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Malaui

En 2020, Médicos Sin Fronteras mantuvo sus programas para mejorar la atención a las personas con VIH, la principal causa de muerte en el país, y a las mujeres con cáncer de cuello uterino.

Mapa de proyectos MSF Malaui
4.010  
personas con tratamiento ARV de 2ª línea (y siguientes) en programas apoyados por MSF
310 
personas con TB iniciaron tratamiento
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Malaui está avanzando en la lucha contra el VIH, pero la prevalencia sigue siendo alta, de casi el 9%. En Chiradzulu, donde la tasa es del 17%, MSF lleva 15 años con programas para personas con VIH, con el foco puesto en los grupos vulnerables, como niños, adolescentes y pacientes cuyos tratamientos antirretrovirales (ARV) de primera y segunda línea están fracasando.

En Blantyre, MSF siguió trabajando con el Hospital Central Queen Elizabeth para tratar el cáncer de cuello uterino, un importante problema de salud pública derivado de las altas tasas de coinfección por el VIH y la inadecuada detección y atención de esta enfermedad. El programa incluye promoción de la salud, detección, cirugía, quimioterapia y cuidados paliativos.

En 2020, la COVID-19 nos forzó a reducir nuestra actividad, aunque en Malaui no hubo una cantidad significativa de casos hasta finales de año, con la segunda ola. MSF apoyó la respuesta nacional a la pandemia colaborando en la prevención y control de infecciones, el triaje, la promoción de la salud y la atención médica en el hospital de distrito de Nsanje.

Por otra parte, a lo largo del año, cerramos o traspasamos a las autoridades locales y a organizaciones comunitarias tres proyectos dedicados a grupos específicos: el proyecto de VIH avanzado de Nsanje (destinado a mejorar la detección y tratamiento comunitarios, la atención hospitalaria y el seguimiento); el programa en la prisión de Chichiri para el tratamiento preventivo de la tuberculosis (que atendía a un millar de personas, con exámenes periódicos, tratamiento y control de coinfecciones); y las actividades para mujeres en situación de prostitución (cuyo enfoque inter pares ha permitido a casi 7.000 de ellas acceder a salud sexual y reproductiva y atención al VIH y la tuberculosis, tanto en sus propias comunidades como en las clínicas de Neno, Dedza y Nsanje).


 

Este artículo ofrece una visión general de nuestro trabajo en este país entre enero y diciembre de 2020; es un resumen que no puede considerarse exhaustivo. En 2020, contábamos con 492 profesionales,* entre personal nacional e internacional, y gastamos 9,1 millones de euros en nuestras actividades médico-humanitarias. Trabajamos por primera vez en este país en 1986.

* La cifra de personal equivale al total de puestos a tiempo completo o FTE (del inglés full-time equivalent). Por ejemplo, dos personas a media jornada equivalen a un FTE.