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21.01.2019

La inestabilidad obstaculiza la atención médica a los enfermos de Ébola

Hasta el momento, 619 personas se han contagiado del virus y 361 de ellas han muerto en el segundo brote más grande registrado desde que se descubrió el virus en República Democrática del Congo, en 1976.

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Casi seis meses después de que fuera declarada la epidemia de Ébola en el noreste de la República Democrática del Congo (RDC), los equipos de respuesta en el terreno, entre ellos, los nuestros, siguen trabajando para controlar el brote.

Hasta ahora, 619 personas se han contagiado por el virus y 419 de ellas han muerto, según datos oficiales del Ministerio de Salud congoleño a 20 de enero, en el segundo brote de Ébola más grande registrado desde que se descubrió el virus en este país, en 1976.

A medida que sigue creciendo el número de nuevos casos confirmados de Ébola, un contexto de inestabilidad, relacionado con las elecciones presidenciales, ha restringido aún más el acceso a la atención médica de la población en la ciudad de Beni (Kivu Norte, al noreste del país) y sus alrededores, donde varios centros de salud sufrieron daños durante las protestas. Esto hace que la identificación rápida de nuevos casos de Ébola sea más difícil, pues los centros de salud restantes se sobrecargan.

"En esta situación, las personas no tienen otra opción más que buscar ayuda médica en instalaciones de salud que no cuentan con medidas adecuadas de prevención y control de infecciones, lo que aumenta el riesgo de contagio", explica Laurence Sailly, nuestra coordinadora de emergencias en Beni.

“Estamos hablando de una población que ha sufrido muchos años de conflicto. Además, ahora se enfrentan al brote de Ébola más letal que haya visto el país. La inestabilidad de estas últimas semanas complica aún más su situación, al limitar sus posibilidades de encontrar atención médica adecuada".

Aumentamos nuestra respuesta

Desde que se declaró el brote el 1 de agosto, hemos aumentado de forma constante las actividades de atención a pacientes para hacer frente al creciente número de casos confirmados de Ébola, en especial en las zonas de salud de Butembo, Katua y Komanda.

Esto incluye la expansión del centro de tratamiento de Ébola (CTE) en Butembo de 64 a 96 camas, la apertura de un nuevo CTE en Katua –en el este de Butembo- y la apertura de un centro de tránsito en Buana Sura en Komanda, parte de la provincia de Ituri (noreste del país), donde se han identificado nuevos puntos de contagio.

“Con más y más casos que llegan de la ciudad de Butembo, que tiene una población de casi un millón de personas, era necesario crear un segundo centro de tratamiento rápidamente”, dice Emmanuel Massart, coordinador de nuestro proyecto en Katua.

“Necesitamos ganarnos la confianza de las comunidades más afectadas. Diseñamos el centro de tratamiento de Katua con el objetivo de ofrecer mayor capacidad de atención al paciente. Ventanas grandes que permiten a nuestros pacientes ver la cara de los doctores y las enfermeras que les tratan y haciéndoles más fácil la visita de sus familiares, restableciendo de esta forma parte del contacto humano que resulta tan difícil mantener en los centros de tratamiento de Ébola”.

Aumentar la conciencia entre las comunidades sobre las medidas para controlar el Ébola es uno de los grandes desafíos de la respuesta al brote y demanda una gran responsabilidad para los actores que intervienen.

Llegar a las comunidades se ha convertido en una de las mayores dificultades por la tensión que ha desencadenado el momento posterior a las elecciones en Beni y Butembo. Esto ha incrementado la distancia entre la población y las actividades de Ébola. La gente ahora, es más reacia a prevenir la infección y controlar las prácticas, tales como los entierros seguros y la descontaminación de las casas y los hospitales.

“Con el Ébola, los centros de tratamiento que existen ahora no son suficientes. Conectar con la comunidad y construir una relación de confianza mutua es la clave para disminuir y controlar el brote”, dice Roberto Wright, nuestro antropólogo en Katua.

“Necesitamos incrementar los esfuerzos para comprometer a la población como participantes activos en la batalla contra el brote. Esto incluye escuchar sus necesidades más importantes. Por ejemplo, a finales de diciembre, distribuimos kist a los centros de salud locales para ayudarles en la respuesta por los potenciales brotes de violencia. Igualmente, nuestros centros no solo están para recibir pacientes de Ébola y referirlos a tratamiento, sino también para asegurar un cuidado adecuado de los problemas de salud, lo que es una necesidad evidente para la población. Visitar las comunidades para dar a conocer nuestras actividades antes de iniciarlas puede servir en términos de comprensión y facilitar una mejor colaboración a largo plazo”.