Yemen: desplazados de nuevo, camino a Adén

Desde septiembre de 2026, la escalada militar entre las fuerzas de Ansar Allah y el Gobierno reconocido internacionalmente y respaldado por Arabia Saudí ha vuelto a sumir a la población en la incertidumbre. Más de 230.000 personas han sido desplazadas de la costa occidental de Yemen y buscan refugio lo más lejos posible de la línea del frente, en medio de la inseguridad y la incertidumbre sobre cómo evolucionará la situación.

MSF
22/10/2026
Desplazados de nuevo, de camino a Adén

Para muchos de los desplazados, no es la primera vez que han tenido que huir para salvar sus vidas desde el inicio de la guerra en 2015. La historia se repite en un país que se enfrenta a una crisis humanitaria cada vez más grave y crónicamente infrafinanciada, con la desnutrición y el cólera en aumento.

Maher, de 19 años, era pescador en Mocha antes de tener que huir el mes pasado junto con otras cinco familias. “Huimos por un milagro; las carreteras ya estaban cerradas. Fue un trayecto largo; caminamos casi un día y medio y cogimos un autobús”, cuenta. Actualmente reside en el campo de desplazados de Atira, en la gobernación de Lahj, a unos 250 kilómetros de Mocha. “Buscamos refugio en el campo, pero no había tiendas de campaña”, explica Maher. “Nos quedamos bajo los árboles durante casi una semana, a la intemperie y en medio del viento, antes de que pudieran darnos una tienda”.

En el campo de Atira se construyó una ampliación para acoger a las 150 familias recién desplazadas. Hoy en día, unas 310 familias que han sido desplazadas durante la última década de guerra viven juntas en este terreno de aspecto desértico, situado a kilómetros de cualquier infraestructura y expuesto al sol abrasador.

“Las personas desplazadas necesitan urgentemente asistencia médico-humanitaria. MSF ha llevado a cabo evaluaciones y actividades médicas en diferentes asentamientos informales y campos de desplazados, y ha sido testigo de las condiciones extremadamente difíciles en las que viven estas personas”, afirma Itta Helland Hansen, nuestra coordinadora en Yemen. “Vemos a mujeres embarazadas que no han tenido acceso a ni una sola consulta de atención prenatal y que han tenido que dar a luz en lugares sin equipamiento ni condiciones sanitarias adecuadas; seguimos derivando a niños y niñas con desnutrición aguda a hospitales que ya están alcanzando su capacidad máxima; y vemos cómo las complicaciones médicas aumentan debido al acceso limitado a la atención sanitaria”.

  • Fátima y su familia posan delante de sus tiendas de campaña.

Muchas personas desplazadas se están quedando sin sus medicamentos, especialmente aquellas que viven con enfermedades crónicas. “Nuestros equipos están atendiendo a pacientes que llegan con cajas vacías de medicamentos para la epilepsia, la hipertensión y la diabetes, pidiendo desesperadamente más”, explica Helland-Hansen.

Según la OMS, solo se han conseguido 3,78 millones de dólares estadounidenses de los 31 millones necesarios para financiar una respuesta de emergencia de 90 días en Yemen. Antes de la última escalada militar, los esfuerzos para hacer frente a la crisis humanitaria general de Yemen ya contaban con una financiación muy insuficiente: solo se había conseguido el 22% de los fondos necesarios.

Fatima y sus ocho hijos huyeron de Mocha por la noche, con prisas, debido a los bombardeos. Llegó al campo de Atira prácticamente sin nada. “Nuestro principal problema aquí es el acceso al agua potable. No tengo dinero para comprar botellas y mis hijos tienen sed. El agua disponible en los depósitos es salada”, explica. “Estoy muy cansada; sufro problemas cardíacos e hipertensión y tuve que empujar durante largas distancias a mi hijo, que utiliza una silla de ruedas”. Las letrinas todavía no están disponibles para las personas recién desplazadas en Atira, lo que aumenta el riesgo de propagación del cólera; la Organización Mundial de la Salud ha advertido de que los casos se han triplicado en las últimas tres semanas.

En Mocha, en el oeste de Yemen, la situación sigue siendo volátil mientras continúan los combates. Nuestros equipos mantienen sus actividades pediátricas y de atención materna en el hospital general de Mocha y continúan apoyando un centro de atención primaria de salud en Khokha, a 50 kilómetros al norte de Mocha. También hemos reanudado nuestro apoyo al centro de atención primaria de salud de Mafraq al Mocha, a 40 kilómetros al noreste de Mocha, después de dos semanas de interrupción debido a la violencia. Las necesidades médicas de los pacientes pueden agravarse en un contexto en el que los actores humanitarios y médicos tienen dificultades para desplegar su respuesta y en el que el acceso a suministros, como los alimentos terapéuticos listos para usar para menores con desnutrición, resulta cada vez más difícil. En Khokha, los casos de diarrea acuosa aguda casi se han duplicado durante la última semana, pasando de 28 a 52.

“En este contexto, debe darse prioridad a una ampliación urgente de la respuesta y a una atención inclusiva de las necesidades de las personas desplazadas, que incluya agua y saneamiento, la mejora de las condiciones de vida y la prevención de brotes epidémicos”, afirma Helland-Hansen.

  • Distribución de agua potable. Desplazados de camino a Adén, Yemen.

MSF en Adén y Lahj

Desde el 15 de septiembre, MSF hemos realizado más de 1.000 consultas en clínicas móviles en las gobernaciones de Adén y Lahj. Las afecciones de salud más frecuentes, como las infecciones de las vías respiratorias superiores (245 casos), las infecciones del tracto urinario (127) y la gastritis (79), estaban relacionadas con las malas condiciones de vida.
 

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