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Resultados principales:
- 1.439.320 consultas externas
- 155.300 pacientes hospitalizados
- 9.520 personas tratadas por sarampión
- 40.800 personas tratadas por cólera
- 10.800 personas tratadas por haber sufrido violencia física intencional
- 4.310 personas atendidas tras sufrir violencia sexual
- 406.865.000 litros de agua clorada distribuidos
- 34.400 partos asistidos
- 35.100 ingresos de niños y niñas en programas de alimentación para pacientes ambulatorios
A pesar de los ataques a nuestras instalaciones y a las restricciones de acceso, continuamos brindando una gran variedad de servicios médicos a las comunidades que han sido afectadas por la guerra en curso entre las Fuerzas Armadas Sudanesas (FAS) y las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR).
La situación humanitaria en Sudán sigue siendo catastrófica. Aunque las partes en conflicto tienen la responsabilidad principal, la respuesta limitada de ayuda y el fracaso global para priorizar la protección de la población civil y el acceso humanitario han exacerbado el sufrimiento de las personas. Aunque se lograron algunos avances en los obstáculos burocráticos durante el año, como el acceso transfronterizo a Darfur a través de Chad, a menudo era imposible obtener visados y permisos de viaje en el este de Sudán, o acceso cruzado, de manera oportuna. En algunos casos, se nos bloqueó deliberadamente el tratamiento de personas necesitadas como, por ejemplo, en Darfur Norte, donde la campaña de asedio de la FAR nos obligó a detener las actividades para los pacientes ya afectados por la hambruna en el campo de personas refugiadas de Zamzam.
Cólera y otros brotes de enfermedades
En 2025, MSF continuamos enfrentando el peor brote de cólera que el país ha experimentado en los últimos años. Mientras que los casos disminuyeron en algunos estados, como Norte y Kasala, en la primera mitad del año, aumentaron en Nilo Blanco tras ataques contra una planta de energía en febrero, que dejaron fuera de servicio las bombas y obligaron a la gente a depender de agua contaminada.
Los casos de cólera explotaron en Jartum en mayo y se descontrolaron en Darfur en agosto. En respuesta, a menudo en colaboración con otras organizaciones de ayuda, nuestros equipos establecieron o ampliaron centros de tratamiento y puntos de rehidratación oral, distribuyeron agua limpia, donaron suministros médicos y logísticos, y mejoraron el saneamiento y el control de infecciones en las áreas afectadas.
También hubo un fuerte aumento en los casos de sarampión en todo Darfur debido a la falta de campañas de vacunación rutinarias y reactivas. Aumentamos nuestra capacidad para aislar y tratar a los pacientes con sarampión, y realizamos varias campañas de vacunación mientras instábamos a las autoridades y colaboradores de salud a tomar medidas urgentes para contener el brote. Muchos de los niños que tratamos sufrían de desnutrición aguda, así como de sarampión, lo que aumentaba su riesgo de desarrollar complicaciones que podían poner en riesgo su vida.
Para fortalecer la inmunización infantil, nuestros equipos coordinaron los suministros de vacunas y mejoraron los sistemas de cadena de frío. En todo el país, también tratamos a personas con malaria, dengue, difteria y tos ferina.
Ataques generalizados contra civiles y atención médica
Nadie estaba a salvo de los combates, ya que ambas partes en guerra atacaban con frecuencia áreas residenciales, mercados, convoyes de ayuda y hospitales. Nuestros equipos asistieron con afluencias masivas de pacientes heridos en las salas de emergencia en Jartum, Nyala, Tawila y otros lugares. Nuestros vehículos y los lugares donde trabajamos también fueron objetivo durante el año. El 10 de enero, una de nuestras ambulancias fue atacada a tiros en Darfur Norte mientras trasladaba a una mujer de parto, lo que resultó en la muerte de un cuidador. En agosto, durante un asalto armado dentro del hospital de Zalingei, donde trabajaban nuestros equipos, un miembro del Ministerio de Salud resultó herido. Esto fue seguido por otro tiroteo y la muerte de un miembro del personal del Ministerio de Salud en el mismo centro sanitario en noviembre.
