MSF pedimos que el revolucionario fármaco contra el VIH esté disponible a 40 dólares en todo el mundo

Requerimos a Gilead que garantice la disponibilidad global del lenacapavir que previene la infección con dos inyecciones al año

MSF
17/06/2026
Movilización de activistas en la Conferencia Internacional de Sida. Múnich, 23 de julio de 2024.

Médicos Sin Fronteras (MSF) hemos lanzado hoy una campaña en la que exigimos a la empresa farmacéutica estadounidense Gilead Sciences que amplíe de inmediato el acceso en todo el mundo a lenacapavir, un medicamento altamente eficaz para la prevención del VIH. MSF también reclamamos a los gobiernos que utilicen todas las herramientas legales a su alcance para hacer frente al monopolio de Gilead, de modo que otros fabricantes puedan contribuir a aumentar el suministro mundial y reducir los precios.

Gilead, que controla la producción y distribución de este medicamento revolucionario, lo vende actualmente a precios muy elevados a un número muy limitado de países, ha restringido severamente el suministro a los países de ingresos bajos y medios y se niega a venderlo directamente a MSF.

El lenacapavir es una forma inyectable de profilaxis previa a la exposición (PrEP) de acción prolongada que se administra solo dos veces al año y que tiene una eficacia cercana al 100 % a la hora de prevenir el contagio del VIH. Resulta especialmente valioso para las personas con mayor riesgo. También es una herramienta fundamental para las personas que se desplazan, quienes viven en zonas remotas con escasas opciones de atención sanitaria y las que se ven afectadas por emergencias humanitarias. Alrededor de 1,2 millones de personas en todo el mundo contrajeron el VIH en 2025.

Millones de personas necesitan lenacapavir ahora mismo”, explica el Dr. Tom Ellman, director de la Unidad Médica de África Meridional de MSF. “En los inicios del VIH/sida, nos quedamos con las manos vacías en lugares como Sudáfrica, cuando las empresas farmacéuticas vendían sus antirretrovirales al mejor postor. Sabemos cómo acabó todo aquello: vimos morir a nuestros pacientes con VIH y comunidades enteras fueron devastadas. No podemos permitir que la historia se repita con este fármaco preventivo transformador. Gilead y los gobiernos deben hacer más para ampliar el acceso a este medicamento para todas las personas, en cualquier lugar”.

A pesar de las reiteradas peticiones a lo largo del último año, Gilead se ha negado a vender este medicamento a MSF, a cualquier precio, para su uso en sus programas médicos en todo el mundo. En su lugar, la empresa ha indicado a MSF que lo obtenga a través del Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria, que ha recibido un número limitado de dosis de Gilead destinadas a los países de ingresos bajos y medios.

Esas dosis ya se están agotando en lugares como Esuatini y Kenia, y algunos de los países y comunidades a los que MSF intentamos llegar no son elegibles para recibirlas. Mientras tanto, el lenacapavir se puede adquirir y se comercializa ampliamente en EE. UU., donde su precio supera los 28.000 dólares al año por paciente.

“Gilead afirma que quiere acabar con la epidemia del VIH ‘para todos, en todas partes’, pero su estrategia suscita serias dudas”, afirma Melissa Barber, asesora de Políticas e Incidencia Política en Salud Global de MSF Estados Unidos. “Ya resulta bastante problemático que hayan excluido a países con una incidencia creciente del VIH, como Brasil, de la posibilidad de beneficiarse de las versiones genéricas del lenacapavir. Ahora, parece que Gilead ha cerrado sus puertas y se niega a vendernos este medicamento para su uso en el sur de África, América Central y otras regiones. Gilead debe hacer más para garantizar que las personas tengan acceso a ambas dosis para cubrir un año completo de protección, por no más de 40 dólares, en todas partes”.

El problema estructural más amplio es el modelo de acceso restrictivo de Gilead, en el que la empresa controla quién puede recibir lenacapavir, dónde se puede suministrar y en qué condiciones. Gilead ha llegado a un acuerdo con determinados fabricantes de genéricos para que el medicamento esté disponible a un precio inferior al que se vende en los países más ricos. Sin embargo, estos genéricos no estarán disponibles hasta 2027 como pronto. Además, muchos países —entre ellos Argentina, Brasil, México y Perú—, que acogieron los ensayos clínicos del lenacapavir, quedan totalmente excluidos de dicha licencia. Una de cada cuatro nuevas infecciones por el VIH se produce en países excluidos de los acuerdos de licencia existentes.

Más allá de Gilead, los gobiernos también tienen un papel para que el lenacapavir sea más accesible. Si Gilead sigue cobrando precios elevados por este medicamento y restringiendo su producción, los gobiernos deberían adoptar todas las medidas necesarias para facilitar la anulación del monopolio de Gilead sobre este producto. Los gobiernos disponen de un amplio abanico de flexibilidades en virtud del Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC) de la Organización Mundial del Comercio. Así, los países pueden conceder licencias obligatorias que les permite hacer uso del objeto de una patente sin la autorización del titular de la misma. Medidas como esta pueden eliminar las barreras de la propiedad intelectual y facilitar una producción más amplia de medicamentos genéricos.

“Los gobiernos deben intervenir si Gilead sigue anteponiendo los beneficios a la salud de las personas”, reclama el Dr. Ellman. “Existen herramientas legales en el marco del Acuerdo sobre los ADPIC para eludir las patentes que bloquean el acceso a medicamentos esenciales como el lenacapavir. Es hora de que los gobiernos empiecen a utilizarlas para que más personas puedan acceder a este medicamento fundamental para la prevención del VIH”, añade Ellman.

La semana próxima, la Asamblea General de las Naciones Unidas acogerá en Nueva York una Reunión de Alto Nivel sobre el VIH/sida. Con vistas a esta cita, MSF hemos lanzado una campaña para solicitar que el lenacapavir esté accesible por 40 dólares al año en los países de ingresos bajos y medios, que la oferta se adapte mejor a la demanda y que Gilead venda directamente el fármaco a MSF y a otras organizaciones.