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16.04.2021

La pandemia de la COVID-19, una pandemia de desigualdades

El actual sistema de producción y suministro de las vacunas, concentrado geográficamente y controlado por las farmacéuticas, no sirve para responder a la COVID-19. “Se trata de salvar vidas, no de proteger sistemas”, denuncia ante la OMC nuestra secretaria médica internacional, la doctora María Guevara.

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La Dra. María Guevara, secretaria médica Internacional de Médicos Sin Fronteras, intervino el pasado miércoles 14 de abril en el evento virtual de la Organización Mundial del Comercio (OMC) bajo el título ‘COVID-19 y la equidad en las vacunas: ¿Qué puede aportar la OMC?’.

Estas fueron sus palabras:


“Dra. Ngozi, Excelencias y distinguidos invitados, gracias por esta oportunidad de hablar y tomar parte en esta importante reunión de hoy.

También queremos felicitar a la Dra. Ngozi, por su nombramiento como Directora General de la OMC y dar la bienvenida a su inspirador liderazgo.

Médicos Sin Fronteras lleva respondiendo a la pandemia de COVID-19 desde enero de 2020. En muchos lugares donde trabajamos, vemos de primera mano las continuas desigualdades globales en el acceso a las herramientas y las vacunas contra la COVID-19. La realidad sobre el terreno es que el mundo está lejos de garantizar que todos los trabajadores sanitarios de primera línea y los grupos vulnerables de todo el mundo estén vacunados.

A pesar de la velocidad sin precedentes en el desarrollo de la vacuna y de la ampliación inicial de la capacidad de fabricación, reitero que nos enfrentamos a un problema de escasez en el aquí y ahora. Somos testigos de las inevitables limitaciones de fabricación, agravadas por el hecho de que algunos países se han asegurado muchas más dosis de las necesarias para vacunar a toda su población mediante acuerdos bilaterales.

 

En esta época de escasez, tenemos que abordar urgentemente las desigualdades inmediatas en el acceso a las vacunas COVID-19. Colectivamente, tenemos que garantizar que todos los trabajadores sanitarios de primera línea y los grupos de alto riesgo de todo el mundo tengan prioridad para acceder a las vacunas.

En paralelo, dado que esta pandemia está lejos de haber terminado, debemos abordar urgentemente el problema de la escasez en sí.

Para satisfacer las demandas mundiales sin precedentes, se requieren soluciones para aliviar las restricciones inmediatas de suministro y acciones inmediatas para crear condiciones que permitan soluciones a medio y largo plazo para garantizar que la capacidad de fabricación y suministro no solo se incremente, sino que se diversifique. Debemos habilitar y desarrollar en todo el mundo las capacidades locales para que contribuyan de forma independiente a un sistema de suministro global más sostenible, especialmente en los países de ingresos bajos y medios. El actual sistema de producción y suministro mundial, concentrado geográficamente y controlado por la industria farmacéutica, simple y llanamente, NO es adecuado para responder a esta pandemia.

El suministro mundial no debería depender de las prerrogativas puramente comerciales y de los derechos exclusivos de las empresas farmacéuticas que poseen la tecnología. MSF, junto con muchas otras organizaciones de la sociedad civil, ha pedido a los principales desarrolladores de vacunas que compartan abiertamente su propiedad intelectual y transfieran conocimientos y tecnología, pero hasta ahora esto no ha sido suficiente.

Quiero recordar que la industria farmacéutica sigue rechazando la iniciativa liderada por la OMS, el Acceso Mancomunado a Tecnología contra la COVID-19 (C-TAP), como medio para hacerlo. Confiar únicamente en las medidas voluntarias actuales de las empresas tiene limitaciones inherentes y ha demostrado que NO aborda adecuadamente los abrumadores desafíos de esta pandemia.

Cualquier mecanismo voluntario debe contar con medidas ejecutables que garanticen una cobertura mundial del suministro, una transparencia total, una responsabilidad clara y unas condiciones no exclusivas.

En cuanto a la OMC, la exención temporal de la propiedad intelectual que refuerza los monopolios es una importante contribución que la OMC, como institución multilateral basada en normas, puede hacer para apoyar esta respuesta a la pandemia. MSF insta a todos los gobiernos a que apoyen la suspensión temporal de la propiedad intelectual y a que comiencen las negociaciones formales sin demora para ello.

Ciertamente, la exención por sí sola no puede resolver todos los problemas a los que nos enfrentamos en esta pandemia, pero es una opción legal importante y un paso urgente a tomar entre otras medidas que deberían estar disponibles para que los gobiernos puedan utilizarlas. 

Los países necesitan disponer de nuevas opciones legales para hacer frente a las incertidumbres y barreras legales que puedan impedir la producción y el suministro de productos médicos con antelación, mientras nos preparamos para futuros desafíos. La preparación y la rapidez son fundamentales para responder eficazmente a las emergencias.

Por último, hacemos un llamamiento a todos los miembros de la OMC para que trabajen juntos en pos de una solución global que permita a todos los países proteger a todas las poblaciones, y considerar de verdad las vacunas como un bien público mundial. Al final se trata de salvar vidas, no de proteger sistemas.

Gracias”.

#SinPatentesEnPandemia