La crisis humanitaria en Sudán es una de las más graves del mundo, y durante los últimos tres años la población civil ha sufrido una violencia extrema que ha devastado todos los aspectos de su vida. A medida que la guerra destruye las infraestructuras, desplaza a las comunidades y bloquea el acceso de la ayuda, millones de personas se enfrentan ahora a una grave inseguridad alimentaria y a brotes recurrentes de enfermedades, además de sufrir traumas psicológicos.
Las consecuencias médicas del conflicto son catastróficas y probablemente hayan hecho retroceder décadas al sistema sanitario de Sudán. La vacunación sistemática se ha colapsado; los brotes de enfermedades están aumentando; la malnutrición va en aumento; y la mortalidad materno-infantil está revirtiendo años de avances logrados con gran esfuerzo. Es crucial un aumento masivo de la ayuda, pero tras tres años aún no se ha materializado.
Las partes beligerantes y sus aliados están causando un grave sufrimiento al atacar y matar a civiles, en flagrante desprecio del derecho internacional humanitario. Esto debe acabar ya. Los responsables deben tomar medidas inmediatas y concretas para poner fin al sufrimiento, proteger a la población civil y garantizar la rendición de cuentas por las violaciones en curso.
Tanto las Fuerzas Armadas Sudanesas (SAF) como las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) han atacado la ayuda humanitaria y médica. Cada ataque u obstrucción contra el personal sanitario, las instalaciones o la ayuda humanitaria pone vidas en peligro y priva a las comunidades de la atención de la que dependen. Debe garantizarse de inmediato el acceso humanitario sin obstáculos y debe garantizarse el paso seguro de los civiles que buscan atención médica.
Mensajes clave
La guerra en Sudán ha entrado en su cuarto año. Millones de personas se han visto desplazadas, los servicios básicos se han colapsado en gran parte del país y la guerra sigue agravando las necesidades médicas y humanitarias en todo el territorio.
Las consecuencias médicas de la guerra para la población, especialmente para los niños y las mujeres, son catastróficas y evidentes. Los equipos de MSF están tratando a pacientes con enfermedades prevenibles y desnutrición grave, así como a supervivientes de violencia sexual, en un espacio humanitario limitado para responder.
El acceso a la asistencia sanitaria nunca debe verse obstaculizado por la burocracia. Tanto las Fuerzas Armadas de Sudán (SAF) como las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) deben permitir y facilitar el acceso sin trabas a Médicos Sin Fronteras (MSF), a las ONG internacionales y a las agencias de ayuda humanitaria para que puedan asistir a las personas excluidas de la atención que les salvaría la vida. En la actualidad, las agencias humanitarias se enfrentan a enormes obstáculos para llegar a las personas necesitadas.
Los recortes en la ayuda humanitaria perjudican a las comunidades atrapadas en esta guerra: el sufrimiento en Sudán no es solo una crisis humanitaria, sino un fracaso político a escala mundial. La respuesta humanitaria carece de financiación suficiente, no se le da prioridad y se ve frenada por la falta de voluntad política, tanto a nivel internacional como dentro de Sudán.
Fracaso político a escala mundial
El sufrimiento en Sudán no es solo una crisis humanitaria, sino un fracaso político a escala mundial. La respuesta humanitaria adolece de falta de financiación, no se le da prioridad y se ve frenada por la falta de voluntad política, tanto a nivel internacional como dentro de Sudán. Los actores internacionales influyentes deben ejercer urgentemente presión diplomática sobre quienes financian, arman o apoyan políticamente a las partes beligerantes en Sudán. Deben garantizar que todos los responsables cumplan con sus obligaciones en virtud del derecho internacional humanitario.
Desde abril de 2023, casi 14 millones de personas han sido desplazadas por la fuerza —9,1 millones dentro del país y 4,5 millones a países vecinos, principalmente Chad y Sudán del Sur— y están viviendo la mayor crisis de desplazamiento del mundo. Casi una quinta parte de los desplazados internos se encuentra en campamentos en condiciones precarias y el 55 % son menores de 18 años. Los refugiados se enfrentan a problemas de protección, falta de acceso a los servicios y dificultades económicas.
