“Mi familia y otras personas solían llamarme el loco, y no me gustaba”

En Somalia para muchas personas, acceder a la atención sanitaria es el paso más difícil. Quienes tienen problemas de salud mental se enfrentan a un fuerte estigma y a la discriminación. Muchas personas ni siquiera consideran los problemas psicológicos una cuestión de salud.

MSF
26/10/2026
Mahad*, paciente de salud mental en Baidoa.

La cena que le esperaba en casa

Mahad* tenía 18 años cuando su tío lo llevó al Hospital Regional de Bay, en Baidoa, en agosto de 2026. Apenas dormía. Estaba inquieto, irritable y lleno de una energía que no podía controlar; hablaba sin parar y recorría largas distancias sin saber adónde iba. Era la segunda vez que sufría un episodio grave de salud mental. El primero había ocurrido en 2023, el último año que fue a la escuela.

Mahad vive con su familia en Baidoa, donde forman parte de la comunidad de acogida. Antes de empezar a experimentar problemas psicológicos, trabajaba por cuenta propia en una tienda. Su enfermedad lo mantuvo alejado del trabajo durante mucho tiempo.

“Mi estado era tal que me iba sin más, caminando sin saber adónde me dirigía”, cuenta. “Mi familia me esperaba en casa por la noche con la cena preparada y, de repente, me encontraba en otro pueblo o incluso en otra ciudad”.

Aquellos largos recorridos lo dejaban dolorido y agotado, mientras su familia vivía constantemente preocupada por no saber dónde estaba. La gente de su entorno le había puesto un nombre.

“Mi familia y otras personas solían llamarme el loco, y no me gustaba”, explica.

Algunos problemas graves de salud mental se manifiestan en episodios. Durante uno de ellos, una persona puede dormir muy poco, sentirse inusualmente llena de energía, hablar rápido y sin parar, volverse irritable o agitarse, y perder el control de sus actos y de adónde va. Sin tratamiento, estos episodios pueden repetirse. El tratamiento combina medicación, que calma los síntomas y ayuda a recuperar el sueño, con apoyo psicológico, acompañamiento familiar y seguimiento periódico. En el caso de Mahad, la enfermedad reapareció tres años después del primer episodio, y su familia había intentado recurrir a otros tipos de ayuda antes de llevarlo al hospital.

Nuestros consejeros de salud mental evaluaron a Mahad y comenzaron a tratarlo con medicación y apoyo psicológico. Su familia participó en el proceso de atención y recibió información sobre su enfermedad. Además, Mahad acudió a cuatro sesiones de seguimiento.

“Los médicos me recibieron bien y después me dieron medicación, que me benefició enormemente”, afirma.

Ahora Mahad duerme bien. Está más tranquilo, se relaciona con mayor facilidad con las personas de su entorno y ha vuelto a trabajar en la tienda.

“Estuve enfermo durante bastante tiempo, pero desde que empecé a recibir tratamiento en este hospital, estoy mejorando”, cuenta.

  • Fatuma* en el Hospital Regional de Bay, en Baidoa, Somalia

Las voces que solo ella podía oír

El hermano de Fatuma* la llevó al Hospital Regional de Bay, en Baidoa, en diciembre de 2025. Llevaba años viviendo con psicosis. Oía voces que nadie más podía escuchar y sentía que alguien la seguía y la escuchaba. Anteriormente, le habían recetado medicación en un hospital de Mogadiscio, pero no le había ayudado.

Fatuma vive en su propia casa, en Baidoa. La enfermedad le arrebató el sueño y el apetito, y la dejó agitada y con un estado de ánimo inestable. Pocas personas de su comunidad sabían por lo que estaba pasando.

“La gente hablaba dentro de mi cabeza. Oía cosas por mi cuenta que las personas que estaban conmigo no podían escuchar”, cuenta. “Tuvo un impacto enorme en mí y, durante tres años, no pude dormir”.

Su familia no consideraba que se tratara de un problema de salud.

“Mi familia no creía que estuviera sufriendo una enfermedad real ni que pudiera tratarse médicamente”, explica.

La psicosis es un trastorno de salud mental en el que una persona pierde el contacto con algunos aspectos de la realidad. Los signos más habituales son las alucinaciones, como escuchar voces que otras personas no pueden oír, y las creencias firmes que no se corresponden con la realidad, como pensar que alguien la vigila o la sigue. A menudo, estos síntomas van acompañados de miedo, agitación e insomnio, lo que dificulta enormemente la vida cotidiana. La psicosis puede tratarse con medicación, apoyo psicológico y seguimiento periódico. El apoyo de la familia también ayuda a mantener la continuidad del tratamiento. En el caso de Fatuma, la medicación que había recibido en Mogadiscio no había funcionado y las voces persistían.

Comenzó un nuevo tratamiento con medicación y apoyo psicológico, y su hermano participó en su atención. A lo largo de 11 sesiones de seguimiento, el equipo controló sus síntomas, la evolución del tratamiento y su capacidad para desenvolverse en el día a día.

“Mi hermano me trajo aquí y después me proporcionaron medicación, además de apoyo psicológico relacionado con el descanso, la mejora de mi vida y otras orientaciones similares”, cuenta.

Fatuma explica cómo aprendió a afrontar las voces. “No prestar atención a lo que oigo dentro de mi cabeza, intentar ignorarlo y confiar en que me recuperaré”, señala.

Las voces fueron disminuyendo. Fatuma se tranquilizó, recuperó el apetito y volvió a ser capaz de desenvolverse por sí misma en su vida cotidiana.

“Cambió muchas cosas en mi vida y me devolvió la esperanza de recuperarme, cuando al principio ya había perdido toda esperanza”, afirma. “Fui mejorando y me casé cuando volví a sentirme bien”.

MSF trabajamos en colaboración con el Ministerio de Salud en el Hospital Regional de Bay, en Baidoa, donde los equipos de salud mental ofrecen apoyo psicológico individual, familiar y grupal, consultas psiquiátricas y medicación, sesiones de seguimiento —también por teléfono— y psicoeducación. Todos los servicios son confidenciales y gratuitos. Médicos de varios servicios del hospital han recibido formación a través del programa mhGAP de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para reconocer y tratar problemas de salud mental, de modo que las personas con trastornos graves puedan recibir tratamiento en el propio hospital sin tener que ser derivadas a otro lugar. Entre enero y junio de 2026, los equipos de MSF realizaron 5.267 consultas de salud mental en Baidoa y Mudug.

*Hemos cambiado sus nombres para proteger su privacidad.

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