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16.01.2019

Tillabéri, Níger: “La mayoría de los desplazados vive con miedo a ser atacados en cualquier momento”

Boulama Elhadji Gori, nuestro coordinador adjunto en Níger, formó parte del equipo de emergencia a principios de enero en Tillabéri. Allí atendimos a una nueva oleada de desplazados causada por el aumento de la inseguridad en la región.

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A principios de enero, MSF llevamos a cabo una intervención de emergencia en el área rural de Dessa, en la región de Tillabéri. ¿Por qué?

Dessa está situada en el departamento de Tillabéri, en la región homónima. Recientemente declarado en estado de emergencia, este departamento -como muchos otros en la región- experimenta muchos desafíos de seguridad.

Las personas que viven en esta zona fronteriza entre Mali y Níger se encuentran atrapadas por una doble violencia: por un lado, el conflicto comunitario y, por otro, las actividades de los grupos armados no estatales.

Tras recibir información sobre un desplazamiento de la población en la región, uno de nuestros equipos organizó una visita de investigación en la que constataron la precaria situación de los desplazados; algunos ya se habían desplazado varias veces. Estamos hablando de un total de 1.287 personas repartidas en tres puntos dentro de un radio de cinco kilómetros.

¿Cuáles eran las principales necesidades de esta población?
Estas personas se vieron obligadas a abandonar sus hogares, sus campos y, a menudo, su ganado, para escapar de la violencia orquestada por grupos armados y otros oportunistas. Debido a la hostilidad en la zona, también se han cerrado varias estructuras básicas: escuelas y centros de salud.

Los desplazados carecen de refugio, comida, atención médica y protección. También hay que tener en cuenta que la población bebe agua del río no tratada, exponiéndose a muchas enfermedades.

Dada la urgencia de las necesidades de estas personas desplazadas y en ausencia de otros actores humanitarios en la zona, nuestro equipo decidió intervenir de forma puntual.

¿En qué consistió esta intervención?
Nuestro equipo realizó 170 consultas médicas. En su mayoría, se trataron infecciones respiratorias, malaria, dermatitis y desnutrición grave, así como 20 consultas prenatales. También evaluamos el estado nutricional de los niños y vacunamos a casi 130 contra el sarampión. Además, organizamos cinco sesiones de salud mental para unas 160 personas.

Varios pacientes fueron remitidos al centro de salud para un seguimiento médico, al que también donamos insumos médicos. Se distribuyeron artículos de primera necesidad (mantas, utensilios de cocina y aseo, mosquiteras y bidones de agua) a 220 familias.

Para garantizar un agua potable, finalmente se han distribuido 4.000 tabletas para tratar el agua a los desplazados internos, junto con sesiones informativas sobre su uso.

¿Cuál es el perfil de estas personas?

Estas personas, que huyen de la violencia, son en su mayoría mujeres, niños y ancianos, de diferentes orígenes étnicos que viven en la zona fronteriza entre Mali y Níger. También a menudo hay jóvenes que rechazan la violencia y prefieren huir a lugares considerados más seguros para refugiarse.

Entre estos desplazados hay refugiados malienses y los desplazados internos de Níger.

Desafortunadamente, la mayoría de estas personas desplazadas viven con el temor de ser atacadas en cualquier momento, debido a lo que ya han experimentado y a la causa de sus desplazamientos: aldeas atacadas, asesinatos, mercados incendiados, robo de ganado y amenazas de muerte.

Aparte de esta intervención de emergencia, ¿qué hace actualmente MSF en la región de Tillabéri? ¿Desde cuándo está presente en esta área?

MSF estamos presente en el departamento de Banibangou, cerca de la frontera con Mali, desde noviembre de 2018. Mucho antes de que se declarara el estado de emergencia en la zona, la mayoría de las estructuras básicas, como escuelas y centros de salud, cerraron a causa de la violencia.

MSF trabajamos en esta área para garantizar el acceso a atención gratuita y de calidad a las personas desplazadas y comunidades locales. Apoyamos dos centros de salud y cinco puestos de salud. También seguimos la situación en otros lugares donde podría haber nuevos desplazamientos, o donde existen necesidades que no están cubiertas por otros actores, particularmente en el área de Innates. MSF también apoya las referencias médicas desde los puestos de salud hasta los hospitales en Banibangou y Ouallam.

Trabajamos en colaboración con el Ministerio de Salud. Durante el mes de diciembre de 2018, nuestros equipos consultaron y trataron a 4.599 personas, realizaron 452 consultas prenatales y asistieron a 22 partos. Además, se vacunó a 588 niños menores de 23 meses siguiendo el calendario de vacunación, así como a 34 mujeres en edad fértil contra el tétanos. También remitimos siete casos que necesitaban asistencia urgente al hospital.

¿Cuáles son las necesidades básicas de la población en esta región? ¿Y a qué desafíos se enfrenta MSF para responder?

Esta población necesita comida, artículos de primera necesidad, atención de salud física y mental, agua, saneamiento e higiene, y protección.

El principal desafío que enfrentamos para ayudar a la población es sobre todo el clima de inseguridad en la región que dificulta el acceso a la zona.