A mediados de marzo de 2026
- 33,7 millones de personas en Sudán necesitan ayuda humanitaria (OCHA).
- Casi 14 millones de personas se han visto obligadas a desplazarse: 9,1 millones dentro del país y 4,5 millones a países vecinos, principalmente Chad y Sudán del Sur (OCHA).
- 4,2 millones de niños menores de 5 años, así como mujeres embarazadas y lactantes, necesitarán tratamiento contra la desnutrición aguda en 2026 (OCHA).
- Más de 12 millones de personas en Sudán, en su mayoría mujeres y niñas, corren el riesgo de sufrir violencia de género, una cifra que se ha disparado un 350 % desde que comenzó el conflicto.
- El 37 % de los centros de salud no están operativos, lo que deja a una gran parte de la población sin acceso a la atención sanitaria esencial (OMS).
- Se han solicitado 2.900 millones de dólares a través del Plan de Necesidades Humanitarias y Respuesta de Sudán 2026 para hacer frente a la crisis; sin embargo, hasta la fecha solo se ha recaudado el 15,2 % de los fondos necesarios (OCHA).
- Desde que comenzó el conflicto en abril de 2023, la OMS ha verificado 213 ataques contra centros sanitarios, que han causado la muerte de más de 2036 trabajadores sanitarios y pacientes, y han dejado más de 720 heridos (OMS).
Impacto en la población: desplazamiento, hambre y falta de atención médica
La población civil está atrapada entre los combates y la ausencia de servicios básicos. Algunas de las consecuencias más graves son:
- Desplazamiento masivo: millones de personas han abandonado sus hogares en busca de seguridad.
- Emergencia nutricional: los cortes de suministro, el cierre de mercados y la falta de ayuda han aumentado los casos de desnutrición infantil.
- Brotes de enfermedades: cólera, sarampión y malaria afectan especialmente a la infancia.
- Colapso del sistema sanitario: escasez de personal, medicamentos y combustible para mantener los hospitales en funcionamiento.
En localidades como El Fasher (Darfur Norte), Jartum, Wad Madani o Darfur Occidental, hemos denunciado ataques directos y repetidos contra hospitales, incluidas unidades donde trabajábamos.
“Recibimos muchos niños y niñas con desnutrición aguda y adultos con heridas de bala, por torturas o bombardeos”
Giulia Chiopris, pediatra de MSF en Tawila
¿Qué estamos haciendo en Sudán?
Trabajamos en varias regiones del país y en las fronteras donde se refugian personas desplazadas. Nos centramos en:
Atención médica quirúrgica y de urgencias
Atendemos a personas heridas por violencia, quemaduras y traumas. En algunos lugares hemos reabierto quirófanos y apoyado servicios críticos de hospitalización.
Tratamiento de desnutrición infantil
Montamos y apoyamos centros nutricionales donde ingresan niños y niñas con desnutrición aguda grave. En muchos casos llegan tras días de viaje sin comida ni agua.
Respuesta a brotes de enfermedades
Realizamos campañas de vacunación, tratamiento de cólera, apoyo a salas de pediatría y atención primaria en zonas remotas.
Atención materna y neonatal
En contextos donde las mujeres embarazadas no pueden acceder a hospitales, reforzamos la atención obstétrica y los cuidados para recién nacidos.
Agua y saneamiento
Construimos letrinas, distribuimos agua potable y rehabilitamos sistemas dañados, esenciales para evitar epidemias.
Apoyo a personas desplazadas
En campamentos y barrios destruidos distribuimos kits de higiene, artículos básicos y brindamos atención móvil para quienes no pueden desplazarse.
