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Níger

Mapa de proyectos MSF Niger
129.400 
pacientes con malaria tratados
62.100 
niños tratados en centros de nutrición
28.300 
vacunaciones rutinarias
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En Níger, seguimos centrados en reducir la mortalidad infantil, especialmente durante el pico de desnutrición y malaria que se produce todos los años de forma recurrente. En 2016, nuestros equipos también prestaron asistencia humanitaria a los refugiados y desplazados en el sur del país.

Región de Diffa

La región de Diffa, en la frontera con Nigeria, siguió sufriendo las consecuencias del conflicto entre Boko Haram y los Ejércitos de los países del lago Chad. Según las autoridades locales, a finales de 2016 había más de 240.000 refugiados y desplazados internos en Diffa, así como 100.000 residentes locales, viviendo en condiciones precarias y muy expuestos a la violencia y las enfermedades. Muchas de estas personas dependían enteramente de la ayuda humanitaria para sobrevivir, pero la respuesta de emergencia de la comunidad internacional no era suficiente para satisfacer sus necesidades básicas. Publicamos un informe que destacaba esta brecha en la ayuda de emergencia, con el fin de intentar movilizar a la comunidad internacional.

Trabajamos en estrecha colaboración con el Ministerio de Salud para proporcionar atención médica básica y reproductiva gratuita tanto a desplazados y refugiados como a las comunidades locales, y para responder a las emergencias. Los equipos de la organización trabajaron en el principal centro de salud materno-infantil de la ciudad de Diffa, en el hospital del distrito de Nguigmi y en varios centros de salud de los distritos de Diffa, Nguigmi y Bosso. Después de los ataques de Boko Haram del 3 de junio en Bosso, activamos clínicas móviles en Diffa ciudad para responder a las necesidades de los desplazados recién llegados; nuestros equipos también ofrecieron asistencia médica y humanitaria en los asentamientos de Gari Wanzam y Kintchandi, donde decenas de miles de personas habían buscado refugio.

En 2016, atendimos en Diffa más de 317.000 consultas y 3.800 partos, y tratamos a unos 24.500 pacientes con malaria.

Región de Tahoua

Seguimos trabajando en el hospital de distrito de Madaoua, dirigiendo el centro hospitalario de nutrición terapéutica y los servicios de pediatría y neonatos. Como todos los años, durante el periodo de escasez alimentaria, que coincide con el pico estacional de malaria, el hospital incrementó su capacidad hasta la 350 camas. En 2016, también trabajamos en la maternidad del hospital (para reducir la mortalidad de los recién nacidos) y en varios centros de salud del distrito; asimismo, mantuvimos activo en Tama el programa integral de atención preventiva y curativa, para realizar un seguimiento regular y completo de todos los niños menores de 2 años.

En el hospital del distrito de Bouza, dirigimos el servicio de pediatría y el centro nutricional intensivo hasta finales de abril, momento en el que lo traspasamos al Ministerio de Salud.

Región de Zinder

En Magaria, trabajamos también en el hospital de distrito, en la unidad de pediatría y en el centro de nutrición intensiva. Entre junio y diciembre, la capacidad de esos servicios tuvo que incrementarse de forma sostenida, ya que las hospitalizaciones por desnutrición y malaria no dejaban de aumentar; durante el pico, llegó a haber 600 camas. Además, dimos apoyo a 11 centros de salud para reforzar la atención primaria para niños menores de 5 años, tareas que completamos mejorando también el sistema de derivación hospitalaria para los pacientes en estado más grave. En el cercano distrito de Dungass, abrimos otra unidad pediátrica (de 200 camas) durante el pico estacional. En total, los equipos hospitalizaron en Magaria a más de 13.300 niños menores de 5 años por malaria (a la que son especialmente vulnerables) y otras enfermedades, y atendieron a más de 66.500 en zonas rurales. Estas cifras representan un aumento preocupante en comparación con años anteriores.

También llevamos a cabo actividades comunitarias para combatir la malaria y más de 117.000 niños en ocho zonas de salud recibieron quimioprevención estacional, que consiste en la administración repetida de antipalúdicos a modo de profiláctico.

