Ébola en RDC: “La epidemia no está remitiendo, se está desplazando”

Médicos Sin Fronteras afirmamos que sería un error dar por hecho que el brote está bajo control.

MSF
18/09/2026

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  • Dos profesionales sanitarios, equipados con equipo de protección individual (EPI), se encuentran frente a las salas donde se atiende a los pacientes con ébola en el centro de tratamiento del ébola de Médicos Sin Fronteras, en el Hospital General de Referencia de Bambu.

    La carrera por contener el brote de ébola está lejos de haber terminado. Si bien algunos indicadores —como la disminución en el ingreso de pacientes y la ralentización en la transmisión— podrían sugerir que el brote está remitiendo, los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) desplegados en el norte de República Democrática del Congo (RDC) siguen observando una tendencia preocupante: continúan surgiendo nuevos casos y estos se están propagando hacia nuevas zonas que carecen de la preparación necesaria, mientras que aún no se han implementado medidas básicas de respuesta en los focos iniciales, haciendo que los esfuerzos de contención resulten cada vez más arduos.

    "Dar por sentado que el brote está bajo control solo porque algunos centros de tratamiento de ébola están recibiendo menos pacientes sería un error", afirma Anthony Kergosien, coordinador de emergencias de MSF en RDC.

    "En Ituri, el epicentro original, la propagación sí parece que se está ralentizando. Al menos por ahora. Sin embargo, a nivel nacional, la aparición de nuevos casos no ha disminuido. El brote no se está reduciendo, se está desplazando: Ubangui Sur se ha convertido en la séptima provincia afectada, mientras que Kivu Norte concentra ya casi la mitad de los nuevos casos confirmados, con un fuerte aumento de la tasa de positividad en las pruebas durante los últimos días. Mientras que en los principales centros operativos ya se están consolidando cadenas de transmisión no detectadas, la expansión del brote hacia nuevas zonas con capacidades de preparación y respuesta aún más precarias plantea un grave riesgo", concluye.

    RDC se enfrenta actualmente al mayor brote de enfermedad por el virus del ébola jamás registrado en el país. Desde mayo de este año, se han notificado 7.475 casos confirmados y 3.605 fallecidos, aunque es probable que la cifra real sea mayor debido a las deficiencias en la vigilancia y detección de casos.

    • Esther Piurac recibe el alta del centro de tratamiento de ébola de MSF en Bambu tras recuperarse de la enfermedad del ébola. Sostiene en la mano su certificado de recuperación.

    Escasez de personal

    MSF contamos actualmente con más de 2.800 trabajadores en la respuesta al brote de ébola en RDC, gestionamos nueve centros de tratamiento de ébola y numerosas áreas de aislamiento en ​ Ituri, Kivu Norte, Kivu Sur y Tshopo. Del total de 1.370 camas para pacientes de ébola que se calcula que hay actualmente en todo el país, MSF gestionamos más de un tercio (más de 450). Además, en las últimas semanas nuestra organización está destinando un alto número de trabajadores y recursos a equipos de respuesta rápida. Se trata de equipos que apoyan la detección precoz de casos, la observación y el tratamiento de pacientes, las medidas de prevención y control de infecciones, así como el rastreo de contactos, la vigilancia y la participación de las comunidades.

    "Estamos poniendo todos los esfuerzos para detectar e intentar contener nuevos focos de forma temprana, antes de que se conviertan en grandes brotes", explica Anthony Kergosien. "En zonas sanitarias como Bambu, donde actualmente tenemos desplegado un equipo de respuesta rápida, los sistemas de salud ya están al límite debido a la falta crónica de financiación, la escasez de personal y la falta de capacidades para derivar a los pacientes a centros médicos especializados. El ébola empuja estas frágiles estructuras más allá de sus límites. Nuestros equipos brindan una respuesta de primera línea para cerrar las brechas más urgentes. Sin embargo, nuestros equipos no pueden abordar por sí solos la creciente expansión de este brote. Mantener este enfoque requiere un aumento significativo del apoyo operativo de las agencias de la ONU, incluida la Organización Mundial de la Salud (OMS)", concluye Kergosien.

    Se necesita urgentemente una intervención más ágil e integral que fortalezca todos los pilares de la respuesta al ébola, particularmente en áreas más allá de los centros de tratamiento, que es donde hasta ahora se han concentrando la mayor parte de las capacidades de respuesta. Este apoyo permitiría a los equipos de MSF centrarse en un despliegue rápido que ayude a detectar los nuevos focos y, al mismo tiempo, para garantizar que las comunidades afectadas reciban toda la gama de servicios necesarios para contener el brote.