Intensificamos nuestra respuesta ante el brote de Ébola en República Democrática del Congo

En el este de RDC, la población lleva años viviendo en condiciones de inseguridad y con un sistema de salud con recursos insuficientes. El brote de la enfermedad del Ébola, causado por el virus Bundibugyo (para el cual aún no existen vacunas ni tratamientos específicos aprobados) representa un desafío adicional importante.

MSF
29/05/2026

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  • El personal de MSF recibe formación en la sede de Bruselas antes de su despliegue en zonas afectadas por el ébola.

    Nuestros equipos trabajan para contener la propagación de la enfermedad y reforzar la atención a pacientes, en colaboración con el Ministerio de Salud.

    A 28 de mayo, se habían reportado oficialmente 125 casos confirmados, 906 casos sospechosos y 223 muertes en las provincias de Ituri, Kivu Norte y Kivu Sur. Sin embargo, la verdadera magnitud del brote sigue siendo imposible de determinar. La capacidad de realizar pruebas, extremadamente limitada, y las dificultades para acceder a ciertas áreas implican que las cifras deben interpretarse con cautela.

    Ituri, el epicentro del brote

    Ituri, epicentro del brote, concentra más del 90% de los casos sospechosos notificados. Además, el número de casos aumenta en las zonas sanitarias de Mongbwalu y Rwampara.

    “Estamos trabajando en un contexto particularmente difícil”, afirma el Dr. Alan González, nuestro director adjunto de operaciones. “Durante las últimas dos semanas, nuestra capacidad para hacer llegar suministros y equipos a las zonas afectadas se ha visto obstaculizada por las restricciones a los viajes aéreos y terrestres. La capacidad de realizar pruebas sigue siendo insuficiente y cientos de muestras aún esperan ser procesadas en los laboratorios. La capacidad de aislamiento y atención también es limitada. Todo esto dificulta la rápida ampliación de la respuesta y genera legítimas inquietudes y temores entre las comunidades”.

    Actualmente, solo un número limitado de organizaciones especializadas, entre ellas Médicos Sin Fronteras, brinda asistencia en Ituri; pero las necesidades de la población superan con creces la capacidad disponible.

    En Ituri, nuestros equipos comenzaron la construcción de un centro de tratamiento del Ébola (CTE) con capacidad para 65 camas, destinado a atender casos confirmados y sospechosos. Asimismo, apoyamos al Ministerio de Salud en la atención y aislamiento de personas con casos sospechosos en el Hospital General de Referencia de Mongbwalu, así como en el Hospital General de Referencia de Fataki.

    En Bunia, capital de Ituri, establecemos un sistema de aislamiento para pacientes en el hospital Salama y apoyamos varios centros de salud en la ciudad y sus alrededores para fortalecer el tratamiento seguro de casos sospechosos y confirmados. También reforzamos las medidas de prevención y control de infecciones, fundamentales para evitar infecciones intrahospitalarias, especialmente en un momento en que los servicios de salud están bajo intensa presión.

    • El personal de MSF recibe formación en la sede central de Bruselas antes de su despliegue en zonas afectadas por el ébola.

    Vigilancia epidemiológica y sensibilización comunitaria

    Al mismo tiempo, los equipos médicos, logísticos y de promoción de la salud apoyan la vigilancia epidemiológica y las actividades de sensibilización comunitaria. Esta estrecha colaboración con las comunidades es crucial porque, en muchas zonas, la preocupación, el miedo y la propagación de rumores dificultan la respuesta y pueden retrasar que las personas busquen atención médica oportuna.

    Más allá del brote de Ébola, observamos cómo este dificulta el acceso de la población a atención médica. En varias zonas, los pacientes con otras afecciones médicas ya no acuden a los centros de salud por temor al Ébola o a las medidas de aislamiento. Esto genera preocupación por una posible escalada silenciosa de otras emergencias médicas.

    El Ébola en Kivu Norte y Kivu Sur

    En Kivu Norte, la respuesta se organiza en torno a sistemas ya establecidos tras epidemias previas en la provincia, como Ébola, mpox y cólera. En Goma, habilitamos un centro de tratamiento de Ébola con 80 camas y ya se ha ingresado a los primeros pacientes.

    También establecemos unidades de aislamiento para personas con sospecha de enfermedad en varios centros de salud apoyados por MSF, incluidos los de Walikale, Mweso y Rutshuru, así como el hospital de Kyeshero. En Butembo, enviamos un equipo médico y logístico para evaluar las necesidades de la población e identificar áreas que requieren intervención, en colaboración con el Ministerio de Salud.

    En Kivu Sur, donde se confirmaron varios casos, nuestros equipos comenzaron a instalar dos centros de tratamiento de emergencia en Bukavu y Lwiro. Al mismo tiempo, formamos a trabajadores de la salud en medidas de prevención y control de infecciones en ambas ciudades.

    Una respuesta médica de emergencia

    “Este brote afecta a regiones ya gravemente debilitadas por años de conflicto y desplazamientos masivos”, explica Ewald Stals, nuestro representante en República Democrática del Congo.

    “En Ituri, así como en Kivu Norte y Sur, la inseguridad ha obligado a millones de personas a huir de sus hogares en busca de seguridad. Este movimiento constante se ve agravado por la fragilidad y la falta de financiamiento de los sistemas de salud”, afirma Stals. “En algunos centros médicos, la capacidad de admisión y aislamiento ya alcanza su límite. En este contexto, la identificación rápida de casos, el rastreo de contactos y el aislamiento de enfermos se vuelven particularmente difíciles, aumentando el riesgo de mayor propagación de la enfermedad”.

    En MSF hacemos todo lo posible para apoyar la respuesta. A pesar de las restricciones de seguridad y acceso, que incluyen el cierre de fronteras y la cancelación de vuelos, nuestros equipos trabajan incansablemente para garantizar que los suministros vitales lleguen a las zonas afectadas. Ya entregamos varios cientos de toneladas de suministros médicos y logísticos a Ituri y Kivu Norte.

    A medida que los casos siguen aumentando y la respuesta aún se intensifica, las próximas semanas serán cruciales para fortalecer la capacidad de atención, acelerar las pruebas y mantener el acceso a atención médica esencial en las zonas afectadas.