cuando, debido a la pandemia de COVID-19, el Gobierno de Jordania impuso un confinamiento estricto entre mediados de marzo y finales de mayo, tuvimos que adaptar, modificar o suspender nuestros proyectos.

 

Cirugía reconstructiva

Nuestro hospital de cirugía reconstructiva en Ammán proporciona atención integral a heridos procedentes de toda la región. Sin embargo, el cierre de fronteras al comienzo de la pandemia obligó a suspender los ingresos durante algunos meses y a limitar las actividades a la cirugía esencial para los pacientes ya ingresados.

Cuando los casos de COVID-19 alcanzaron su máximo en noviembre, respondimos a la solicitud de asistencia del Ministerio de Salud abriendo un servicio específico de 40 camas en nuestro hospital. Estas actividades concluyeron a finales de diciembre, tras reducirse los casos.

 

Enfermedades no transmisibles y salud mental

Nuestras dos clínicas en la gobernación de Irbid brindan a refugiados sirios y jordanos vulnerables tratamiento para enfermedades no transmisibles, como la diabetes y la hipertensión, que son las principales causas de muerte en la región. Nuestros servicios incluyen atención médica y de salud mental, apoyo psicosocial, fisioterapia y promoción de la salud. En marzo, cuando comenzó el confinamiento, realizamos parte de estas actividades mediante consultas telefónicas y organizamos el reabastecimiento de medicamentos a domicilio.

En nuestros proyectos de salud mental en Irbid y Mafraq, también llevamos a cabo consultas a distancia hasta que fue seguro para los pacientes regresar a la clínica.

 

Campo de refugiados Zaatari

Al comienzo de la pandemia de COVID-19, en respuesta a las necesidades identificadas por ACNUR1, apoyamos las actividades de tratamiento en el campo de Zaatari. Se dio por sentado que el virus se propagaría rápidamente en el asentamiento y que los hospitales públicos colapsarían, por lo que, tras evaluar las necesidades, abrimos un pequeño centro especializado, en cooperación con el Ministerio de Salud, ACNUR y otras organizaciones.

Estas actividades incluían el seguimiento de las personas con diagnóstico confirmado y de sus contactos, el traslado a nuestro centro de las personas con necesidad de ingreso y la derivación de los casos más graves al hospital público de Mafraq.

 

1 Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados.

 

Este artículo ofrece una visión general de nuestro trabajo en este país entre enero y diciembre de 2020; es un resumen que no puede considerarse exhaustivo. En 2020, contábamos con 372 profesionales,* entre personal nacional e internacional, y gastamos 17,7 millones de euros en nuestras actividades médico-humanitarias. Trabajamos por primera vez en este país en 2006.

* La cifra de personal equivale al total de puestos a tiempo completo o FTE (del inglés full-time equivalent). Por ejemplo, dos personas a media jornada equivalen a un FTE.