En 2025, Darfur Norte y los Kordofanes fueron los epicentros de violencia extrema y asesinatos masivos, mientras las FAS y FAR libraban una batalla por el control.
En Darfur Norte, tuvimos que detener todas nuestras actividades en el campamento de Zamzam en febrero, debido a los ataques crecientes y al asedio que nos impidieron enviar suministros y personal. Tras el asalto a gran escala de las FAR al campamento en abril, proporcionamos atención de emergencia y quirúrgica en la ciudad cercana de Tawila. A medida que las personas continuaban huyendo de la violencia en y alrededor de El-Fasher y buscaban refugio en campamentos superpoblados en Tawila, aumentamos significativamente nuestra respuesta, distribuyendo alimentos y agua, ampliando los servicios de atención médica y estableciendo un hospital con 250 camas.
Según la ONU, al menos 6.000 personas murieron en tres días durante la captura de El Fasher por parte de las FAR. En las semanas que siguieron, evaluamos la situación de desplazamiento en varios lugares de Darfur e hicimos esfuerzos para localizar y ayudar a los supervivientes. También ofrecimos atención integral a cientos de víctimas y supervivientes de violencia sexual.
Al final del año, tras un aumento de los riesgos de seguridad, tuvimos que retirarnos de Kornoi, Um Baru y Tina, donde habíamos estado ofreciendo servicios médicos y humanitarios.
En Kordofán Sur, proporcionamos atención médica urgente y artículos de primera necesidad, principalmente bidones y kits de higiene, a personas desplazadas en cinco campamentos en las Montañas Nuba. Sin embargo, en ocasiones, los retrasos y restricciones burocráticas nos impidieron llegar a comunidades con una gran necesidad de apoyo médico tanto en Kordofán Norte como en Kordofán Sur.
En el estado de Jartum, reanudamos nuestras actividades en mayo en los hospitales Bashair y Turkish, que habíamos tenido que suspender durante meses debido a repetidos incidentes de seguridad. Cientos de miles de personas comenzaron a regresar a la capital en la segunda mitad del año, a menudo para encontrar sus hogares destruidos y los servicios básicos colapsados.
Atención médica para madres, niñas y niños
Las mujeres embarazadas en Sudán luchan por obtener atención materna oportuna debido al conflicto, la escasez de clínicas funcionales y el transporte inaccesible. Para cuando llegan a las instalaciones médicas, algunas presentan complicaciones que aumentan el riesgo de muerte para ellas y sus bebés. En respuesta, MSF nos centramos en fortalecer la atención prenatal y la atención a pacientes hospitalizados, las derivaciones y el apoyo nutricional en Nyala, Tawila y Zalingei. También tratamos a niñas y niños con desnutrición en los hospitales y clínicas que apoyamos, incluyendo en la sala de desnutrición que dirigimos en Ad Damazin, estado de Nilo Azul. Diseñada originalmente para alojar 36 camas, la sala se amplía hasta alcanzar las 170 durante la temporada pico. Sin embargo, incluso fuera de estos periodos pico, rara vez vuelve a su capacidad prevista debido a la alta demanda de atención para personas hospitalizadas.
Este artículo ofrece una visión general de nuestro trabajo en este país entre enero y diciembre de 2025. Se trata de un resumen que no puede considerarse exhaustivo. En 2025, contábamos con 1.745 profesionales* y gastamos 134,6 millones de euros en nuestras actividades médico-humanitarias. Trabajamos por primera vez en este país en 1979.
MSF España comenzó a trabajar en Sudán en 2004, convirtiéndose así en otra de las secciones de MSF con actividades en el país. Si quieres conocer más en profundidad nuestro trabajo allí, consulta nuestra ‘Memoria de actividades MSF España (OCBA) 2025’.
*La cifra de personal equivale al total de puestos a tiempo completo o FTE (del inglés full-time equivalent). Por ejemplo, dos personas a media jornada equivalen a un FTE.