Un mes después, persisten peligrosas brechas en la respuesta al brote de Ébola en República Democrática del Congo

La respuesta al brote de Ébola en República Democrática del Congo no está logrando seguir el ritmo de la epidemia. Un mes después de su declaración oficial, denunciamos denuncia graves carencias en detección, diagnóstico y participación comunitaria, y reclama una respuesta urgente acorde con la magnitud de la crisis.

MSF
15/06/2026

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  • El centro de tratamiento del ébola de MSF ha abierto sus puertas en el recinto de Munigi, en Goma, RDC. Nuestros compañeros siguen un estricto protocolo de preparación y desinfección antes y después de visitar a los pacientes.

    Un mes después de que se declarara el brote de enfermedad por el virus del Ébola en República Democrática del Congo (RDC), Médicos Sin Fronteras (MSF) advertimos de que, pese a la reciente ampliación de la respuesta, siguen existiendo importantes brechas en la vigilancia, el diagnóstico, el rastreo de contactos y la participación comunitaria que continúan socavando los esfuerzos para controlar el brote. Se necesita con urgencia una respuesta proporcional a la magnitud de la emergencia.

    “Un mes después, el brote de Ébola está avanzando más rápido que los esfuerzos de respuesta”, afirma Kate White, nuestra coordinadora médica de emergencias en RDC. “Nadie conoce la verdadera magnitud del brote ni exactamente dónde se está propagando la enfermedad en RDC. Lo que sí sabemos es que la mayoría de los centros de tratamiento de la provincia de Ituri están desbordados; muchos de nuestros pacientes llegan en fases avanzadas de la enfermedad y la mayoría nunca fueron identificados ni monitorizados como contactos antes de buscar atención médica”.

    La enfermedad se está propagando por las provincias orientales de Ituri, Kivu Norte y Kivu Sur, siendo Ituri la que concentra cerca del 95% de los casos. La respuesta, liderada por el Ministerio de Salud congoleño y respaldada por varios socios internacionales, se está desplegando en las zonas afectadas. Sin embargo, la inseguridad dificulta el acceso a determinadas comunidades y, aun en las áreas más estables, los esfuerzos para detectar casos, realizar pruebas diagnósticas, identificar contactos y monitorizar la transmisión siguen siendo insuficientes. En la vecina Uganda, las autoridades sanitarias también han notificado 19 casos confirmados.

    Las autoridades sanitarias congoleñas han informado oficialmente de más de 650 casos confirmados y más de 130 muertes. Sin embargo, advertimos de que estas cifras probablemente solo reflejan una parte de la realidad.

    • Equipos de MSF en Goma, RDC

    Las pruebas diagnósticas siguen siendo una de las principales debilidades de la respuesta, a pesar de las recientes mejoras en la capacidad de laboratorio y de la llegada de cientos de pruebas móviles al este de RDC, diseñadas específicamente para el virus Bundibugyo”, señala White. “Muchas comunidades, especialmente aquellas afectadas por la inseguridad persistente, siguen teniendo un acceso limitado a estas pruebas, mientras que los centros de tratamiento continúan enfrentándose a importantes retrasos en la recepción de los resultados de laboratorio. Sin pruebas más rápidas y ampliamente disponibles, será difícil detectar los casos a tiempo para contener el brote”.

    En las zonas donde se desarrolla el brote, millones de personas llevan décadas viviendo en medio de conflictos activos, desplazamientos recurrentes, carencias crónicas en la atención sanitaria y una respuesta humanitaria limitada. Estas condiciones dificultan gravemente los esfuerzos de respuesta y crean un entorno propicio para la propagación de la enfermedad.

    En Ituri, donde MSF llevamos décadas presentes, hemos observado miedo y desconfianza entre las comunidades, algunas de las cuales recelan de la repentina llegada de equipos de respuesta al ébola.

    “Poner en marcha actividades y explicar la enfermedad no basta para generar confianza en las comunidades. Es necesario escuchar sus preocupaciones y permitir que participen en el diseño de la respuesta”, afirma Frederic Lai Manantsoa, nuestro coordinador de emergencias en RDC.

    • El centro de tratamiento del ébola de MSF ha abierto sus puertas en el recinto de Munigi, en Goma.

    Para muchas comunidades, este brote es solo una más de varias emergencias sanitarias que llevan años sin recibir una respuesta adecuada. Mantener el acceso a la atención sanitaria habitual es tan importante como controlar el propio brote para salvar vidas.

    “Las mujeres embarazadas siguen necesitando atención materna, los niños siguen necesitando vacunas y los pacientes siguen necesitando tratamiento para enfermedades como la malaria y el cólera”, afirma White. “Mantener el acceso a la atención sanitaria rutinaria también contribuye a reforzar la vigilancia del ébola en las comunidades”.

    Aunque el número de casos confirmados notificados en Kivu Norte y Kivu Sur sigue siendo relativamente bajo, ambas provincias afrontan muchos de los mismos desafíos en materia de vigilancia y diagnóstico. En Kivu Norte solo existe un laboratorio para analizar las muestras de sangre, y el procesamiento puede tardar varios días. Además, al no existir un sistema automatizado para enviar los resultados a los centros sanitarios, en ocasiones puede pasar casi una semana antes de obtenerlos.

    Además de la atención directa a los pacientes, también estamos desplegando equipos en zonas remotas e inseguras para reforzar la capacidad de detección y respuesta allí donde se han notificado alertas.

    “Este brote aún puede controlarse, pero la ventana de oportunidad se está estrechando”, afirma Lai Manantsoa. “Es urgente reforzar el diagnóstico, la vigilancia, el acceso a la atención sanitaria y la participación comunitaria. Instamos a las autoridades y a todos los actores implicados en la respuesta a hacer todo lo posible para facilitar el movimiento del personal sanitario y de los suministros, y permitir una respuesta acorde con la magnitud de esta crisis”.