Durante el pico de desnutrición y malaria, trabajamos también en el Hospital Nacional de la ciudad de Zinder (en los servicios de hospitalización pediátrica y nutrición intensiva); también dimos apoyo al centro nutricional intensivo de Chare Zamna, al que respaldamos con recursos financieros, formación del personal y suministros médicos. Después de dos años de traspaso, nos retiramos de ese proyecto en diciembre de 2016.

Región de Maradi

Con una población de 500.000 habitantes, Madarounfa es uno de los distritos más grandes de Maradi. Mantuvimos nuestro programa pediátrico, centrado en la atención a las principales causas de muerte infantil, especialmente la desnutrición y la malaria. Este proyecto atendió también a niños nigerianos a los que sus madres traían desde el país vecino buscando ayuda.

El programa, iniciado en 2001, cubría en 2016 la atención hospitalaria a pacientes con desnutrición y otras enfermedades, así como el tratamiento ambulatorio de la desnutrición grave sin complicaciones. Este año, nuestro equipo agregó la atención a neonatos; también trabajó para mejorar el tratamiento comunitario de la malaria. Más de 12.250 niños con desnutrición severa recibieron atención ambulatoria, 3.300 tuvieron que ser hospitalizados en el centro de nutrición intensiva y otros 5.330 fueron ingresados por otras enfermedades.

Respuesta a emergencias

En 2016, Níger experimentó otra epidemia de meningitis, aunque no tan grave como la de 2015. Según cifras oficiales, se identificaron 1.410 casos de meningitis C y 95 personas murieron entre marzo y junio.

Apoyamos al Ministerio de Salud para vigilar las zonas afectadas, administrar vacunas y proporcionar tratamiento. Para prevenir la propagación del brote, estos equipos llevaron a cabo vacunaciones junto con el Ministerio de Salud en las zonas más afectadas; estas campañas llegaron a cerca de 240.000 personas en las regiones de Tillabéri, Dosso y Tahoua.

También colaboramos con el Ministerio de Salud en varias epidemias de sarampión, vacunando a 70.000 personas en dos áreas de la región de Tahoua, más de 66.000 en cuatro de la región de Diffa y otras 61.000 en la región de Tillabéri. Además, en Tahoua fueron atendidos 130 pacientes con sarampión.

Otros equipos de emergencia ayudaron a llevar a cabo una campaña de vacunación preventiva contra el cólera en varios puntos de la región de Diffa y asistieron a las víctimas de las graves inundaciones que afectaron a unas 10.000 personas en Abalack.

Este artículo ofrece una visión general de nuestro trabajo en Níger entre enero y diciembre de 2016; es un resumen que no puede considerarse exhaustivo. En 2016, contábamos en Níger con 2.087 trabajadores, entre personal nacional e internacional, y gastamos 26,4 millones de euros en nuestras actividades médico-humanitarias. Trabajamos por primera vez en este país en 1985.

MSF España es una de las secciones de MSF que trabajan en el país. Si quieres conocer más en profundidad el trabajo de nuestra sección allí, consulta nuestro Informe de Misiones.

Testimonio de una paciente:

Fanta Meleram, nigeriana de 30 años, huyó de su país cuando su aldea fue atacada y se refugió en Diffa.

“He traído hoy a mi hijo al centro de salud porque está desnutrido. Lo han atendido y van a darle un tratamiento, un alimento terapéutico. Este centro está muy bien porque cuando traemos a los niños, o cuando estamos enfermos, nos atienden gratis. Cuando Boko Haram atacó, huimos en desbandada a Malanfatori. Algunos niños lograron huir pero a otros los perdimos. Algunas mujeres perdieron a sus maridos. Nos persiguieron hasta que llegamos al río Komadougou y cruzamos a Níger. Llegamos con lo puesto. Nuestros maridos no pueden trabajar. Es difícil encontrar comida y es muy difícil vivir en estas condiciones. A veces el Estado nos ayuda y eso es un alivio”.