Líbano: Las familias se enfrentan a la incertidumbre bajo los bombardeos y las nuevas órdenes de evacuación

En menos de dos semanas, más de 800 000 personas se han visto obligadas a huir de sus hogares y localidades en el Líbano, debido a los implacables bombardeos israelíes y a las órdenes de evacuación generalizadas que no perdonan a nadie.

MSF
02/03/2026
09March2026_Azarieh_MMU

Estos desplazamientos masivos están agravando la vulnerabilidad de la población, incluida la de aquellas personas que no han podido regresar a sus hogares desde desplazamientos anteriores. Ghina, una joven que huyó de Odaisseh, en la frontera sur del Líbano, es una de los miles de personas que siguen desplazadas internamente desde 2023. Ahora vive con su familia en un refugio, conocido por sus residentes como el refugio de Montana, en una localidad llamada Marwaniyeh, cerca de Saida, la tercera ciudad más grande del Líbano.

“Vine con mi familia desde Odaisseh, y fuimos de las primeras personas que evacuaron por la fuerza nuestras aldeas [en 2023]”, dice Ghina, de pie frente al refugio. “Llevo casi tres años viviendo en este refugio. Vivía con mi familia de cinco miembros en una habitación; ahora ha llegado una oleada de gente y, en algunas habitaciones, hay hasta 30 personas viviendo juntas”.

El refugio de Montana fue un hotel hace algunos años. Hoy en día, es el hogar de más de 120 familias desplazadas, muchas de las cuales llevan viviendo aquí desde que los pueblos del sur fueron evacuados por la fuerza hace casi tres años. Pero con las últimas órdenes de evacuación, en los últimos días han llegado muchas más personas, lo que ha saturado el refugio y ha aumentado la presión sobre las familias que allí se encuentran.

Nuestras unidades médicas móviles visitan regularmente el refugio de Montana para proporcionar atención sanitaria general a sus residentes. Realizamos actividades similares en otros refugios de todo el país, entre ellos en las gobernaciones del Norte, Akkar, Bekaa, Monte Líbano y Beirut, donde cientos de miles de personas buscan protección.

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En los últimos días, hemos sido testigos de un rápido deterioro de las condiciones de vida, especialmente entre las personas desplazadas por la fuerza. “La gente se ve obligada a desplazarse una vez más, y esto está afectando gravemente a su salud física y mental”, explica Lou Cormack, coordinador de nuestras operaciones en el Líbano.

La intensificación de los bombardeos en zonas densamente pobladas durante los últimos días, junto con las nuevas órdenes de evacuación generalizadas, están obligando de forma sistemática a la gente a abandonar sus pueblos.

Cuando llegamos la mañana del 12 de marzo al refugio de Montana, las familias seguían en estado de shock tras un ataque aéreo israelí ocurrido la noche anterior a solo 150 metros de distancia. Aunque el ataque aéreo no causó víctimas y solo provocó daños menores en el refugio, quedaron aterrorizadas.

“El ataque aéreo israelí se produjo sin previo aviso y muy cerca de nuestro refugio”, recalca. “Todo el refugio tembló y los niños empezaron a llorar. Estoy harta de esta situación”.

Este bombardeo se produjo justo cuando las fuerzas israelíes anunciaban nuevas órdenes de evacuación generalizadas, que se extendían más al norte del río Litani y hacia el río Zahrani.

“Hoy, este refugio de Marwaniyeh, junto con al menos otros siete refugios asignados por las autoridades locales, supuestamente en zonas seguras, ya no son seguros”, relata Cormack. “Están incluidos en las nuevas órdenes de evacuación israelíes”.

La ampliación por parte de Israel de la orden de evacuación masiva para incluir todas las zonas que llegan hasta el río Zahrani tiene como objetivo una zona densamente poblada, ordenando a todos los residentes que se alejen hasta 50 kilómetros de la frontera sur del Líbano.

Estamos asistiendo a una situación similar a la que vivimos en los últimos dos años y medio en Gaza: órdenes de evacuación generalizadas, el desplazamiento constante de miles de familias y bombardeos sistemáticos sobre zonas densamente pobladas”, asevera Cormack. Tras 15 meses de un frágil alto el fuego que no logró poner fin a la violencia en el Líbano, las familias se ven una vez más atrapadas entre huir o enfrentarse a las bombas”, añade.

  • Mapa de nuestras actividades en Líbano

Se estima que alrededor del 14 % del territorio libanés se encuentra ahora bajo órdenes de evacuación y que las zonas evacuadas en los suburbios de Beirut y en la frontera sur suman más de 1.300 kilómetros cuadrados. La población de casi 200 pueblos y localidades se ha visto obligada a abandonar sus hogares en menos de dos semanas.

Hemos sido testigos de cómo la gente huye de las zonas situadas al norte del río Zahrani y sus equipos siguen de cerca el impacto de estas nuevas órdenes de evacuación. Esta vez, sin embargo, más personas han decidido no desplazarse, a menudo porque los refugios están llenos, las rutas son inseguras, no tienen medios para trasladarse de nuevo o, simplemente, no tienen adónde ir, lo que probablemente contribuye a una mayor exposición de la población civil y al aumento del número de víctimas.

Al mismo tiempo, las familias soportan el peso económico y psicológico de los desplazamientos repetidos: la pérdida de sus hogares y medios de subsistencia, el aumento de la deuda, el agotamiento, el trauma y la falta de acceso a la atención sanitaria hacen que les resulte más difícil sobrellevar la situación.