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Afganistán

Mapa de proyectos MSF Afganistán
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366.200
Partos (incluyendo cesáreas): 
55.800
Cirugías: 
8.100
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El 3 de octubre de 2015, el hospital de urgencias traumatológicas de Médicos Sin Fronteras en Kunduz fue destruido por un ataque aéreo estadounidense. Murieron 42 personas: 24 pacientes y 4 de sus cuidadores y 14 miembros del personal de MSF.

En el momento de publicarse este resumen de las operaciones de MSF en 2015, la organización aún no había decidido si reanudar o no su programa médico en Kunduz. Además de seguir inmersa en el análisis y comprensión de lo ocurrido aquella noche, la organización está tratando de obtener de todas las partes en conflicto (incluyendo las autoridades afganas y el Ejército estadounidense) el compromiso explícito de que no volverán a producirse ninguna interferencia militar ni uso de la fuerza contra las instalaciones médicas, el personal, los pacientes o las ambulancias de MSF. Además, MSF quiere garantías de que sus equipos podrán proporcionar atención médica de forma segura y basándose solo en las necesidades médicas de los pacientes e independientemente de su filiación militar, política o religiosa.

MSF abrió el hospital de Kunduz en agosto de 2011, para proporcionar atención quirúrgica gratuita y de calidad a personas con lesiones traumáticas, como las derivadas de accidentes de tráfico, y a personas con heridas relacionadas con el conflicto armado. El hospital, dirigido por MSF de forma autónoma e independiente, contaba con una sala de urgencias, una unidad de cuidados intensivos, tres quirófanos (en el ala de cirugía había salas separadas para hombres y mujeres), y servicios ambulatorios, de hospitalización (con 84 camas originariamente), fisioterapia, radiología y farmacia.

El hospital también ofrecía atención a la salud mental y actividades de promoción de la salud. Estos equipos médicos no atendían solo las necesidades urgentes de la población local de Kunduz: al ser el único hospital que ofrecía este tipo de atención especializada en todo el noreste de Afganistán, también acudían personas de las vecinas provincias de Badajshán, Tajar, Baghlan, Balj y Samangan.

Entre enero y agosto de 2015, el hospital de Kunduz había ingresado a 2.400 pacientes, la mayoría de ellos (88%) víctimas de accidentes de tráfico o accidentes domésticos. El 12% presentaba lesiones ocasionadas por explosiones, disparos o bombardeos. Durante ese mismo periodo, se realizaron 18.088 consultas ambulatorias y 4.667 intervenciones quirúrgicas, incluyendo cirugía ortopédica con técnicas de fijación interna de huesos.

Tras los intensos combates registrados en la provincia de Kunduz en mayo y junio, el hospital recibió un gran volumen de heridos. Solo en las tres semanas que siguieron al inicio de la ‘temporada de combates’ anual, fueron atendidos 204 pacientes con heridas de guerra, 51 de ellos mujeres y niños. En septiembre de 2015, justo antes de ser destruido, el hospital había incrementado su capacidad y ya contaba con 92 camas.

En junio, MSF abrió un puesto avanzado y una clínica de estabilización en Chahardara –a 15 kilómetros de Kunduz capital–, para atender a la población de esta zona, que sufría muchas dificultades para llegar al hospital debido a los combates, al bloqueo de carreteras y a los puestos de control; en estas clínicas, el personal de enfermería atendía a los heridos y organizaba el traslado al hospital cuando era necesario. Ambos puestos han seguido funcionando tras la destrucción del hospital, pero ahora solo pueden proporcionar la

El 1 de julio ya se había producido un incidente en el hospital de Kunduz: soldados fuertemente armados de las fuerzas especiales afganas irrumpieron en el recinto, amenazando y agrediendo físicamente al personal de MSF, antes de detener a tres pacientes. Una hora después los liberaron y dejaron el hospital. MSF denunció que esta incursión era una violación inaceptable del Derecho Internacional Humanitario, que protege a los servicios médicos de cualquier tipo de ataques.

Hospital de Ahmed Shah Baba, en Kabul

En el hospital de Ahmed Shah Baba, en el este de Kabul, el apoyo de MSF siguió centrado en la mejora de las instalaciones para que puedan responder eficazmente a las necesidades de la creciente población de la zona. El hospital ha incrementado el número de camas (ahora son 58) y ofrece una gama de servicios médicos gratuitos y de calidad que se centran sobre todo en las urgencias y la atención materno-infantil. En colaboración con el Ministerio de Salud, MSF proporcionó tratamiento para la desnutrición, atención pediátrica, servicios de planificación familiar, actividades de promoción de la salud y campañas de vacunación. MSF también dio apoyo a los servicios de laboratorio y radiología y en el programa para pacientes con tuberculosis del Ministerio de Salud. Finalmente, en colaboración con la ONG Organización Psicosocial Internacional (IPSO), MSF siguió ofreciendo servicios de salud mental y asesoramiento psicosocial.

