Se necesita una acción urgente para cerrar las devastadoras brechas de cobertura de vacunación en contextos afectados por conflictos

Se requieren financiación sostenida, acceso oportuno y sin trabas a suministros de vacunas, así como modelos de distribución flexibles, seguros y adaptados, para llegar con vacunación que salva vidas a más personas en las zonas más frágiles del mundo.

MSF
18/05/2026
Shayma, de 8 años, es vacunada contra el sarampión en Alsafa, El Geneina, Darfur Oeste. Enero de 2026.

Mientras los países se reúnen esta semana para debatir los avances en la implementación de la Agenda de Inmunización 2030 en la Asamblea Mundial de la Salud en Ginebra, Médicos Sin Fronteras (MSF) instamos a gobiernos, donantes y otros actores de la salud global a desmantelar urgentemente las barreras sistémicas que bloquean la vacunación oportuna en contextos afectados por conflictos, con el fin de evitar brotes prevenibles de enfermedades, sufrimiento, discapacidades y muertes.

“En muchos de los contextos afectados por conflictos donde trabajamos, la vacunación rutinaria prácticamente se ha paralizado y la respuesta rápida y eficaz a los brotes está fallando. Las consecuencias son gravísimas: unas coberturas de vacunación peligrosamente bajas están dejando a millones de niños y niñas vulnerables a brotes recurrentes y mortales de enfermedades prevenibles mediante vacunación”, afirmó la doctora Daniela Garone, nuestra coordinadora médica internacional.

La capacidad general de respuesta vacunal en contextos afectados por conflictos está limitada por barreras políticas, administrativas, burocráticas y logísticas que bloquean la entrega de suministros de vacunas; por problemas de seguridad que restringen el acceso a zonas remotas para equipos ya sobrecargados; y por limitaciones financieras y déficits de financiación que agravan estos obstáculos. Por ello, existe una necesidad urgente de contar con modelos flexibles de distribución de vacunas adaptados a las organizaciones médico-humanitarias para poder vacunar en estos contextos.

“Cerrar de inmediato las devastadoras brechas de cobertura de vacunación que estamos viendo requiere voluntad política: gobiernos, donantes y actores de la salud global deben proporcionar urgentemente financiación sostenida y ágil para las actividades de inmunización rutinaria y de recuperación, así como fondos específicos para actividades de inmunización en zonas afectadas por conflictos; eliminar los bloqueos para garantizar un acceso rápido y sin obstáculos a los suministros de vacunas; y asegurar apoyo y paso seguro tanto para los proveedores locales como humanitarios de servicios de vacunación”, añadió la doctora Daniela Garone.

 

  • Vacunación de sarampión en Masisi, RDC.

En 2024, las tasas nacionales de cobertura de inmunización en República Democrática del Congo (RDC) estuvieron muy por debajo de los umbrales necesarios para prevenir brotes en todas las provincias: la cobertura de la vacuna contradifteria, tétanos y tos ferina (DTP3) fue del 65% —cuando la recomendación es ≥90 %— y la primera dosis de la vacuna contra el sarampión (MCV1) alcanzó un preocupante 55% —la recomendación es ≥95 %—. Desde 2025, el recrudecimiento del conflicto en el este de RDC ha provocado retrasos y una mayor complejidad en las cadenas de suministro —especialmente en la cadena de frío— que, junto con el cierre de aeropuertos y otras rutas, ha bloqueado el acceso directo y oportuno a los envíos de vacunas, ha incrementado significativamente los costes de distribución y ha retrasado las campañas de vacunación que apoyamos. En medio del descenso global de la financiación humanitaria y sanitaria, esto ha debilitado aún más unos servicios de vacunación rutinaria ya frágiles. Como ejemplo, estos desafíos combinados provocaron que solo el 60% de las dosis de vacunas necesarias llegaran a Kivu Sur, RDC, en 2025, según datos del Ministerio de Salud.

Como resultado, la RDC sigue sufriendo brotes de enfermedades prevenibles mediante vacunación. En 2025, una gran epidemia de sarampión registró más de 82.869 casos sospechosos y 1.175 muertes en casi todas las provincias, según las autoridades sanitarias locales. En respuesta, nuestros equipos apoyaron los esfuerzos de las autoridades sanitarias para frenar la enfermedad, tratando aproximadamente a 20.870 pacientes y vacunando a 1.146.810 niños y niñas entre enero y diciembre de 2025. En total, se llevaron a cabo 22 intervenciones de respuesta al sarampión y los esfuerzos continúan en 2026.

“Las barreras sistémicas derivadas y agravadas por las dinámicas del conflicto están aumentando retrasos innecesarios y limitando la capacidad de MSF para responder rápidamente a enfermedades prevenibles mediante vacunación. Una financiación sostenida de la salud global, junto con una colaboración reforzada entre autoridades sanitarias, socios y comunidades, es esencial para superar estos obstáculos adicionales, fortalecer toda la cadena de respuesta y llegar a más personas con vacunas de manera oportuna y constante”, afirmó el doctor Jean Gilbert Ndong, nuestro coordinador médico en RDC.

  • Vacunación de sarampión en Masisi, RDC.

En Sudán, los programas de vacunación y los sistemas de vigilancia epidemiológica se han visto gravemente debilitados tras tres años de guerra devastadora e inestabilidad, alimentando epidemias mortales y prevenibles.

“Organizar campañas de vacunación en Sudán se ve gravemente obstaculizado por retrasos, incluidos en la confirmación de brotes; por la limitada capacidad diagnóstica, el suministro y acceso a las dosis; y por negociaciones largas y, en ocasiones, inextricables para poner en marcha las respuestas. Combinado con los desafíos políticos que hacen extremadamente difícil entregar vacunas a través de las líneas del frente, los brotes de enfermedades prevenibles mediante vacunación a menudo ya se han propagado, provocando enfermedades y muertes innecesarias, antes incluso de que la vacunación pueda comenzar”, explica Miriam Alía, nuestra asesora de vacunación y brotes.

Hasta abril de 2026, solo en Darfur, MSF habíamos tratado 14.613 casos de sarampión. Además, durante los últimos tres años, alrededor del 70% de los casos de sarampión tratados en instalaciones que apoyamos en Darfur correspondieron a pacientes menores de 5 años, y el 74,7% de todos los pacientes tratados por sarampión en Darfur no estaban vacunados o tenían un estado de vacunación desconocido.

Para alcanzar los objetivos de la Agenda de Inmunización 2030, los países deben garantizar que los niños y niñas en zonas afectadas por conflictos y de difícil acceso no se queden atrás. En RDC, Sudán y otros países con zonas afectadas por conflictos donde trabajamos, los brotes de enfermedades podrían prevenirse y millones de vidas salvarse si gobiernos, partes beligerantes, donantes y organizaciones de salud global eliminaran los bloqueos administrativos, financieros y políticos, y garantizaran la disponibilidad constante de vacunas para su rápida distribución como parte de la vacunación rutinaria, la vacunación de recuperación y la respuesta a brotes.

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