MSF en Sudán, en cifras
- 2 hospitales gestionados por MSF
- 2 clínicas gestionadas por MSF
- 13 hospitales con el apoyo de MSF*
- 18 centros de atención primaria con el apoyo de MSF
- Trabajamos en 10 de los 18 estados de Sudán
*La mayoría de los centros son estructuras del Ministerio de Sanidad (MoH) en las que MSF presta apoyo a servicios y departamentos específicos, salvo en Tawila, Um Rakuba y Daba Naira, que están gestionados íntegramente por MSF
Datos médicos y de recursos humanos de MSF de enero a julio de 2026:
En los centros del Ministerio de Salud, nuestros equipos trabajan junto al personal del Ministerio en el marco de acuerdos de incentivos y contratan a trabajadores diarios para tareas específicas; estos trabajadores no se consideran empleados de MSF.
Recopilar datos en un contexto en el que hay combates activos, los equipos están desbordados y la situación cambia rápidamente supone un gran reto, por lo que nuestros datos no pueden ser totalmente fiables.
Total de consultas ambulatorias: 403.793
Llegadas a urgencias: 72.303
Intervenciones quirúrgicas: 2.290
Ingresos en centros de alimentación terapéutica: 13.209
Ingresos hospitalarios: 46.085
Casos relacionados con la violencia: 3.176
Partos asistidos: 14.838
Consultas individuales de salud mental: 3.778
Participantes en grupos de salud mental: 69.076
Casos de cólera: 3.519
Casos de violencia sexual: 1.827
Número total de trabajadores de personal móvil internacional: 169
Número total de trabajadores de personal nacional: 1.569
Número total de trabajadores de organizaciones asociadas: 2.363
Nuestra denuncia: ataques a hospitales y violencia contra la población civil
En distintos momentos del conflicto, hemos denunciado públicamente:
- Ataques a instalaciones médicas donde trabajaban nuestros equipos.
- Violencia extrema contra personas desplazadas, especialmente en Darfur.
- Bloqueos que impiden la entrada de material humanitario, ambulancias o personal médico.
- Agresiones contra pacientes, incluidos menores.
La falta de seguridad y acceso sigue siendo uno de los mayores obstáculos para atender a todas las personas que necesitan ayuda.
¿Cómo puedes ayudar a Sudán?
El apoyo económico de personas donantes permite que actuemos de forma independiente, rápida y allí donde más se nos necesita. Gracias a estas aportaciones, mantenemos hospitales operativos, compramos medicamentos esenciales y ampliamos la respuesta ante emergencias.
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Principales repercusiones de la guerra en los países vecinos
Chad
En Chad, la situación humanitaria en el este del país sigue sometida a una presión constante como consecuencia de la guerra en curso en el vecino Sudán, lo que agrava las vulnerabilidades ya existentes. Desde abril de 2023, más de 1,2 millones de personas han cruzado desde Sudán a Chad para huir de la violencia. En provincias como Ouaddaï, Sila y Wadi Fira, muchos llegan en condiciones precarias y necesitan asistencia inmediata, en zonas donde el acceso a los servicios esenciales ya es limitado.
Las tensiones están aumentando a lo largo de la frontera entre Chad y Darfur tras los recientes ataques transfronterizos, especialmente en los alrededores de la localidad de Tina. En zonas fronterizas como Adré, lo que inicialmente se concibió como centros de acogida temporales se ha convertido en grandes asentamientos de larga duración donde miles de personas permanecen en condiciones precarias, dependiendo de la ayuda humanitaria. En el Hospital de Adré, MSF presta apoyo al departamento de tratamiento de la desnutrición, así como a un puesto de salud en el paso fronterizo con Sudán. Los equipos de MSF prestan asistencia sanitaria de emergencia y secundaria tanto a las personas refugiadas como a las comunidades de acogida, incluida la atención traumatológica a personas heridas en el conflicto, al tiempo que prestan apoyo a los centros de salud que se enfrentan a una afluencia continua de pacientes y operan bajo una presión considerable.
Sudán del Sur
En Sudán del Sur, la situación humanitaria sigue deteriorándose, debido a la inseguridad persistente y los ataques contra los servicios sanitarios, la violencia intercomunitaria, las inundaciones y el declive económico. Desde hace tres años, las repercusiones de la guerra en Sudán suponen una carga adicional para unas comunidades que ya se encontraban en situación de vulnerabilidad.
