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03.11.2017

Rescatamos a casi 600 personas en el Mediterráneo, pero no sabemos cuántas se han ahogado

“Aunque no se recuperaron cuerpos, vimos a personas sumergidas bajo el agua", describe nuestro médico a bordo del Aquarius tras un agobiante día de rescates, el pasado 1 de noviembre. Tratamos casos de hipotermia, pero también lesiones antiguas sufridas por violencia y tortura en Libia.

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El pasado 1 de noviembre fue un agobiante día de rescates en el Mediterráneo. Nuestros compañeros rescataron a nada menos que 588 personas, ahora ya a salvo a bordo del Aquarius, el barco de búsqueda y rescate que gestionamos conjuntamente con SOS Méditerranée. Sin embargo, un número aún desconocido están desaparecidas y se presume que pudieron haberse ahogado.

"La situación se convirtió en una pesadilla cuando de repente uno de los tres botes de goma sobrecargado de hombres, mujeres y niños colapsó y decenas de personas cayeron al mar", explica Seif Khirfan, nuestro médico a bordo del Aquarius.

"Nuestros equipos lanzaron todos los flotadores disponibles, distribuyeron chalecos salvavidas y sacaron a las personas del agua. Pudimos revivir a un hombre que estaba sufriendo un paro cardíaco y que fue luego evacuado en helicóptero a Italia. Aunque no se recuperaron cuerpos, vimos a personas sumergidas bajo el agua".

Con docenas de personas en el mar, agravado por las temperaturas de invierno del Mediterráneo, hubo múltiples casos de hipotermia leve a moderada. El equipo médico también trató lesiones más antiguas que la gente había sufrido mientras se encontraban en Libia, un país donde los refugiados y los migrantes están expuestos a niveles alarmantes de violencia y explotación.         

"Un hombre tenía una fractura abierta y desde hacía un mes, una luxación de su tobillo izquierdo. Me dijo que sufrió la lesión tratando de escapar de los disparos en Libia", cuenta Khirfan. "Una semana antes, a otro hombre le quebraron el brazo mientras lo detenían arbitrariamente en Libia".

La mayoría de las personas rescatadas en el Mediterráneo han pasado por Libia: relatan a nuestros equipos los abusos que sufrieron en manos de traficantes, grupos armados y milicias. Estos incluyen haber sido sometidos a violencia (incluyendo violencia sexual), detenciones arbitrarias en condiciones inhumanas, torturas y otras formas de maltrato, explotación financiera y trabajo forzado.

En busca de dignidad y seguridad

Las razones por las que la gente abandona sus países de origen son complejas, pero una vez que se encuentran en el mar, en un endeble y abarrotado bote inflable, todos son vulnerables y necesitan ser rescatados y llevados a un lugar seguro. Muchas personas no saben nadar y la mayoría no cuenta con chalecos salvavidas. Es una situación inminente de vida o muerte y el riesgo de ahogarse está siempre presente.

“Las personas no se toman esta travesía a la ligera, la gente no arriesga su propia vida y la de sus hijos si existen opciones más fáciles de evitarlo”, sentencia Luca Salerno, quien lidera nuestros equipos a bordo del Aquarius. “La Unión Europea y cada estado miembro necesita tomar acciones urgentes para proveer canales seguros y legales para las personas que buscan asilo, crear rutas de migración legales y hacer un uso más amplio de los sistemas autorizados de entrada para que las personas no se vean forzadas a arriesgar sus vidas en el Mediterráneo”.