"Recé para no perder la vista. Solo pienso en volver con mis pacientes"

Jamila lleva casi 30 años trabajando como enfermera en el Hospital Jabal Amel, en el sur de Líbano. El 1 de junio, una explosión alcanzó las inmediaciones del centro y la dejó gravemente herida junto a otros 38 trabajadores sanitarios. Mientras espera una cirugía reconstructiva facial, asegura que su mayor preocupación no es su recuperación, sino regresar cuanto antes junto a los pacientes de diálisis a los que cuida desde hace décadas.

MSF
12/06/2026
Mano de la enfermera herida por el ataque israelí al hospital Jabal Amel, el 1 de junio.

Jamila* (nombre modificado) trabaja como enfermera en el departamento de diálisis del Hospital Jabal Amel, en Sour (Tiro), desde 1996. Estaba de turno el 1 de junio cuando un ataque israelí alcanzó las inmediaciones del hospital alrededor de las 18:00 horas. El ataque hirió a 39 miembros del personal sanitario, incluida Jamila, convirtiéndose en el incidente con el mayor número de trabajadores de la salud heridos simultáneamente, y causó graves daños al hospital. Fue uno de varios ataques ocurridos en la región a pesar del llamado alto el fuego, y tres días después se produjo otro más.

Unos días después, comparte su testimonio mientras espera en su habitación del hospital una cirugía reconstructiva facial programada para el día siguiente. Su rostro está amarillo e hinchado por la violencia de la explosión, y su cuerpo cubierto de hematomas. Tiene los ojos enrojecidos y rodeados de oscuras contusiones.

  • Alrededores del hospital Jamal Amel, muy dañado tras el ataque israelí del 1 de junio.

“Comprendí que era una bomba y recé de inmediato para no perder la vista”

Estaba trabajando en el departamento de diálisis, supervisando a un paciente, cuando escuché que algo caía. Sentí como si hubiera caído directamente sobre mi cabeza. No sonó como las explosiones que había escuchado antes. Unos segundos después, sentí un líquido caliente corriendo por mi rostro, pero no me di cuenta de que era sangre. Cuando miré hacia abajo, vi a mi compañera tendida en el suelo. Entonces fue cuando noté mi propia sangre en el suelo. Comprendí que era una bomba y recé de inmediato para no perder la vista. Perdí el conocimiento y otras personas me sacaron del lugar.

Cuando desperté, lo primero que pensé fue en el paciente al que estaba supervisando en el momento del ataque. Me preguntaba qué le habría sucedido. Pasé 24 horas en la unidad de cuidados intensivos y después me trasladaron a la Unidad de Cirugía Cardíaca (CSU, por sus siglas en inglés). Ahora estoy esperando una cirugía de reconstrucción facial. Todavía tengo un fragmento de vidrio incrustado cerca de mi ojo derecho. Estoy agradecida de poder seguir viendo.

Lo único en lo que pienso es en volver al trabajo, volver con mis pacientes. Quiero recuperarme lo antes posible para poder volver a ayudar a las personas. Me importa profundamente mi trabajo. Estoy comprometida a ofrecer la mejor atención posible a los pacientes de diálisis, a estar presente para ellos y dedicarles tiempo.

El nuevo ataque que ocurrió ayer fue extremadamente fuerte. Estaba absolutamente aterrorizada. Lo único que pude hacer fue rezar. Este hospital es mi segundo hogar. Vivo aquí con mi hermana, que también es enfermera en otro departamento. No tenemos otra alternativa. Todo nuestro pueblo ha sido destruido y nuestra casa familiar ya no existe.

Si se emite una orden de evacuación, me quedaré. ¿Adónde podría ir?

*El 9 de junio de 2026, toda la localidad de Sour (Tiro) fue sometida a una orden de desplazamiento forzoso.