El doctor Javid Abdelmoneim, nuestro presidente internacional, acaba de terminar una visita a nuestros proyectos en Darfur*, en Sudán. En esta entrevista, comparte sus impresiones en el lugar, las urgentes necesidades humanitarias que presenció y la situación que afronta la población civil en lo que hoy es una de las mayores crisis humanitarias del mundo.
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Visitaste recientemente Darfur por primera vez después de haber estado antes en otras partes de Sudán. ¿Qué fue lo que más le impactó de este viaje?
Visité cinco hospitales apoyados por MSF en Darfur. Muchos de nuestros proyectos son hospitales, algunos en colaboración con el Ministerio de Salud y otros gestionados directamente por MSF. Lo que más me impactó fue el nivel de atención sanitaria que MSF está logrando ofrecer. Me impresionó especialmente entrar en un hospital de MSF en Tawila, en pleno entorno desértico y sofocante, y encontrar una unidad neonatal de cuidados intensivos dentro de una tienda de campaña, con doble aislamiento, aire acondicionado y un nivel de atención para recién nacidos realmente extraordinario.
Es importante señalar que no se trata solo de atención primaria, vacunación, respuesta a brotes o agua y saneamiento: estamos proporcionando todos los niveles de atención, incluida la salud sexual y reproductiva.
También se está llevando a cabo un importante trabajo de reconstrucción y rehabilitación de hospitales junto al Ministerio de Salud en Nyala y Zalingei. Hay enormes dificultades, pero alcanzar este nivel de atención sanitaria me hizo sonreír.
¿Cuáles son las necesidades humanitarias más urgentes que observaste?
Las necesidades que vi son extremadamente preocupantes. Con la llegada de la temporada de lluvias, podemos esperar brotes de cólera, malaria y mayores dificultades para acceder a la atención sanitaria, lo que probablemente provocará más muertes.
Otra gran preocupación son los continuos ataques contra la atención médica. No se trata solo de que las necesidades sean enormes; los propios servicios que intentan responder a esas necesidades están siendo atacados, creando un efecto paralizante.
También existen enormes lagunas en la respuesta humanitaria. Hay menos organizaciones trabajando en Darfur de las que debería haber, en parte debido a los recortes globales de financiación que han desencadenado una crisis de ayuda internacional. En Darfur Central, se ha retirado el apoyo a más de 45 centros de atención primaria de salud.
Todo lo que MSF pueda hacer no es suficiente para cubrir la magnitud de las necesidades. Hacemos un llamamiento a otras organizaciones para que hagan todo lo posible por llevar servicios a Darfur.
Como médico, ¿cómo fue presenciar las condiciones de vida de la población en Darfur?
Estoy profundamente preocupado. Pasé un día en los campamentos alrededor de Tawila, donde cientos de miles de personas viven en condiciones terribles. La gente contaba que apenas hace una comida al día. Hablaban de sed, de largas colas para conseguir agua y de suministros que disminuyen rápidamente.
También les preocupa la temporada de lluvias. Sus refugios están hechos de juncos y hierba, y las letrinas de emergencia ya están llenas, obligando a las personas a hacer sus necesidades al aire libre. Con las lluvias, esto crea graves riesgos sanitarios. Son señales de alarma muy serias y plantean preguntas sobre por qué, meses después de la llegada de la población, siguen existiendo estas carencias en servicios básicos.
¿Puede hablar de las barreras y desafíos que enfrenta la población para acceder a la atención médica?
El aislamiento en Darfur es impactante y las distancias son enormes: a algunos proyectos en la zona de Jebel Marra solo se puede llegar tras varias horas en burro y pueden quedar completamente aislados durante la temporada de lluvias, afectando tanto al suministro como al acceso de pacientes. Nosotros mismos viajamos entre cuatro y seis horas en coche entre localidades con hospitales, atravesando terrenos difíciles.
Para una persona que necesita atención médica —una mujer en trabajo de parto o alguien con una lesión urgente— llegar a un centro sanitario es extremadamente complicado. El transporte cuesta dinero, a menudo implica carros tirados por burros y requiere tiempo; un tiempo que debería dedicarse a recibir tratamiento.
La distancia, el coste y la falta de infraestructuras aumentan el riesgo de enfermedad y muerte.
Sudán ha sufrido ataques repetidos contra la atención sanitaria. ¿Cómo está afectando esto a pacientes y personal?
Los ataques reiterados contra la atención sanitaria están generando un auténtico clima de miedo entre el personal. Si sabes que un ataque con drones puede alcanzar tu hospital en cualquier momento, vivirás con temor. Hemos visto ataques en los últimos meses, incluido contra el hospital de Al Jabalain, en el estado del Nilo Blanco, y en Ad Daein, en Darfur Oriental, que provocaron la muerte de pacientes y trabajadores sanitarios; esto nunca debería ocurrir.
MSF sigue recordando a las partes en conflicto sus obligaciones en virtud del derecho internacional. Los hospitales deben ser espacios protegidos. Aunque tomamos precauciones, en última instancia poco puede proteger a un centro sanitario frente a un ataque masivo con drones.
¿Qué te da esperanza en esta situación?
Soy realista respecto a las perspectivas de paz y no veo señales de que la guerra vaya a terminar pronto. Esta es una crisis de escala global.
En momentos de impotencia, me centro en los pequeños actos de cuidado y solidaridad: las interacciones humanas cotidianas que todavía marcan la diferencia. Esto es una característica muy fuerte de la sociedad sudanesa. Existe un profundo sentido de hospitalidad y una gran determinación por apoyarse mutuamente. Eso es lo que me da esperanza. Lo veo tanto en las comunidades sudanesas como dentro de MSF, y es lo que nos impulsa a seguir prestando atención médica.
¿Hubo algo en tus interacciones con las comunidades o con el personal que te llamara especialmente la atención?
La violencia sexual es una característica de este conflicto en todo Sudán. Durante reuniones comunitarias en Tawila pregunté sobre muertes maternas, muertes infantiles y violencia sexual para comprender mejor las experiencias de la población.
En lo relativo a la violencia sexual, las respuestas suelen ser limitadas debido al estigma. Sin embargo, las mujeres dijeron que sabían dónde acceder a atención médica e incluso conocían los nombres del personal de MSF que presta esos servicios. Es una pequeña señal positiva: que las personas sepan dónde buscar atención. Pero también pone de relieve lo extendida que está esta violencia.
¿Qué te gustaría que la gente fuera de Sudán entendiera sobre la situación?
La gente debe saber que esta es una guerra contra la población civil. Ha habido violencia masiva, desplazamientos, ataques contra la atención sanitaria y un colapso casi total del sistema de salud. No hay red eléctrica, no funciona la red telefónica, no existe un sistema bancario operativo y apenas queda economía. Hay ataques con drones. Es un entorno extremadamente difícil para vivir.
Al mismo tiempo, hay brotes de enfermedades, desnutrición, una crisis de salud materna, violencia sexual y violencia étnica. Se trata de un conflicto complejo y prolongado con un impacto devastador sobre la población. Lo que se necesita urgentemente es que las partes en conflicto respeten y protejan a la población civil.
*El doctor Javid Abdelmoneim visitó Tawila, en Darfur Norte; Zalingei y Rokero, en Darfur Central; Nyala y Kas, en Darfur Sur; y El Geneina, en Darfur Occidental.