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Afganistán

El 12 de mayo de 2020, fue asaltada la maternidad de Médicos Sin Fronteras en el hospital de Dashte Barchi, en Kabul. Un grupo de hombres armados mataron a 25 personas, entre ellas 16 madres, dos niños y una matrona de MSF.

Mapa de proyectos MSF Afganistán
130.500  
consultas externas
36.300 
partos asistidos
6.990 
cirugías
2.560 
niños hospitalizados en programas nutricionales
1.370 
personas con TB iniciaron tratamiento
600 
hospitalizaciones por COVID-19
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En 2014, MSF comenzó a gestionar los servicios de maternidad y neonatología del hospital de Dashte Barchi (que tiene 100 camas), en el que ofrecía atención prenatal y posnatal y planificación familiar. También colaboraba en la maternidad en otro hospital público de la zona, aportando personal, capacitación y medicamentos esenciales.

El ataque fue un terrible golpe para MSF y, al no aclararse quién lo perpetró ni sus motivos, a mediados de junio tomamos la difícil decisión de retirarnos de Dashte Barchi. Con el fin de dar apoyo al Ministerio de Salud después de nuestra partida, donamos medicamentos y equipos médicos.

El final de las actividades de MSF en Dashte Barchi probablemente ha tenido consecuencias devastadoras para las más de un millón de personas que viven en la zona, hazaras en su mayoría.

 

Hospital de Bost, en Lashkar Gah

La provincia de Helmand ha sido escenario de violentos enfrentamientos entre el Gobierno y las fuerzas de la oposición durante más de una década. En octubre de 2020, estallaron intensos combates en los alrededores de Lashkar Gah y el principal hospital de traumatología de la ciudad se vio desbordado por la llegada masiva de personas heridas, de forma que nuestro equipo en el hospital de Bost empezó a recibir también a muchas víctimas del fuego cruzado.

MSF siguió colaborando con varios servicios del hospital de Bost, incluida la sala de urgencias, que atendió a unas 300 personas al día en 2020, la mayoría con traumatismos, infecciones respiratorias o diarrea acuosa aguda. Nuestros equipos observaron que, debido a la combinación de inseguridad y COVID-19, muchas personas llegaron demasiado tarde al hospital, cuando ya estaban en estado crítico. Desde abril, también gestionamos una sala de aislamiento para pacientes con COVID-19 vulnerables, como mujeres embarazadas, niños, personas con tuberculosis y recién operados; los demás fueron derivados al hospital preparado para responder a la COVID-19, el Malika Suria.

En febrero, MSF comenzó a dar apoyo a las consultas externas del Hospital Fatima Bayat, con capacitación y suministro de medicamentos, con el fin de reducir la cifra de personas con problemas médicos no urgentes que acuden a las urgencias del hospital de Bost.

 

COVID-19 en Kabul y Herat

El primer caso de COVID-19 en Afganistán se confirmó en Herat a finales de febrero de 2020. Kabul y Herat se convirtieron en los epicentros del brote, si bien, debido a la falta de diagnósticos, se desconoce la cantidad real de personas contagiadas en todo el país.

En Kabul, MSF dio apoyo en la prevención y control de infecciones en el Hospital Afgano-japonés y capacitó al personal sanitario local; estas actividades cesaron después del ataque a Dashte Barchi. A principios de abril, establecimos un sistema de triaje de COVID-19 en el hospital regional de Herat. Luego, en junio, abrimos un centro de tratamiento en Gazer Ga, con 32 camas, orientado a la terapia de oxígeno para pacientes graves derivados desde el hospital regional; este centro cerró en septiembre, cuando se redujeron los casos, pero tuvo que volver a abrir el 2 de diciembre para la segunda ola.

En todos los proyectos de MSF en Afganistán, revisamos las medidas de prevención y control de infecciones para reducir la transmisión de la COVID-19.

 

Otras actividades en Herat

En 2018, MSF abrió una clínica para personas desplazadas en los asentamientos de Kadhestan y Shaday, a las afueras de la ciudad. En 2020, nuestro equipo siguió ofreciendo consultas médicas, tratamiento de la desnutrición, vacunaciones, atención prenatal y posnatal y planificación familiar, y atendió una media de 266 consultas diarias. Las actividades en la comunidad comenzaron en diciembre de 2020. También dirigimos un centro de nutrición terapéutica en la pediatría del hospital.

 

Maternidad en Jost

Desde 2012, MSF dirige una maternidad especializada en Jost, en el este de Afganistán, que ofrece atención las 24 horas del día. En 2020, para reducir la posible transmisión de COVID-19, se revisaron los criterios de entrada y ya no se permitió que las mujeres de parto estuvieran acompañadas (de un familiar, por ejemplo). Esto provocó que se redujera significativamente (en un 38%) la cantidad de mujeres que acudían a dar a luz a nuestro hospital, al tiempo que más mujeres se acercaban al hospital provincial de Jost, que se desbordó. Para reducir este impacto negativo en la población y en otros proveedores de salud, a finales de año flexibilizamos los criterios de admisión y permitimos nuevamente la presencia de acompañantes. Como resultado, aumentaron los partos, que alcanzaron el millar en diciembre. También reanudamos las consultas de planificación familiar y las actividades de promoción de la salud en los cinco centros de salud comunitarios a los que dábamos apoyo en los distritos.

 

Tuberculosis resistente (TB-DR) en Kandahar

La TB-DR es un problema considerable en Afganistán, agravado por la falta de conocimientos sobre la enfermedad y la escasez de tratamientos. MSF colabora desde 2016 con el programa nacional contra la TB-DR en la provincia de Kandahar. En diciembre de 2019, empezamos a administrar un régimen oral de nueve meses, más corto, que sustituye a los medicamentos inyectables y permite reducir la cantidad de consultas en el hospital. Hasta ahora, los resultados son prometedores y nadie ha incumplido el tratamiento. Dado que la inseguridad del entorno dificulta las visitas de seguimiento al hospital, los pacientes reciben medicamentos de reserva por si no pueden viajar.

También seguimos colaborando con el Ministerio de Salud en el hospital regional de Miruais y en el centro provincial de TB, proporcionando atención médica a pacientes con TB no resistente. En 2020, también respaldamos al Ministerio en el diagnóstico y tratamiento de la TB en la cárcel de Sarpoza.

 

Kunduz

Las actividades en Kunduz se vieron muy afectadas por la COVID-19 y todas se suspendieron en abril. Sin embargo, la construcción del nuevo hospital traumatológico se reanudó en septiembre, con mayores medidas de prevención y control de infecciones. Las actividades de estabilización en Chardara para pacientes con traumatismos debían reanudarse en 2021. En cuanto a la clínica traumatológica, no volverá a abrir.

 

 

Este artículo ofrece una visión general de nuestro trabajo en este país entre enero y diciembre de 2020; es un resumen que no puede considerarse exhaustivo. En 2020, contábamos con 2.196 profesionales,* entre personal nacional e internacional, y gastamos 33,3 millones de euros en nuestras actividades médico-humanitarias. Trabajamos por primera vez en este país en 1980.

* La cifra de personal equivale al total de puestos a tiempo completo o FTE (del inglés full-time equivalent). Por ejemplo, dos personas a media jornada equivalen a un FTE.