En el centro de tránsito de Renk, situado en la frontera, lo que se pretendía que fuera una parada temporal para las personas que huían del conflicto en Sudán se ha convertido ahora en un asentamiento en expansión, donde miles de personas viven en el limbo, atrapadas entre la guerra y la supervivencia. Se estima que, desde abril de 2023, más de 1,3 millones de personas han huido de Sudán a Sudán del Sur.
MSF llevamos a cabo un proyecto en Renk desde mayo de 2023, prestando apoyo a los servicios pediátricos, nutricionales y de maternidad del Hospital de Renk, respondiendo a emergencias (brotes de enfermedades y afluencia masiva de heridos) y gestionando clínicas móviles en los asentamientos de personas refugiadas dispersos por el condado de Renk.
Preguntas frecuentes
¿Por qué hay conflicto en Sudán?
Los enfrentamientos comenzaron en abril de 2023 entre dos fuerzas militares enfrentadas por el control del país.
¿Es seguro el acceso humanitario en Sudán?
El acceso es extremadamente limitado debido a los combates, los bloqueos y los ataques a instalaciones sanitarias.
¿Qué enfermedades están afectando más a la población?
Malaria, cólera, sarampión y desnutrición aguda en niños y niñas.
¿Dónde trabajamos actualmente en Sudán?
En el estado de Jartum, MSF seguimos prestando servicios médicos esenciales en cuatro hospitales principales y centros de atención primaria. Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), más de 1,8 millones de personas han regresado al estado de Jartum desde que las Fuerzas Armadas de Sudán (SAF) recuperaron el control, pero los servicios distan mucho de satisfacer las necesidades de la población. Muchas personas viven en zonas gravemente dañadas por los combates, con acceso limitado a la asistencia sanitaria y al agua potable, y también tienen dificultades para encontrar alimentos o poder pagarlos.
La respuesta internacional en Jartum dista mucho de ser suficiente: las organizaciones presentes carecen de recursos financieros o no pueden actuar con rapidez, y existen importantes carencias tanto en la ayuda de emergencia como en los esfuerzos de recuperación a largo plazo. Nuestros equipos prestan asistencia en atención de urgencias y quirúrgica, servicios materno-infantiles, tratamiento de enfermedades infecciosas y desnutrición, apoyo de equipos de respuesta rápida y actividades de respuesta a epidemias en Omdurman, la ciudad de Jartum, Bahri y Jabal Awliya. Estos esfuerzos combinados constituyen un salvavidas médico crucial para las comunidades que llevan meses aisladas de unos servicios sanitarios que funcionen.
En todo el sur y el sureste de Sudán, MSF ofrece una amplia gama de apoyo adaptado a las necesidades de cada estado. Incluso antes de que comenzara la guerra, esta región acogía a muchas personas desplazadas de países vecinos. Desde entonces, también han huido aquí personas de otras partes de Sudán, lo que ha dado lugar a un gran número de personas desplazadas con acceso limitado a la asistencia sanitaria, al agua y al saneamiento, y a un alojamiento adecuado.
• En el Nilo Azul, gestionamos una unidad de desnutrición en el hospital principal y respondemos a las epidemias, ofrecemos apoyo en salud mental y promoción de la salud, y prestamos apoyo a la atención primaria de salud en los campamentos para personas desplazadas. Nos preocupan mucho las cifras de desnutrición de este año, que ya son alarmantes antes de que se alcance el pico anual. Tras la llegada, desde junio de 2025, de personas que regresan de Sudán del Sur y de desplazados internos procedentes de otras zonas de la región del Nilo Azul, los campamentos de Karama acogen actualmente a más de 110 000 personas desplazadas. Allí, MSF presta atención ambulatoria, servicios de salud reproductiva, promoción de la salud y actividades de salud ambiental, y apoya el suministro de agua potable y las medidas de control de vectores en los campamentos.