Dado el crecimiento demográfico en la región de Kabul, y siendo la de MSF la atención obstétrica de más calidad en la zona, la maternidad de este hospital es uno de los servicios más ocupados: en 2015 fueron atendidas más de 16.600 consultas prenatales, así como una media de 1.400 partos al mes.

MSF siguió desplegando clínicas móviles en los suburbios más alejados del este de Kabul, para mejorar el acceso a atención médica preventiva y terapéutica gratuita de calidad para los niños menores de 5 años; los casos graves eran derivados al hospital. En 2015 fueron vacunadas más de 5.370 mujeres embarazadas y se realizaron evaluaciones nutricionales a más de 6.700 niños menores de 5 años.

Hospital de Dashte Barchi, en Kabul

MSF siguió dirigiendo la maternidad del hospital de Dashte Barchi (donde se atienden partos complicados), además de los servicios de obstetricia y urgencias neonatales. Se estima que la población de Dashte Barchi se ha multiplicado por diez a lo largo de la última década, una explosión demográfica que ha desbordado la capacidad de los limitados servicios de salud pública de la zona. En la actualidad, el hospital de Dashte Barchi y tres pequeños centros de salud satélites son los únicos servicios de salud pública del distrito.

Inaugurada en noviembre de 2014, la maternidad permanece abierta durante todo el día y ofrece atención médica gratuita. En su primer año de existencia, atendió más de 10.700 partos, realizó casi 560 cesáreas y admitió a 1.300 bebés en la unidad neonatal (por complicaciones como la hipoglucemia). A finales de año, llegaban a esta maternidad hasta 300 mujeres por semana y cada día nacían 40 bebés.

Maternidad de Jost

Afganistán es uno de los lugares más peligrosos del mundo para dar a luz: muchas mujeres fallecen durante el embarazo o el parto. En las zonas rurales alejadas de las grandes ciudades, la mayoría de las mujeres no disponen de la atención obstétrica más esencial, y en lugares como Jost ni siquiera hay suficiente personal sanitario.

La maternidad de MSF pretende reducir las tasas de mortalidad materna en la provincia mediante una atención materna y neonatal de calidad. En 2015, uno de cada tres bebés nacidos en la provincia de Jost nació en esta maternidad; en diciembre de 2015 se alcanzó un máximo histórico, con más de 1.700 partos, a un ritmo de unos 60 al día. Este hospital también cuenta con dos quirófanos, una unidad neonatal, una clínica específica para mujeres, servicios de planificación familiar, actividades de promoción de la salud y vacunación de recién nacidos.

Para poder concentrarse en los partos complicados y atender al elevado volumen de pacientes, MSF trabaja para mejorar las referencias al hospital provincial del Ministerio de Salud. Allí son trasladadas por ejemplo las mujeres sin complicaciones cuando la maternidad de Jost está llena.

Hospital de Boost, Lashkar Gah (Helmand)

Pese a que gran parte de la zona que rodea Lashkar Gah fue escenario de combates en 2015, el hospital de MSF en Boost (la capital provincial) siguió funcionando con normalidad. El de Boost es uno de los tres hospitales de referencia en el sur de Afganistán, y MSF le presta apoyo desde hace seis años. En 2015, MSF empezó a rehabilitar el edificio con el fin de mejorar el control de infecciones: instaló un moderno sistema de calefacción central y renovó y pintó todo el interior. También construyó una nueva maternidad de 54 camas, una unidad neonatal de cuidados intensivos (de 24 camas) y una unidad pediátrica de cuidados intensivos (con otras 10). Para finales de año, habían nacido más de 12.700 bebés en el hospital.

MSF también siguió trabajando en los servicios de cirugía, medicina interna, urgencias y cuidados intensivos. A mediados de 2015, también comenzó a dar apoyo en el diagnóstico y seguimiento de pacientes con tuberculosis, enfermedad que constituye una importante amenaza para la salud pública en Afganistán y a la que sin embargo se presta poca atención; un total de 181 pacientes comenzaron a recibir tratamiento de primera línea gracias al programa de MSF. Y a finales de año, un cirujano especialista en quemados de MSF impartió una formación al personal del hospital para mejorar la atención que se presta a estos pacientes, que son muy numerosos.

Finalmente, dado que la desnutrición es una de las principales causas de mortalidad infantil en la región, MSF siguió gestionando en el hospital un centro de nutrición terapéutica, donde fueron atendidos 2.280 niños a lo largo del año, muchos de los cuales sufrían desnutrición severa.

 

Este artículo ofrece una visión general del trabajo de MSF en Afganistán entre enero y diciembre de 2015; es un resumen que no puede considerarse exhaustivo. En 2015, MSF contaba en Afganistán con 2.303 trabajadores, entre personal nacional e internacional, y gastó 28,4 millones de euros en sus actividades médico-humanitarias. MSF trabajó por primera vez en este país en 1980.