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Kenia

Mapa de proyectos MSF Kenia
298.000 
consultas médicas
17.600 
pacientes con VIH en tratamiento antirretroviral de primera línea
2.000 
víctimas de violencia sexual atendidas
790 
pacientes iniciaron tratamiento para la TB
330 
cirugías
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En 2016, Médicos Sin Fronteras continuó ofreciendo atención médica a los refugiados y a los vecinos de los barrios marginales, al tiempo que respondía a problemas de salud pública como el VIH o la escasez de hospitales.

En mayo, el Gobierno keniano anunció su intención de cerrar los campos de refugiados de Dadaab (situados en el noreste) antes de que acabara el año, debido a cuestiones presupuestarias, de seguridad y medioambientales. Estos campos, abiertos hace más de 25 años, acogen esencialmente a refugiados somalíes; su cierre implicaría que tendrían que regresar a un país aún asolado por la guerra. MSF expresó públicamente su oposición a este cierre y difundió los resultados de una encuesta realizada en agosto entre los refugiados de uno de los cinco campos, el de Dagahaley: un 86% de ellos no querían regresar a Somalia. Finalmente, en noviembre, el Gobierno de Nairobi anunció un aplazamiento del cierre hasta mediados de 2017.

A lo largo del año, MSF continuó su labor en el hospital de Dagahaley (que tiene 100 camas) y en dos puestos de salud. Estos equipos realizaron 162.653 consultas ambulatorias y 9.137 pacientes quedaron ingresados, entre ellos 917 niños con desnutrición severa. Por otro lado, en la maternidad nacieron más de 3.000 bebés.

En enero, MSF lanzó un proyecto de salud sexual y reproductiva en el centro de salud de Mrima, en el condado de Mombasa. En colaboración con el Departamento de Salud del condado, MSF trabajó para reducir la mortalidad materna y neonatal de la zona. En 2016, fueron atendidos 1.473 partos y más de 2.000 mujeres recibieron consulta prenatal.

Por otro lado, los equipos de MSF siguieron luchando contra el brote de cólera iniciado en diciembre de 2014. Para finales de 2016, se habían notificado 16.511 casos en todo el país. MSF intervino en 16 condados en apoyo de las autoridades locales, instalando centros de tratamiento, formando al personal sanitario, donando medicamentos y suministros, organizando actividades de promoción de la salud y mejorando el suministro de agua y el saneamiento. En total, fueron tratados 4.712 enfermos de cólera. En el caso concreto de Mandera, el cólera coincidió con un brote de chikunguña (enfermedad transmitida por un mosquito), lo que sometió a los servicios de salud a una mayor presión; los equipos de MSF atendieron a 1.150 pacientes y distribuyeron 2.800 mosquiteras.

En Nakuru, MSF respondió a una epidemia de gripe, cuya tasa de letalidad llegó al 12,3% de los enfermos. Las investigaciones de MSF permitieron determinar que, además de la gripe, había otros patógenos activos y que se estaba desarrollando un pico de Síndrome de Infección Respiratoria Aguda. Se descubrió además que la alta letalidad se debía a un deficiente tratamiento de los pacientes. MSF intervino a finales de abril para ayudar en la atención a 240 enfermos y, pasado un mes, la tasa de letalidad era nula.

Nairobi

Más de 200.000 habitantes del barrio chabolista de Kibera (el más grande de Nairobi) se benefician de la atención médica integral brindada en la clínica administrada por MSF. En 2016 fueron atendidas aquí 176.415 personas, entre ellas 728 pacientes con VIH, 386 con tuberculosis y 997 enfermos crónicos (como hipertensos, asmáticos y epilépticos). Además, 11 pacientes comenzaron un nuevo régimen para el tratamiento de la hepatitis C y 114 recibieron atención médica tras sufrir una agresión sexual.

Tras más de 20 años en Kibera, MSF está traspasando la clínica al Gobierno de Kenia y a otra ONG. En junio, la gestión de la unidad de maternidad, donde nacen 200 bebés cada mes, también fue traspasada con éxito. El proceso de traspaso debía completarse a mediados de 2017.

Eastlands de Nairobi

Desde 2008, la clínica de MSF que cubre los barrios pobres de Eastlands, en la capital, siguió dando asistencia psicológica, médica, jurídica y social a las víctimas de violencia sexual y de género. Desde finales de 2015, MSF ha trabajado con las autoridades para desarrollar un modelo integrado de atención en dos centros de atención primaria de la zona. En 2016, más de 2.700 nuevos pacientes fueron atendidos; la mitad de ellos eran menores de edad.

