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13.05.2020

Tras el llamado ‘negocio del Ébola’, la Covid-19 levanta sospechas y miedos

A la población de República Democrática del Congo no le preocupa contraer el coronavirus, sino un posible bloqueo impuesto por el gobierno local y la incapacidad de su sistema de salud para cuidarlos. Así lo reflejan las notas de nuestra compañera Sabrina en el terreno.

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Por Sabrina Rubli, gestora de nuestras actividades de promoción de la salud en Goma, capital de la provincia de Kivu del Norte, en el este de Nigeria.

 

El coronavirus es solo otra forma de que el gobierno nos mate, ya que el Ébola no funcionó.

Todas las personas blancas están infectadas con coronavirus.

Esta es solo otra forma de que las ONG y el gobierno ganen dinero.

No podemos lavarnos las manos. No tenemos agua. No tenemos jabón. ¿Cómo podemos protegernos?

¿Puedo contraer coronavirus al andar en moto?

El virus no afecta a los africanos, solo a los europeos.

“Escribo todas estas preguntas, pensamientos e inquietudes en mi cuaderno e intento responderlas lo mejor que puedo. Cualquier interrogante que no pueda responder, prometo encontrar una respuesta y volver pronto a ella.

Trabajo en Goma como gerente de actividades de promoción de la salud, y mi equipo y yo estamos celebrando una sesión informativa para un grupo de trabajadores voluntarios de salud comunitaria. Estamos sentados en un aula vacía sin suelo, con solo bancos de madera en los que estamos encaramados -lo más distanciados posible-.

La COVID-19 llegó a la República Democrática del Congo (RDC) a mediados de marzo. Las personas están hechas un mar de dudas, de inquietudes, de preguntas… como equipo de promoción de la salud, nuestro trabajo radica precisamente en acercarnos a la comunidad, informarles de forma precisa y, lo más importante, escucharles.

Esta llegada se produjo justo cuando el fin de la epidemia de Ébola, que mató a 2.200 personas desde 2018, estaba a punto de ser oficialmente declarado. Justo antes de que, el 10 de abril, surgieran más casos en el país.

Para muchos congoleños, en especial para aquellos que viven en las áreas afectadas por el Ébola, el momento es, a su juicio, sospechoso:

¿Es la COVID-19 otra enfermedad creada para matarlos? ¿Se trata de una táctica política? ¿Es esta otra forma de que las ONG y el gobierno ganen dinero?

Preguntas comprensibles para una población que ya desconfía y sensible a los rumores.

‘Negocio del Ébola’ se ha convertido en una expresión común ahora que la gente ha visto cómo llegaron grandes cantidades de dinero y recursos a su región simplemente por la respuesta al Ébola.

Pero el Ébola fue solo una de las muchas emergencias existentes, pues RDC también sufre su peor brote de sarampión, además de malaria, conflictos y desplazamientos.

De ahí que la población percibiera el Ébola como un negocio lucrativo que ignoraba sus necesidades más urgentes y reales.

Gestionar estos rumores y sospechas se ha convertido en una parte importante de mi trabajo. La difusión de información falsa en forma de rumores es peligrosa, tanto para los congoleños como para las ONG.

Menospreciar la gravedad y la realidad del COVID-19 al creer que es una táctica política hecha por el hombre hará que las personas no sigan las medidas de prevención establecidas por las autoridades. El resultado, una mayor mortalidad y una posible reacción violenta. Para tratar estos rumores, se necesita encontrar con cuidado un equilibrio entre escuchar sus puntos de vista, respetar sus creencias, y corregir suavemente las imprecisiones.

En estas sesiones con la comunidad, hemos aprendido que las principales preocupaciones de los miembros de la comunidad no tienen tanto que ver con contraer el virus real, sino  más con la amenaza de un bloqueo impuesto por el gobierno y la incapacidad del sistema de salud actual para cuidarlos.

Muchas personas mueren en Italia, donde tienen buenos hospitales. ¿Cómo nos las arreglaremos aquí cuando no haya hospitales?

No podemos quedarnos en nuestras casas, nos moriremos de hambre.

Sus temores son válidos: la realidad que enfrentan los congoleños es severa y con posibles consecuencias mortales que van más allá del virus.

Nuestras conversaciones con los miembros de la comunidad también nos han hecho conscientes del creciente temor a los centros de salud: las personas los evitan por temor a contraer COVID-19 y los trabajadores de la salud tienen miedo de tratar a los pacientes que ingresan.

 ¿Puedo ir al hospital si tengo malaria?

¿Me infectaré de coronavirus si voy al hospital donde hay un caso confirmado?

¿Es seguro tocar los cuerpos de las personas que han muerto de coronavirus?

Una vez que comprendemos los miedos de la población y los rumores que creen, podemos desarrollar una estrategia de divulgación que aborde los matices y las realidades de cada área donde estamos trabajando. Por eso mismo son tan importantes las discusiones y las sesiones de información, especialmente durante la pandemia de COVID-19.

Manejar la COVID-19 es complejo y complicado en todo el mundo, pero en países como República Democrática del Congo, los desafíos se ven exacerbados por la pobreza extrema persistente, la inestabilidad, los conflictos y un sistema de atención médica que apenas funciona.

Es un país donde los rumores se propagan fácilmente, con un conflicto armado a fuego lento y con poblaciones en constante movimiento para escapar de las últimas oleadas de violencia de los grupos armados.

¿Cómo podemos protegernos cuando llegan nuevos desplazados internos? ¿Cómo sabemos de dónde vienen?

Ya no puedo permitirme comprar suficiente comida para mi familia porque el precio ha subido.

Al final del día, muchas personas en Goma tienen miedo. Las personas en todas partes tiene miedo. Nadie sabe lo que puede pasar en los próximos meses. Por eso es tan importante una promoción proactiva de la salud: las personas necesitan respuestas a sus preguntas de una fuente en la que confían. La gente necesita calma, que sus miedos sean escuchados. Necesitan tener información precisa.

En estos tiempos tan inciertos, la promoción de la salud se convierte en una actividad fundamental. Afecta en cómo nos conectamos y nos relacionamos con las personas, cómo aprendemos sobre sus miedos, creencias y necesidades. La participación comunitaria informa el tipo de respuesta que se necesita en la comunidad y nos ayuda a desarrollar intervenciones efectivas y apropiadas para apoyar a la población.

Y así, nuestros equipos de promoción de la salud continuarán viajando a la comunidad, siempre que la situación lo permita. Escuchar, hacer preguntas, dar voz a la comunidad y asegurar que la población a la que servimos esté en el centro de nuestra respuesta.

 

Curso de promoción de salud de COVID-19 y sesiones informativas con un grupo de trabajadores comunitarios de salud en una escuela en Goma, RDC.