“Vienen porque les duele el cuerpo”: acercar la atención en salud mental a los pacientes en Somalia

En Somalia, muchas personas que sufren problemas de salud mental acuden al hospital por dolores físicos sin saber que detrás puede haber estrés, ansiedad o depresión. Trabajamos para acercar la atención psicológica y psiquiátrica a comunidades afectadas por años de conflicto, desplazamientos y crisis recurrentes, donde acceder a estos servicios sigue siendo un desafío.

Hospital Regional de Bay en Baidoa, Somalia.

Por Sana Sadiq, responsable de actividades de salud mental de MSF Somalia

“Un dolor de cabeza que no desaparece”. “Opresión en el pecho”. “Un dolor de estómago que ninguna prueba puede explicar”. “Noches sin dormir, cansancio y una preocupación que no cesa”.

Estas son las molestias que mi equipo y yo escuchamos con mayor frecuencia en los hospitales que Médicos Sin Fronteras (MSF) apoya en Baidoa y Galkayo, en Somalia. Muy pocas personas acuden diciendo que se sienten preocupadas, angustiadas o tristes. Vienen porque les duele el cuerpo y, a menudo, llevan mucho tiempo sufriendo en soledad, sin que nadie a su alrededor sea capaz de percibir su dolor. Solo cuando nos sentamos a hablar con ellas descubrimos lo que hay detrás: estrés persistente, preocupación constante y un estado de ánimo bajo.

La población de Baidoa y Mudug lleva años sufriendo crisis recurrentes: conflictos, desplazamientos, sequías e inundaciones. Este año también ha traído consigo casos de desnutrición y brotes de sarampión, diarrea acuosa aguda y difteria. Cada una de estas situaciones provoca pérdidas, desesperanza e incertidumbre, y aumenta la carga que soportan las personas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que casi 1 de cada 3 personas en Somalia vive con un problema de salud mental. En 2020, contabilizó únicamente tres psiquiatras para una población de aproximadamente 15 millones de personas.

Para muchas personas, acceder a la atención sanitaria es el paso más difícil. Quienes tienen problemas de salud mental se enfrentan a un fuerte estigma y a la discriminación. Muchas personas ni siquiera consideran los problemas psicológicos una cuestión de salud; en Mudug, por ejemplo, a menudo se interpretan como un problema neurológico. Algunas creen que una persona con un trastorno de salud mental es peligrosa o que nunca se recuperará. Por eso, las familias buscan primero otros tipos de ayuda y, cuando alguien finalmente llega al hospital, puede llevar mucho tiempo sufriendo. Nuestra atención es gratuita, pero el transporte no lo es, y muchas familias no pueden permitírselo.

  • Fatuma* en el Hospital Regional de Bay, en Baidoa, Somalia

MSF trabaja en colaboración con el Ministerio de Salud en el Hospital Regional de Bay, en Baidoa, y en el Hospital Regional de Mudug y el Hospital de Galkayo, en esta última ciudad. Nuestros equipos ofrecen asesoramiento individual, familiar y grupal, incluidas sesiones grupales para mujeres que se están recuperando de una fístula obstétrica; consultas psiquiátricas y medicación; sesiones de seguimiento; apoyo psicológico por teléfono; psicoeducación y primeros auxilios psicológicos. Todos estos servicios son gratuitos y confidenciales.

No podemos esperar a que lleguen especialistas que no están disponibles. A través del Programa de Acción para Superar las Brechas en Salud Mental de la OMS, conocido como mhGAP, hemos formado a médicos de varios departamentos hospitalarios para que puedan reconocer, diagnosticar y tratar los problemas de salud mental, también mediante medicación psiquiátrica cuando sea necesario. Estos profesionales trabajan junto a nuestros consejeros de salud mental y revisan periódicamente, de manera conjunta, los casos más complejos.

Esto significa que una persona con un problema grave de salud mental, como una depresión severa o una psicosis, puede recibir tratamiento en Baidoa o Galkayo en lugar de tener que desplazarse a otro lugar para acceder a una atención que la mayoría de las familias no puede alcanzar. En Galkayo, los médicos formados en el programa mhGAP realizaron 140 consultas durante los primeros 6 meses de este año.

También buscamos activamente a las personas que necesitan nuestro apoyo. Los miembros de nuestros equipos visitan periódicamente los servicios de urgencias, las unidades de pediatría y desnutrición, así como los servicios de atención a la tuberculosis, la fístula obstétrica y la salud reproductiva. Los promotores de salud y los trabajadores sanitarios comunitarios hablan sobre los problemas de salud mental y la atención disponible, tanto en el hospital como en las comunidades, para que las personas comprendan que lo que sienten tiene un nombre y puede tratarse.

Cada vez acuden más personas. Entre enero y junio de 2026, nuestros equipos realizaron 5.267 consultas individuales y familiares de salud mental en Baidoa y Galkayo y atendieron a 2.378 pacientes. Si no tenemos en cuenta las consultas realizadas por los médicos formados en el programa mhGAP —cuyo registro comenzamos a contabilizar este año—, esta cifra supone un aumento del 45% con respecto al mismo periodo de 2025.

Parte de este incremento refleja una mayor necesidad tras un año difícil. Otra parte refleja la confianza que hemos generado: otras organizaciones que no pueden ofrecer atención psiquiátrica nos derivan ahora a sus pacientes, y las personas que empiezan a sentirse mejor animan a otras a acudir y buscar ayuda.

Sin embargo, nuestros servicios no son suficientes. Fuera de los hospitales a los que apoyamos, hay pocos lugares en Baidoa o Galkayo donde una persona pueda consultar a un psiquiatra y, en aquellos donde sí es posible, a menudo hay que pagar por la atención.

La atención en salud mental debe considerarse un servicio sanitario esencial en Somalia, al igual que la atención de las enfermedades físicas: debe formar parte de los servicios que la población ya utiliza y contar con personal especializado y formado en salud mental, un suministro fiable de medicamentos psiquiátricos y servicios cercanos al lugar donde vive la gente. Se trata de una responsabilidad compartida entre las autoridades sanitarias, los donantes y las organizaciones humanitarias.

Cada semana, las personas acuden a nuestros hospitales con dolor de cabeza o después de pasar una noche sin dormir, y encuentran a alguien dispuesto a preguntarles qué hay detrás de ese malestar. El reto ahora es garantizar que, cuando lo necesiten, siempre tengan acceso a apoyo en salud mental.

MSF en el hospital de Baidoa

MSF trabajamos en colaboración con el Ministerio de Salud en el Hospital Regional de Bay, en Baidoa, donde los equipos de salud mental ofrecen apoyo psicológico individual, familiar y grupal, consultas psiquiátricas y medicación, sesiones de seguimiento —también por teléfono— y psicoeducación. Todos los servicios son confidenciales y gratuitos. Médicos de varios servicios del hospital han recibido formación a través del programa mhGAP de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para reconocer y tratar problemas de salud mental, de modo que las personas con trastornos graves puedan recibir tratamiento en el propio hospital sin tener que ser derivadas a otro lugar. Entre enero y junio de 2026, los equipos de MSF realizaron 5.267 consultas de salud mental en Baidoa y Mudug.

Palabras Clave