Back to top

Malaui

Mapa de proyectos MSF Malaui
Consultas externas: 
100.300
Pacientes con VIH en tratamiento antirretroviral de primera línea: 
46.800
-A A +A

En 2015, Malaui sufrió las inundaciones más graves de las que se tiene memoria: casi 180 personas murieron y más de 200.000 tuvieron que dejar sus casas. Médicos Sin Fronteras respondió con una operación de emergencia de cinco meses de duración en el sur del país.

Las clínicas móviles de MSF realizaron 40.000 consultas ambulatorias, distribuyeron artículos de primera necesidad a más de 13.000 hogares (kits para la purificación del agua, mosquiteras, etc.) y suministraron tres millones de litros de agua potable. Esta última intervención ayudó a contener una epidemia de cólera que se había declarado en el vecino Mozambique y se había extendido a Malaui: en los centros de salud apoyados por MSF de Nsanje y Chikhwawa recibieron 280 enfermos.

Atención al VIH

A pesar de los importantes avances de los últimos años en materia de prevención del VIH, el virus sigue afectando a un millón de personas en Malaui y solo la mitad de ellas reciben tratamiento. Las autoridades sanitarias han puesto en marcha un ambicioso plan para acelerar la lucha contra la enfermedad, que contempla el aumento de los recursos asignados y se centra en las personas más vulnerables y a las que más difícil es llegar (como los trabajadores sexuales).

En cuanto a las actividades de MSF, en 2015 continuó el proceso de traspaso del proyecto de Chiradzulu iniciado el año anterior y que debería completarse en 2018. En este distrito, en 2015 MSF seguía dando apoyo a más de 33.000 pacientes con VIH, de los cuales 18.800 estaban inscritos en el programa ‘Una cita cada seis meses’ (los pacientes sin complicaciones asisten a consulta solo dos veces al año). Esto no solo beneficia a los pacientes, sino que reduce la carga de trabajo del personal sanitario, y eso le permite centrarse en los casos más complejos. Además, en siete centros de salud, MSF ha establecido puntos de control de la carga viral, una prueba que permite comprobar si el tratamiento antirretroviral está funcionando. MSF siguió apostando por la descentralización de la atención al VIH en zonas con alta prevalencia como el distrito de Chiradzulu.

Por otra parte, tras 18 años de trabajo, en diciembre culminó el traspaso al Ministerio de Salud del proyecto de VIH en Thyolo.

En Nsanje, MSF siguió supervisando el programa de tratamiento antirretroviral a todas las mujeres embarazadas y lactantes con VIH, con independencia de su estado clínico, a fin de prevenir la transmisión del virus a sus bebés. Además, el Ministerio de Salud pidió ayuda a MSF para poner en marcha grupos de tratamiento en las comunidades. En este programa se trabajaba también para integrar los tratamientos del VIH y la tuberculosis: este componente va a ser traspasado al Ministerio en 2016.

MSF también mantuvo su proyecto de tres años de duración en dos de las tres principales cárceles del país: la de Maula en Lilongwe y la de Chichiri en Blantyre. El objetivo de este proyecto es, mediante modelos adaptados al entorno penitenciario, aumentar el diagnóstico y tratamiento, con el fin de reducir la transmisión del VIH y la tuberculosis en estos lugares tan proclives al hacinamiento.

También siguió abierto el proyecto que ofrece pruebas de VIH y otras infecciones de transmisión sexual a los transportistas y los trabajadores sexuales a lo largo de la carretera Zalewa-Mwanza, que conduce a la frontera con Mozambique. Este mismo equipo también trabajó al otro lado de la frontera, en la concurrida ruta entre Beira y Tete.

Respuesta de emergencia

En abril, tras un brote de violencia xenófoba en Sudáfrica, MSF prestó su colaboración al Ministerio de Salud para ofrecer asistencia médica y psicológica a más de 3.800 malauíes que en su mayoría habían sido repatriados por la fuerza. Tres meses más tarde, MSF desplegó clínicas móviles en el pueblo de Kapise, cerca de la frontera, para atender a los mozambiqueños que huían de los episodios esporádicos de violencia en su país (concretamente en la provincia de Tete). La afluencia de refugiados continuó en 2016.

 

Este artículo ofrece una visión general del trabajo de MSF en Malaui entre enero y diciembre de 2015; es un resumen que no puede considerarse exhaustivo. En 2015, MSF contaba en Malaui con 390 trabajadores, entre personal nacional e internacional, y gastó 9,3 millones de euros en sus actividades médico-humanitarias. MSF trabajó por primera vez en este país en 1986.

 

Testimonio

Berita Tcheleni vive en el pueblo de Makhanga, en el sur de Malaui

“Estaba embarazada de ocho meses cuando llegaron las inundaciones y tuvimos que pasar cuatro días subidos a un árbol, hasta que descendió el agua. Después, el 22 de enero, sentí que llegaba el bebé. Fuimos a la clínica de Makhanga pero estaba cerrada porque había sido destruida por las inundaciones. No había nadie a quien acudir; nuestro pueblo se había convertido en una isla separada del resto del país. Me dijeron que esperase, que iba a llegar un helicóptero para llevarme a otra clínica. En el helicóptero también venía alguien de MSF para ayudarnos y mi niña pudo nacer sin problemas”.