Las personas en Akobo deben ahora huir sin protección o permanecer y arriesgarse a morir, al tiempo que pierden el acceso a la atención sanitaria y a otros servicios esenciales. Hacemos un llamamiento a todas las partes en conflicto para que protejan a la población civil y establezcan zonas seguras para quienes buscan refugio, garanticen un acceso seguro a la ayuda humanitaria y a la atención médica esencial, y protejan las instalaciones sanitarias para que puedan seguir salvando vidas.
Cientos de miles de personas en Akobo, en el estado de Jonglei, en Sudán del Sur, se enfrentan a una elección imposible ante la inminente ofensiva sobre la ciudad liderada por fuerzas gubernamentales, tras las órdenes de evacuación emitidas el 6 de marzo. Entre la población de la ciudad, actualmente bajo control de la oposición, se encuentran más de 17.000 personas que fueron desplazadas hace apenas unas semanas en el marco del conflicto que continúa en el país. Las personas en Akobo deben ahora huir sin protección o permanecer y arriesgarse a morir, al tiempo que pierden el acceso a la atención sanitaria y a otros servicios esenciales.
Médicos Sin Fronteras (MSF) hacemos un llamamiento a todas las partes en conflicto para que protejan a la población civil y establezcan zonas seguras para quienes buscan refugio, garanticen un acceso seguro a la ayuda humanitaria y a la atención médica esencial, y protejan las instalaciones sanitarias para que puedan seguir salvando vidas.
Como consecuencia de la evacuación, los preparativos críticos para la próxima temporada de malaria, así como el apoyo a la atención sanitaria básica y a la vacunación para las comunidades locales y desplazadas, se han detenido abruptamente.
“Las consecuencias para la población son devastadoras”, afirma Christophe Garnier, nuestro coordinador general en Sudán del Sur. “Las familias están siendo obligadas a abandonar sus hogares una y otra vez, sin alternativas seguras. Para muchas personas que ya han sido desplazadas varias veces, simplemente ya no queda ningún lugar al que ir”.
El 7 de marzo, nuestro equipo en Akobo se vio obligado a evacuar, dejando a cientos de miles de personas sin acceso a servicios esenciales de atención primaria de salud. Algunas personas ya han comenzado a huir hacia Etiopía o hacia la aldea cercana de Meer. El hospital de Akobo, donde apoyamos la sala de pediatría, fue saqueado, al igual que nuestra farmacia, lo que supuso la pérdida de todos los medicamentos y suministros médicos. Nuestra oficina también fue asaltada por agresores desconocidos durante el fin de semana.
Esto ocurre en medio de un preocupante patrón de ataques contra instalaciones sanitarias en Sudán del Sur. Desde marzo de 2025 se han producido 12 ataques contra nuestro personal y hospitales que apoyamos, lo que ha obligado al cierre de 3 hospitales. Solo en los dos primeros meses de 2026 ya se han registrado 3 ataques.
La evacuación se produce en un contexto de escalada de violencia en el estado de Jonglei. El 29 de enero, nuestros equipos abandonaron Pieri debido a enfrentamientos armados. El 3 de febrero, ataques aéreos en Lankien mataron a civiles y destruyeron el último hospital operativo de la ciudad. Casi 280.000 personas han sido desplazadas, incluidas 80.000 en el condado de Akobo.
Akobo es una zona aislada con instalaciones sanitarias muy limitadas, y MSF somos una de las pocas organizaciones que presta atención médica a una población estimada de 112.000 personas. Tras haber recuperado el acceso hace solo tres semanas (después de que restricciones impuestas por el Gobierno bloquearan los vuelos y el suministro de material médico), nuestros equipos apenas habían comenzado a evaluar a las comunidades recién desplazadas y a poner en marcha una respuesta vital contra la malaria, cuando se vieron obligados a marcharse de nuevo.
“Estas evacuaciones repetidas impuestas por el Gobierno dejan a la población atrapada, expuesta a la violencia y sin acceso a la ayuda humanitaria”, afirma Garnier. “Nos preocupa profundamente que el hospital de Akobo pueda ser atacado, privando a las comunidades de la atención médica que necesitan para sobrevivir”.
Las comunidades recientemente desplazadas, exhaustas y traumatizadas por los enfrentamientos recientes, viven en refugios improvisados sin acceso a agua potable segura, alimentos suficientes ni protección adecuada. Sin acceso a atención esencial, se ven despojadas de su dignidad y expuestas a enfermedades, hambre y a la amenaza constante de una violencia extrema.
Las evacuaciones repetidas, los ataques contra trabajadores sanitarios e instalaciones médicas y las restricciones impuestas por el Gobierno están debilitando gravemente nuestra capacidad para responder, en un momento en que la población de Sudán del Sur necesita más ayuda, no menos.
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