Por ejemplo, en los barrios de Mathare y en Eastleigh, MSF siguió trabajando con las autoridades locales para mejorar el acceso a la atención de urgencias. Este proyecto incluye un centro de atención telefónica y un servicio de ambulancias, y da apoyo a las urgencias del hospital Mama Lucy Kibaki (con personal, apoyo en el triaje, formación y donaciones de equipo y medicamentos). Las ambulancias de MSF intervinieron más de 5.200 veces y 24.000 personas fueron atendidas en las urgencias del hospital.

Por otra parte, en Eastlands, MSF cuenta con un equipo dedicado al diagnóstico y el tratamiento de la tuberculosis multirresistente a los medicamentos. En 2016 fueron diagnosticados 18 enfermos, de los cuales cuatro pudieron iniciar tratamiento con bedaquilina o delamanida, dos nuevos fármacos contra la TB (los primeros desarrollados en los últimos 50 años).

Tratamiento del VIH en Homa Bay

En la región de Nyanza, el VIH sigue constituyendo un grave problema de salud pública. En Ndhiwa, en Homa Bay, por ejemplo, uno de cada cuatro adultos es VIH-positivo y un 2% de la población se infecta cada año. Un estudio realizado por MSF y su centro epidemiológico (Epicentre) entre diciembre de 2014 y marzo de 2015 en la unidad de adultos del hospital de referencia de Homa Bay reveló que el VIH causaba un tercio de los ingresos y un 55% de las muertes. Y lo más preocupante es que el tratamiento había fracasado en el 50% de los pacientes y que estos sufrían nuevas infecciones oportunistas.

En 2014, MSF inició un programa de VIH en el subcondado de Ndhiwa, con el fin de frenar la epidemia y reducir la mortalidad. MSF trabaja conjuntamente con el Ministerio de Salud y con las comunidades locales para fortalecer tanto la disponibilidad de tratamiento como las medidas de prevención (como la circuncisión masculina voluntaria, la prevención de la transmisión de madre a hijo o la realización de la prueba voluntaria del VIH). Además, MSF dio apoyo a la adherencia y a la atención secundaria (que incluye el tratamiento de infecciones oportunistas).

MSF también siguió colaborando con el ala de adultos de los hospitales de Homa Bay y Ndhiwa para mejorar la calidad de la atención a los pacientes de VIH y otros. MSF trabajó en la organización general, la contratación de personal, la formación y en la revisión de protocolos y de la calidad de atención clínica y de enfermería.

En Ndhiwa, en 2016 se diagnosticó y registró en el programa a más de 3.000 pacientes, y más de 14.300 recibían antirretrovirales. Y tanto en este hospital como en el de Homa Bay fueron ingresados unos 5.000 pacientes adultos.

Este artículo ofrece una visión general del trabajo de MSF en Kenia entre enero y diciembre de 2016; es un resumen que no puede considerarse exhaustivo. En 2016, MSF contaba en Kenia con 792 trabajadores, entre personal nacional e internacional, y gastó 24 millones de euros en sus actividades médico-humanitarias. MSF trabajó por primera vez en este país en 1987.

Testimonios de pacientes:

Mohamed Farah Abdi, refugiado somalí que llegó a Dadaab en 1992 (su hijo de 7 años sufre una discapacidad)

"Cuando huimos, yo aún era un niño. No sé adónde volver. Hui de la guerra y ahora tengo un hijo discapacitado que ni siquiera puede sentarse solo. Si me voy de aquí, ¿dónde lo van a atender? En Somalia no encontrará los servicios que tenemos aquí. No podremos encontrar hospitales adecuados. Si eres pobre, hace falta mucho dinero para recibir atención médica. No hay hospitales del Gobierno donde te atiendan gratis".

Brownkey Abdullahi Abdi, de 22 años, nacido en Dadaab

"Vivir en Dadaab tiene sus cosas buenas y malas. No se puede ir a ninguna parte, es como una prisión abierta. Pero es el único lugar que conozco y el único al que puedo llamar hogar. He crecido aquí y me han educado aquí. Quiero quedarme porque es tranquilo. No sé qué es Somalia".