• En Gedaref, nuestros equipos contribuyen a garantizar el acceso a la atención de urgencias, ambulatoria y hospitalaria, a los servicios de maternidad y al tratamiento de enfermedades crónicas e infecciosas, incluido el cólera. MSF también trabaja en los campamentos para personas desplazadas y facilita su acceso a la asistencia sanitaria. Gedaref es un foco mundial de kala-azar, por lo que MSF lleva a cabo dos proyectos para tratar a las personas afectadas por esta enfermedad en la región.
• En el Nilo Blanco, nuestros equipos se centran en la preparación y la respuesta ante emergencias, reforzando la vigilancia comunitaria y las vías de derivación para ayudar a las personas a acceder rápidamente a la atención sanitaria durante los brotes. Nuestro equipo también presta apoyo a dos equipos de respuesta rápida mediante la investigación de alertas, el diagnóstico precoz y la gestión de casos o su derivación a centros sanitarios.
• En Kordofán del Norte, tras meses de negociaciones con las autoridades para obtener acceso, MSF pusimos en marcha en enero una respuesta de emergencia en El Obeid, la capital del estado. Esta iniciativa se produjo tras una evaluación realizada a finales de 2025 en la que se identificaron enormes necesidades sanitarias y humanitarias. El acceso humanitario ha sido extremadamente difícil a lo largo del conflicto. El equipo ha vuelto a entrar en El Obeid en julio. Actualmente estamos evaluando las necesidades sanitarias y de agua, saneamiento e higiene (WASH) en los principales hospitales y en los campamentos de desplazados internos más grandes. Prestamos especial atención a los servicios de salud sexual y reproductiva y pediátricos, a la respuesta al cólera y a la planificación para situaciones con un gran número de víctimas.
• Kordofán del Sur: MSF iniciamos una intervención de emergencia en Kordofán del Sur en junio, con base en Abu Jubeiha. El trabajo inicial consiste en dar respuesta al desplazamiento hacia la localidad y a través de ella, en particular mediante actividades de salud ambiental y vacunación en los campamentos de desplazados internos. Al mismo tiempo, el equipo está rehabilitando el servicio de urgencias del hospital, con el objetivo de dotar de personal y prestar apoyo a la atención de urgencias en dicho servicio. MSF también formará parte integral de la respuesta del estado ante el brote, donde el sistema sanitario es tan frágil que está al borde del colapso. El proyecto se encuentra aún en una fase inicial, con continuas limitaciones de seguridad, pero MSF tiene la intención de mantener la capacidad de evaluar y responder en otras zonas del estado cuando las condiciones lo permitan.
En Darfur Central y Occidental, MSF prestamos apoyo a cuatro hospitales y un centro de atención primaria con un paquete integral de atención adaptado a cada lugar, en particular en las ciudades de Foro Baranga y Zalingei, y en El Geneina, respectivamente, que se vieron gravemente afectadas por la violencia al inicio de la guerra y que ahora acogen a personas desplazadas internamente, además de a las comunidades de acogida que necesitan asistencia. A pesar de estar lejos de la línea del frente, estas ciudades siguen siendo objeto de ataques. En Darfur Central, MSF está presente en Rokero, una zona de difícil acceso situada al norte de las montañas de Jebel Marra y controlada por el SLA-AW, un grupo armado que se ha declarado neutral. Los servicios que presta MSF en los hospitales incluyen atención de urgencias y hospitalización, atención materna, tratamiento de la desnutrición y de enfermedades infantiles comunes, respuestas al cólera y al sarampión, apoyo en salud mental y, cuando es necesario, asistencia a las víctimas de violencia sexual, entre otros. En algunas zonas, MSF también ofrece servicios quirúrgicos y apoya las consultas ambulatorias para ampliar el acceso a la atención sanitaria de las comunidades remotas.
