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05.04.2022

Nuestro tren medicalizado deriva heridos desde el este al oeste de Ucrania

Nueve pacientes con heridas graves pero estables llegaron el viernes 1 de abril a Leópolis desde Zaporiyia en la primera evacuación médica que hemos realizado en tren. La mayoría de ellos habían sido heridos en Mariúpol o mientras intentaban escapar de la ciudad.

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En la mañana del viernes 1 de abril, finalizamos nuestro primer traslado de pacientes en un tren medicalizado en Ucrania.

Nueve pacientes en estado grave pero estable fueron trasladados desde un hospital de Zaporiyia, en el sureste del país, a los principales hospitales de referencia de Leópolis, en un tren medicalizado de dos vagones que ha desarrollado conjuntamente con los ferrocarriles ucranianos. La mayoría de los pacientes habían sido heridos en Mariúpol o mientras intentaban escapar de la ciudad.

El viaje en tren duró casi 24 horas y los pacientes fueron acompañados por nuestro equipo sanitario formado por nueve personas. Además, estamos trabajando para condicionar un tren más grande y más medicalizado.

 

Parte del equipo médico de MSF en el tren haciendo preparativos para admitir a pacientes en la ciudad de Zaporiyia

 

La Dra. Joanne Liu, experimentada pediatra de nuestro equipo de respuesta médica en Ucrania, relata su parte del proceso, evaluando a los pacientes y asegurándose de que todos estaban estables para el viaje:

“El martes 29 de marzo fuimos de visita a Zaporiyia y nos reunimos con el director regional de salud. Le preguntamos si necesitaba algo de nosotros. Dijo que había oído hablar de un tren para referencias médicas y que estaba muy interesado. Dijo que tenía pacientes que necesitaban ser derivados.

Dijimos: Ok, vamos a ver a sus pacientes.

La mayoría de los pacientes que vimos habían sido heridos en Mariúpol o mientras intentaban escapar de la ciudad. Uno de los pacientes tenía grandes fracturas abiertas, y ambas piernas con drenaje. Estaba bastante estable, pero un niño estaba muy enfermo.  

Por supuesto, tiene sentido descargar los hospitales que están cerca de la línea de frente para que tengan más capacidad de camas. Pero necesitábamos asegurarnos de que trasladaríamos a los pacientes a algún lugar donde recibieran el mismo nivel de atención o superior. Y queríamos asegurarnos de que fuera seguro para todos.

 

Equipo MSF a bordo del tren medicalizado

 

Hablamos con los padres para preguntarles si querían una evacuación médica o no. La primera madre dijo: “Quiero que mi hijo sea evacuado médicamente porque creo que es la única posibilidad de que conserve sus piernas”. Y el niño nos miró y dijo: “Quiero volver a caminar”.

Para entonces era ya el final del día y teníamos que irnos para poder pasar los controles. Así que dijimos que no podíamos prometer nada, que veríamos lo que era posible. Y el director del hospital y muchos de los internos estaban allí y fueron insistentes: “Tienen que sacarlos de aquí. Necesitan sobrevivir. Esta es nuestra esperanza”.

Al día siguiente, volvimos los tres y examinamos a todos los pacientes. Era clave evaluar a cada paciente: ¿podría esta persona soportar un traslado de 20 horas en el que no tenemos el nivel de atención de UCI [Unidad de Cuidados Intensivos] en esta primera versión corta del tren de derivación médica?

 

Maarten Bullens, coordinador médico de MSF en Ucrania.

 

Y el jueves por la mañana volvimos temprano, para hacer otra comprobación de todos los pacientes antes de hacer la derivación, para asegurarnos al 100% de que estaban estables.

Había un paciente, un niño de 3 años con lesiones abdominales muy graves; pensamos que no estaría lo suficientemente estable para el traslado. En un momento dado, la madre dijo: “Mi hijo va a morir durante el traslado”. Soy pediatra desde hace 30 años, y lo que les dije a todos es que cuando una madre te dice eso, nunca se equivoca.

Evaluamos a este niño tres veces, junto con los directores del hospital. Cuando llegamos el jueves por la mañana, los médicos estaban a punto de llevar al niño al quirófano, y todos llegamos a la misma conclusión: este niño no estaba lo suficientemente estable para el traslado. Esta decisión llevó tiempo, pero fue una decisión que tomamos todos juntos.

 

Entrada de pacientes en el primer tren médico para referencias en la ciudad de Zaporiyia, Ucrania

 

Recuerdo especialmente a una mujer que tenía una herida por explosión en la cara y había perdido el ojo derecho.

Le habíamos pedido que nos enviara una foto el martes, ya que queríamos evaluar su estado y teníamos que salir esa noche para volver antes del toque de queda. Y en lugar de enviarnos una foto con la lesión, nos envió una foto de ella misma antes de la lesión. Y cuando volvimos al hospital al día siguiente, lo primero que nos dijo fue: “Quiero volver a ser guapa. Para mi marido. Para mi hijo”.

Estas historias de estos pocos pacientes es la historia de muchos miles de personas.

Otra cosa que me sorprendió es la dedicación que vi. Por ejemplo, cuando hicimos el traslado al tren el jueves por la mañana, el médico de la UCI -no los internos, sino el jefe de la UCI- vino y realizó el traslado él mismo. Prestó mucha atención al chico con las graves lesiones en la pierna. Fue él quien subió la camilla al tren y esperó un rato para comprobar que el paciente estaba bien. Y, cuando finalmente estuvo satisfecho, me miró y dijo: “Creo que mi trabajo ha terminado. Te cedo el testigo”.

 

Nuestro tren medicalizado deriva heridos desde el este al oeste de Ucrania