Las temporadas consecutivas de lluvias fallidas y los recortes drásticos en la financiación humanitaria agravaron la crisis de salud y desnutrición en toda Somalia en 2025. Las comunidades ya desplazadas por conflictos y choques climáticos enfrentaron un acceso reducido a alimentos, agua y atención médica. Los servicios de salud y nutrición cerraron o redujeron sus actividades en muchos distritos, justo cuando aumentaban las admisiones por desnutrición grave y los casos de sarampión, difteria y diarrea líquida aguda. La inseguridad intensificada y el acceso humanitario limitado obstaculizaron aún más la escala y continuidad de nuestra respuesta.
En Baidoa, estado Suroeste, nuestros equipos continuaron brindando atención obstétrica de emergencia, servicios neonatales y tratamiento para personas hospitalizadas con desnutrición grave en el Hospital Regional de Bay. Los equipos móviles viajaron a áreas periféricas para examinar a mujeres embarazadas, niñas y niños, administrar vacunas y referir a pacientes con complicaciones para atención especializada.
A medida que las condiciones de sequía empeoraban, iniciamos actividades de transporte de agua de emergencia y establecimos instalaciones de almacenamiento de agua en 17 lugares de desplazamiento. También instalamos iluminación para mejorar la seguridad y las condiciones de vida.
En agosto, abrimos una unidad de fístula obstétrica con 20 camas en el hospital, ofreciendo intervención quirúrgica y apoyo integral a mujeres que viven con fístula, una lesión seria relacionada con el parto que provoca incontinencia y, a menudo, un estigma social grave.
En Galkayo Norte, estado de Puntland, y Galkayo Sur, estado de Galmudug, región de Mudug, nuestros equipos brindaron servicios de emergencia, maternidad y pediatría. Tratamos a niños con desnutrición, tuberculosis (TB) y TB resistente a medicamentos, dirigimos la unidad de cuidados neonatales en el hospital y enviamos clínicas móviles a lugares de desplazamiento y comunidades remotas. En estas áreas, el acceso a la atención médica se había vuelto cada vez más limitado debido a los recortes de financiación que redujeron los servicios y a que las personas tuvieron que desplazarse en busca de tierras para pastoreo en medio de la sequía y el conflicto continuos. Como parte de nuestra iniciativa ecológica en el hospital regional de Mudug en Galkayo Norte, instalamos paneles solares, reduciendo el uso de diésel y las emisiones, mientras aseguramos un suministro eléctrico confiable para los servicios esenciales y fortalecimos la resiliencia del hospital durante las crisis climáticas.
Este artículo ofrece una visión general de nuestro trabajo en este país entre enero y diciembre de 2025. Se trata de un resumen que no puede considerarse exhaustivo. En 2025, contábamos con 101 profesionales* y gastamos 16,6 millones de euros en nuestras actividades médico-humanitarias. Trabajamos por primera vez en este país en 1979.
MSF España comenzó a trabajar en Somalia en 1992, convirtiéndose así en otra de las secciones de MSF con actividades en el país. Si quieres conocer más en profundidad nuestro trabajo allí, consulta nuestra ‘Memoria de actividades MSF España (OCBA) 2025’.
*La cifra de personal equivale al total de puestos a tiempo completo o FTE (del inglés full-time equivalent). Por ejemplo, dos personas a media jornada equivalen a un FTE.