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Kenia

En 2019, Médicos Sin Fronteras siguió brindando atención a poblaciones refugiadas, a personas usuarias de drogas y a víctimas de violencia, y respondiendo a desafíos de salud pública como el VIH avanzado y las enfermedades no transmisibles.

Mapa de proyectos MSF Kenia
13.200  
pacientes con VIH en tratamiento ARV de primera línea
1.000  
personas con VIH en tratamiento ARV de segunda línea
8.900  
partos asistidos
3.700  
víctimas de violencia sexual atendidas
60.600  
ingresos en urgencias
21.400  
hospitalizaciones
-A A +A

La intervención en Kenia es la mayor de MSF fuera de una zona de conflicto o en emergencia. En los barrios marginales en expansión de Nairobi y en el campo de refugiados de Dadaab (ya tiene ya 30 años), muchas personas aún tienen dificultades para obtener diagnóstico y tratamiento para enfermedades potencialmente mortales.

Enfermedades no transmisibles

Desde 2017, trabajamos en Embu para integrar el control de estas patologías en los centros de atención primaria. Desde entonces, hemos conseguido que más de 4.000 pacientes fueran admitidos para su tratamiento. Además, en agosto de 2019, terminó su formación especializada un segundo grupo de 18 profesionales sanitarios, que ahora están capacitados para tratar a estos pacientes.

También colaboramos en el servicio de hospitalización de adultos (de 90 camas) del hospital de referencia del condado de Homa Bay. En 2019, ingresaron más de 3.050 pacientes, la mayoría con enfermedades crónicas graves y enfermedades no transmisibles. Ayudamos al hospital mejorando la calidad de la atención mediante la identificación temprana y el control de los casos graves. Además, abrimos una clínica ambulatoria para dar un seguimiento más riguroso a los pacientes inestables o muy enfermos que son dados de alta en el servicio de hospitalización.

Atención del VIH avanzado

En Homa Bay, continuamos trabajando para mejorar la atención del VIH y reducir las tasas de transmisión y mortalidad. Finalizamos un estudio para evaluar los nuevos enfoques que implementamos en el subcondado de Ndhiwa entre 2014 y 2018. Este programa apunta a reducir la aparición de infecciones por medio del tratamiento preventivo, desde la premisa de que una persona con carga viral suprimida gracias a un tratamiento eficaz no puede transmitir el VIH. Hicimos pruebas a tantas personas como pudimos, iniciamos tratamientos para todos los casos positivos y trabajamos en la calidad y la continuidad de la atención para que lograran la supresión viral.

El estudio finalizó a principios de 2019 y mostró resultados prometedores. Las conclusiones se publicarán en 2020.

En 2019, apoyamos los servicios de VIH en 30 centros de salud públicos. Nos centramos en mejorar el seguimiento integral de pacientes con VIH avanzado, en la atención pediátrica y a adolescentes y en el manejo de personas con tratamiento antirretroviral de segunda y tercera línea y de pacientes con fracaso del tratamiento.

Usuarios de drogas

Muchas personas usuarias de drogas en el condado de Kiambu tienen que viajar a la capital, Nairobi, para recibir el tratamiento de sustitución de opioides, ya que en muchos pueblos no hay clínicas que ofrezcan terapias asistidas por médicos. Muchas veces tienen incluso que ir de un centro a otro para recibir atención médica y apoyo psicosocial.

En septiembre, inauguramos una clínica en Kiambu, que ofrece atención integral a personas de este colectivo, incluyendo terapia de sustitución, tratamiento para VIH, tuberculosis, hepatitis C y enfermedades no transmisibles, curas, asesoramiento y apoyo en salud mental, y salud sexual y reproductiva.

Víctimas de la violencia

Seguimos dirigiendo una sala de traumatología en Mathare, en Nairobi, para atender a víctimas de la violencia en el barrio de Eastlands. La clínica cuenta con una centralita gratuita, activa las 24 horas del día, y un servicio de ambulancias que ofrece atención de emergencia y deriva a quienes necesitan atención más especializada.

Por su parte, nuestra clínica para víctimas de violencia sexual y de género siguió trabajando en Eastlands; también dimos apoyo a centros del Ministerio de Salud. Los servicios incluyeron consultas médicas, tratamiento para prevenir el VIH y las infecciones de transmisión sexual, pruebas de embarazo, toma de muestras con fines legales, asesoramiento psicológico y derivaciones a apoyo social y legal. En 2019, nuestros equipos atendieron a más de 260 pacientes al mes.

Atención a población refugiada

Continuamos trabajando en un hospital de 100 camas y en dos puestos de salud en el campo de Dagahaley, en Dadaab. Nuestros servicios de salud beneficiaron no solo a los la población refugiada (muchas personas llevan 30 años aquí), sino también a las comunidades locales. Nuestro programa integral de atención primaria y especializada comprende salud sexual y reproductiva, cirugía obstétrica de emergencia, asistencia médica y psicológica a víctimas de violencia sexual y de género, y asesoramiento psicosocial. También ofrecimos tratamiento a domicilio con insulina, cuidados paliativos y derivaciones a especialistas. En 2019, atendimos más de 210.000 consultas externas, ingresamos a unos 10.000 pacientes y asistimos más de 2.800 partos.

Atención obstétrica en Likoni

En el subcondado de Likoni, en Mombasa, brindamos apoyo al Departamento de Salud para proporcionar atención obstétrica y neonatal de emergencia en el centro de salud completamente renovado de Mrima. Allí, nuestros equipos asisten un promedio de 6.000 partos al año, realizan cirugías obstétricas vitales y colaboran en la provisión de atención prenatal y posnatal, así como en la detección del cáncer de cuello uterino, el VIH y otras enfermedades de transmisión sexual.

Respuesta a emergencias médicas

La alta incidencia de las mordeduras de serpiente en el condado de Baringo, en el noroeste de Kenia, ha pasado relativamente desapercibida debido a la falta de herramientas de seguimiento adecuadas. Durante tres meses, un equipo de MSF capacitó al personal médico en estrategias de prevención y en la administración de antídotos y primeros auxilios. También donamos antídoto, para reforzar las reservas del condado.

Además, respondimos a brotes de malaria en Baringo y en el condado vecino de Turkana. En septiembre, más de 45.000 personas dieron positivo en las pruebas de la malaria, en el que fue el peor brote registrado en Turkana desde 2017.

Las lluvias intensas registradas posteriormente produjeron inundaciones y desplazamientos en algunas partes del país. En el condado de West Pokot, cuando las inundaciones y deslizamientos de tierra obligaron a muchas personas a huir de sus hogares, donamos suministros médicos y mosquiteras tratadas con insecticida. También proporcionamos artículos de primera necesidad a los refugiados más afectados por estos desastres en el campo de Dagahaley.

 

Este artículo ofrece una visión general de nuestro trabajo en este país entre enero y diciembre de 2019; es un resumen que no puede considerarse exhaustivo. En 2019, contábamos con 823 profesionales, entre personal nacional e internacional, y gastamos 26,7 millones de euros en nuestras actividades médico-humanitarias. Trabajamos por primera vez en este país en 1987.