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20.06.2019

Redadas y detenciones masivas en la frontera sur de México

En las últimas semanas, han aumentado los arrestos masivos contra migrantes y solicitantes de asilo, condenándolos a la clandestinidad y privándolos de acceder a servicios médicos.

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Las redadas y detenciones masivas de grupos de migrantes y solicitantes de asilo, en aumento en las últimas semanas en la frontera sur de México, fuerzan a la población migrante a la clandestinidad y bloquean su acceso a los servicios médicos.

Nuestros equipos en Coatzacoalcos y Tenosique han sido testigos directos o indirectos de estos arrestos masivos durante la pasada semana. Una de las redadas se produjo mientras pasábamos consulta médica y psicológica y distribuíamos artículos básicos de higiene.

Más tarde, cuando ya no estábamos presentes, los pacientes aseguran que se produjeron otras. Las redadas, las detenciones masivas y los anuncios de militarización de la frontera fuerzan a los migrantes a evitar lugares donde pueden ser fácilmente identificados y detenidos por las autoridades policiales, entre ellos lugares que les permiten un acceso adecuado a servicios médicos básicos.

“La criminalización del solicitante de asilo y del migrante y el hecho de forzarlo a la clandestinidad tiene consecuencias. Una de ellas, ya la estamos viendo: ha descendido el número de consultas atendidas en los últimos días. La conclusión es obvia: hay gente con necesidad de servicios médicos que no los está recibiendo”, explica Sergio Martín, nuestro coordinador general en México. Las redadas en Coatzacoalcos se produjeron mientras se llevaban a cabo negociaciones entre México y Estados Unidos, que anunciaba un acuerdo para reducir la migración, con especial atención  a la frontera sur.

“Los migrantes y solicitantes de asilo se desplazarán escondiéndose, en pequeños grupos”, añade Martín, antes de señalar que “se verán obligados a transitar por rutas peligrosas, expuestos a elementos criminales que se aprovechan de ellos. Se quedarán sin acceso a refugio o a servicios de salud básicos cuando más lo necesitan”, lamenta.

Y es que, según asevera Martín, “se les condena a tener que recurrir, aún en mayor número, a bandas criminales que negocian con el tráfico de seres humanos y que serán las mayores beneficiadas en la instauración de estas u otras medidas represivas”.

Por otro lado, en la frontera norte, se fuerza al migrante a permanecer por más tiempo en ciudades peligrosas como Mexicali, Tijuana, Nuevo Laredo, Reynosa o Matamoros, donde son carne de cañón y están expuestos a las bandas criminales.

De hecho, de acuerdo con una nueva regulación de EE. UU., ahora los solicitantes de asilo en dicho país pueden ser devueltos a México durante el tiempo que dure el proceso de su solicitud.

Nuestros equipos en la frontera norte, además de atender a migrantes y solicitantes de asilo centroamericanos, han constatado un aumento en el número de pacientes provenientes de países como Cuba, República Democrática de Congo, Angola o Camerún, entre otros.

“En estas ciudades de notoria peligrosidad, son muy vulnerables ante las redes criminales, uno de cuyos negocios más lucrativos es la extorsión al migrante”. Nuestros equipos en la frontera norte atienden de forma rutinaria las heridas tanto físicas como mentales de migrantes que han sido asaltados por bandas criminales y/o secuestrados con el objetivo de extorsionar a sus familiares, -bien en EE. UU., bien en sus lugares de origen-, a cambio de su liberación.

Llevamos años denunciando la peligrosidad que se vive en México y de las consecuencias de políticas represivas contra los migrantes procedentes de países como El Salvador, Honduras y Guatemala, que huyen de la pobreza y violencia en sus países (algo de lo que somos testigos directo dado que trabaja también en dichos países), solo para encontrarse expuestos de nuevo a niveles de violencia extrema en México.

“Lejos de ser una política humana, estas políticas represivas del gobierno de México condenan a esta población –cada vez más, niños, mujeres, familias enteras- a un mayor sufrimiento”, considera el coordinador general.  “Es una vuelta de tuerca más en la penuria de migrantes y peticionarios de asilo”, concluye.

Desde 2012, hemos provisto de cuidados médicos y psicológicos a migrantes y refugiados, principalmente de Honduras, Guatemala y El Salvador a lo largo de la ruta migratoria mexicana. Nuestros equipos han ofrecido asistencia en los estados de Baja California, Tabasco, Veracruz, Tamaulipas, Oaxaca, Chiapas, Hidalgo, Estado de México, San Luis Potosí,  Jalisco y Ciudad de México.