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03.02.2017

La gestión migratoria de la Unión Europea es inhumana y vulnera el Estado de derecho

En el marco de la cumbre de jefes de Estado de la UE sobre gestión migratoria que se celebra hoy en Malta, denunciamos de nuevo el enfoque inhumano de las políticas europeas. Cerrar la ruta a Italia y bloquear a la gente en Libia es una burla a la dignidad humana: las personas detenidas allí viven en condiciones inhumanas y sufren violencia y abusos.

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Mientras los líderes de la UE se reúnen hoy en Malta para discutir, entre otros temas, la gestión de la migración y el cierre de la ruta de Libia a Italia a través de la intensificación de la cooperación con las autoridades libias, alertamos de los graves riesgos para las personas atrapadas en Libia o retornadas a ese país.

Desde julio de 2016, brindamos atención médica a migrantes, refugiados y solicitantes de asilo detenidos en Trípoli y sus alrededores. Estas personas son detenidas arbitrariamente en condiciones inhumanas e insalubres, a menudo sin suficiente comida ni agua potable y con una manifiesta falta de atención médica.

“La Unión Europea y sus Estados miembros necesitan un baño de realidad: Libia no es un lugar seguro y de ninguna forma puede considerarse un enfoque humano para el manejo de la migración”, recalca Arjan Hehenkamp, director de nuestra organización en Holanda. Hehenkamp acaba de regresar de Trípoli, donde ha visitado a migrantes, refugiados y solicitantes de asilo detenidos en la capital libia.

Sin acceso al mundo exterior

"En estos momento, hay un colapso en la ley y el orden en Libia. Los africanos subsaharianos son detenidos sin el debido proceso legal y sin ninguna forma de recusar su detención. Los detenidos están desesperados por hacer saber a sus familias que están vivos; prácticamente no tienen acceso al mundo exterior. Aquellos con quienes hablé no sabían qué iba a ser de ellos a pesar de llevar meses detenidos”, explica.

“Trabajamos en siete centros de detención en Trípoli y en los alrededores, pero ni siquiera los mejores centros cumplen la normativa nacional, regional o internacional. Las personas están recluidas en condiciones inhumanas. Hay poca luz natural y ventilación, y muchas instalaciones están peligrosamente superpobladas. La indignidad que he presenciado es asombrosa”, denuncia Arjan Hehenkamp.

Nuestros equipos están tratando a unas 500 personas a la semana por infecciones del tracto respiratorio, diarrea acuosa aguda, enfermedades de la piel e infecciones del tracto urinario. “Estas afecciones están relacionadas fundamentalmente con las condiciones en los centros de detención”.

La escasez de alimentos en los centros de detención es una preocupación real; estamos viendo adultos que sufren desnutrición y personas que son más vulnerables a enfermedades graves. Los detenidos no tienen agua potable suficiente (a veces menos de un litro por persona y día) y hay pocas letrinas o duchas a su disposición. Esto se traduce en altas tasas de infecciones de la piel e infestaciones parasitarias de piojos, sarna y pulgas.

Violencia y abusos

Un reciente informe de la ONU destacó la violencia y los abusos sufridos por muchas personas detenidas en Libia. Nuestros propios equipos en los buques de búsqueda y rescate en el Mediterráneo central han rescatado en los últimos dos años a más de 50.000 hombres, mujeres y niños, y los numerosos testimonios recogidos de primera mano hablan de alarmantes niveles de violencia y explotación en Libia a manos de las fuerzas de seguridad, las milicias, las redes de tráfico de personas, las bandas criminales e incluso de particulares.

La ausencia de un sistema de asilo operativo en Libia se traduce en que, en las circunstancias actuales, las solicitudes de protección internacional no pueden ser procesadas mediante procedimientos justos y eficientes, de conformidad con el derecho internacional y regional que protege a los refugiados.

"La UE está malinterpretando la realidad sobre el terreno: Libia no es un lugar seguro y bloquear a la gente en el país o devolverla allí constituye una burla de los valores fundamentales de la UE basados en la dignidad humana y el Estado de derecho", concluye Arjan Hehenkamp.