Más de 100.000 refugiados procedentes de Burkina Faso viven actualmente en la región de Koro, en el centro de Mali, tras huir de la violencia en su país. Para facilitar su acceso a la atención sanitaria, desplegamos clínicas móviles que ofrecen consultas médicas, vacunación, atención materno-infantil, apoyo psicosocial y derivación de los casos más graves a centros especializados.
Desde 2023, la ciudad de Koro, en el centro de Mali, ha acogido sucesivas oleadas de refugiados burkineses que huyen de la violencia en Burkina Faso. Las llegadas continúan de forma regular: la última gran afluencia tuvo lugar en agosto de 2025, con más de 22.000 personas, y en mayo de 2026 se registraron otras 7.000. En la actualidad, la región alberga a más de 100.000 refugiados, según fuentes locales, cuyas condiciones de vida requieren una asistencia humanitaria urgente.
Entre ellos se encuentra N.P., que llegó en agosto de 2025 junto a su marido y sus tres hijos. Vive en el asentamiento de Kenewaye, en las afueras de Koro, y acudió a una de nuestras clínicas móviles con uno de sus hijos. “Llegamos sin nada y no tenemos medios para pagar atención médica. Mi hijo sufría un dolor de oído; hoy, gracias a la clínica, ha podido recibir tratamiento”, explica.
Muchas de las personas refugiadas llegan sin recursos económicos. La mayoría vive en asentamientos de acogida y refugios precarios situados en torno a las aldeas, mientras que otras son acogidas por familias locales. En ambos casos, el acceso a los servicios de salud es limitado.
Para responder a estas necesidades, MSF desplegamos desde octubre de 2025 clínicas móviles en colaboración con el distrito sanitario de Koro. Estas operan en los asentamientos de Kenewaye, Benebana, Sandjourou y Sana, con el objetivo de acercar la atención médica a las personas desplazadas que viven en estas zonas. Los casos que requieren una atención más especializada los derivamos y atendemos en el centro de salud de referencia de Koro o en el hospital de la ciudad.
Nuestros equipos, compuestos por personal de medicina, enfermería, obstetricia, especialistas en salud mental y promoción de la salud, han ampliado sus actividades hacia las zonas periféricas donde se han asentado las últimas oleadas de refugiados. Las clínicas móviles ofrecen consultas de medicina general, atención prenatal, vacunación infantil para menores de 5 años, cribado nutricional y derivación médica de los pacientes que necesitan cuidados más complejos.
“El objetivo es acercar la atención sanitaria a las personas recién llegadas que viven lejos de los centros de salud. La distancia y la inseguridad dificultaban enormemente el acceso, especialmente para las mujeres embarazadas. Muchas preferían dar a luz en casa durante la noche antes que desplazarse hasta el centro de salud de Koro por miedo o por falta de medios de transporte”, explica el doctor Pascal Bouragué Dembélé, médico de nuestras clínicas móviles en Koro.
Durante las consultas, los equipos también organizan sesiones de educación para la salud sobre higiene, prevención de la malaria y la desnutrición, prevención de la violencia sexual y apoyo psicosocial. “Algunas familias nos cuentan que sus hijos no tienen al día el calendario de vacunación de sus lugares de origen. Revisamos las cartillas y administramos las vacunas de rutina para reducir el riesgo de brotes epidémicos en asentamientos marcados por el hacinamiento y unas condiciones sanitarias precarias”, añade el doctor Dembélé.
Los desplazamientos de población están directamente relacionados con la creciente inseguridad en la región del Sahel. Desde 2023, proporcionamos una asistencia multisectorial que incluye atención médica —también apoyo psicosocial— tanto en la comunidad como en centros de salud y hospitales de referencia, además del suministro de agua potable.
Cada mes, distribuimos una media de 1.575.000 litros de agua a través de 15 puntos de abastecimiento instalados y financiados por nuestra organización. Asimismo, hemos construido 80 letrinas y duchas en los asentamientos que acogen a las personas refugiadas tanto en la ciudad como en las zonas periféricas.
En 2025, asistimos a 25.634 refugiados mediante 19.771 consultas médicas, acompañamos 1.943 partos, vacunamos a 2.374 niños y niñas, proporcionamos apoyo psicosocial a 5.637 personas y tratamos a 7.511 pacientes con malaria.