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13.05.2021

Luchar para respirar: se necesita más oxígeno para los pacientes con COVID-19

Además de las vacunas contra la COVID-19 y los equipos de protección personal (EPP), se necesitan desesperadamente más suministros estables de oxígeno medicinal para responder a la pandemia.

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En un documento informativo titulado ‘Gasping For Air’ (Luchando por respirar, en español), Médicos Sin Fronteras (MSF) destacamos la importancia de tener suministros de oxígeno medicinal en el centro de la respuesta a la COVID-19. Dado que las vacunas contra la COVID-19 no están disponibles en muchos países del mundo, las personas siguen enfermando a causa de la COVID-19. Sin una inversión significativa en infraestructura para suministrar oxígeno, aquellas personas cuya enfermedad es grave y no tienen acceso al oxígeno morirán.

“El oxígeno es el medicamento más importante para los pacientes con casos graves y críticos de COVID-19”, asevera el Dr. Marc Biot, nuestro director de Operaciones. “Sin embargo, el suministro de oxígeno a menudo es insuficiente porque la infraestructura se ha descuidado durante décadas en países de ingresos bajos y medianos. Antes de la pandemia, vimos cómo pacientes con neumonía, malaria, sepsis y una variedad de otras afecciones, así como demasiados bebés prematuros, morían debido a la falta de oxígeno médico”, continúa el Dr. Biot. “Pero la COVID-19 ha traído este problema a un nuevo enfoque. Los suministros de oxígeno inestables matan".

En los países de escasos recursos donde trabajamos, los hospitales y centros de salud suelen depender de cadenas de suministro de oxígeno inestables y caras. Si bien los hospitales de los países ricos tienen sus propias plantas de oxígeno y conducen oxígeno altamente concentrado a las cabeceras de las camas de los pacientes, las personas en países de ingresos bajos y medios deben depender de cilindros de oxígeno voluminosos, costosos y que se agotan fácilmente, o de pequeños concentradores de oxígeno que no son suficientes para cubrir las necesidades de un paciente en una condición crítica.

 

Dos trabajadores transportan una bombona de oxígeno a la UCI. Centro de tratamiento de COVID-19 de Al Sahul, Yemen

"A las personas se les está fallando dos veces", explica el Dr. Biot. “No solo están al final de la fila desigual de vacunas contra la COVID-19, sino que tampoco pueden recibir la atención que requieren cuando enferman porque no tienen acceso al oxígeno que necesitan”.

Más allá de la catástrofe actual en la India; la ciudad de Adén, en Yemen, es otro excelente ejemplo de la escasez mundial de oxígeno. Un hospital que apoyamos estuvo más que completamente ocupado en los últimos días y ha estado usando 600 cilindros de oxígeno por día, a la vez que debe seguir rechazando a los pacientes en sus puertas.

"Actualmente los números se están estabilizando, pero sabemos que habrá otro aumento de casos y habrá pacientes muy enfermos que necesitarán más oxígeno del que podemos proporcionarles", dice el Dr. Biot. "Como médico, es muy angustioso ver que, ola tras ola de COVID-19, los países siguen sin estar preparados y los equipos médicos se quedan sin los medicamentos esenciales que necesitan para salvar vidas en la escala masiva requerida".

Nuestros equipos que trabajan en países de escasos recursos están implementando soluciones creativas para brindar a sus pacientes el oxígeno que necesitan tan desesperadamente. En Sudáfrica, los concentradores de oxígeno se conectaron entre sí para aumentar su capacidad. En República Democrática del Congo, se conectaron cilindros de oxígeno para crear un banco central de este suministro. Se está capacitando a las trabajadoras y los trabajadores de la salud en el uso apropiado de la oxigenoterapia. En algunos contextos, los precios del oxígeno se han regulado para garantizar que el precio no se convierta en una barrera innecesaria a medida que aumenta la demanda.

“Hoy no tenemos el lujo del tiempo. Este tipo de soluciones prácticas salvan vidas y necesitamos ver más de ellas ”, asevera el Dr. Biot. “Se deben proveer más concentradores, especialmente en áreas rurales donde no hay plantas de oxígeno; se debe regular el precio del oxígeno; y se deben crear y mantener existencias y cadenas de suministro confiables para las instalaciones que dependen de cilindros proporcionados por plantas de oxígeno existentes. Estos pasos son necesarios para salvar vidas mientras esperamos que los gobiernos aborden la falta de inversión estructural en infraestructura para proporcionar oxígeno que, hoy, hace que algunos pacientes luchen por respirar”.

 

Unidad de Cuidados intensivos para pacientes críticos de COVID-19 en el hospital de Al Gamhouria, Adén, Yemen.