En Darfur del Norte, en los últimos meses se han intensificado los ataques con drones en todo el estado, incluidos ataques que han afectado a zonas como Tina y Karnoi, lo que ha aumentado aún más los riesgos para la población civil y ha complicado el acceso humanitario. Se estima que entre 600.000 y 800.000 personas desplazadas internamente viven actualmente en Tawila, habiendo huido en su mayoría de El Fasher. En 2024, se estimaba que la población desplazada y la comunidad de acogida en Tawila ascendían a unas 300.000 personas. En la actualidad, los campamentos de desplazados, que se encuentran superpoblados, están ejerciendo una fuerte presión sobre los sistemas sanitarios, de abastecimiento de agua y de alimentación, que ya están al límite de su capacidad. Tawila se encuentra actualmente bajo el control de un grupo armado que afirma mantener una posición neutral en el conflicto entre las RSF, las Fuerzas Armadas de Sudán (SAF) y sus aliados. Tras suspender nuestras actividades en el campamento de Zamzam en febrero de 2025, MSF centramos sus esfuerzos en la asistencia de emergencia en Tawila, donde gestionamos un hospital de 200 camas que ofrece atención de urgencias, obstétrica, pediátrica, de salud mental, nutricional y quirúrgica, así como un servicio de consultas externas generales que incluye una clínica de nutrición en el campamento. Además, MSF distribuímos agua y prestamos asistencia a las víctimas de violencia sexual y de género. MSF también desempeñamos un papel fundamental en la respuesta a brotes epidémicos, como el cólera y el sarampión, y actualmente somos la única organización con capacidad operativa para poner en marcha una respuesta a gran escala ante epidemias en la zona. MSF también ofrecemos consultas en el servicio de consultas externas generales (consultas generales, nutrición, apoyo a la vacunación rutinaria y sala de curas) a la población en el hospital rural. Nos vimos obligados a suspender nuestras actividades en Guerni (salud sexual y reproductiva, nutrición, consultas ambulatorias pediátricas y derivaciones de casos graves) desde el 18 de junio, debido a la suspensión en curso de Tasis mencionada anteriormente. En los últimos meses, los equipos de MSF han prestado apoyo a tres centros de atención primaria cercanos (Dobo, Katur y Belsharif). Hasta finales de abril de 2026, prestábamos apoyo a los centros de atención primaria de Umbaru y Muzbet, en Dar Zaghawa, bajo el control de las Fuerzas Unidas, ofreciendo consultas generales en el servicio de consultas externas, atención nutricional (malnutrición aguda grave sin complicaciones) y servicios de salud sexual y reproductiva, pero tuvimos que interrumpir nuestra labor tras cuatro meses sin poder acceder a la zona.
En Darfur del Sur hay muy pocas organizaciones internacionales presentes en lo que antes de la guerra fue un centro neurálgico para las ONG internacionales. El estado se encuentra muy lejos de Adre, en Chad, por donde entra la ayuda humanitaria en Darfur. El acceso a la asistencia sanitaria está muy limitado y, para muchas personas que viven en Darfur del Sur, es prácticamente inexistente o inasequible. Los centros sanitarios han sido dañados, destruidos o abandonados; el personal sanitario ha huido o ya no cobra su salario; y hay interrupciones generalizadas en el suministro de productos médicos esenciales. En Nyala, MSF prestamos apoyo al Hospital Universitario de Nyala con atención pediátrica de urgencias y hospitalaria, neonatología y tratamiento intensivo para niños con desnutrición grave y complicaciones. MSF también ofrecemos atención primaria, nutrición, atención a víctimas de violencia sexual y de género, salud sexual y reproductiva y otros servicios comunitarios en Nyala y sus alrededores, incluidas las zonas que acogen a grandes poblaciones desplazadas. En Kas y Jebel Marra del Sur, MSF prestamos apoyo a los servicios hospitalarios y de atención primaria, incluyendo urgencias, pediatría, maternidad, nutrición, atención a víctimas de violencia sexual y de género, y salud sexual y reproductiva, al tiempo que ofrece servicios a través de centros de salud y actividades de divulgación en comunidades remotas. La desnutrición y los brotes de enfermedades son motivos de gran preocupación en todo Darfur del Sur. MSF estamos constatando importantes necesidades nutricionales entre la infancia y sigue reforzando la preparación y la respuesta ante brotes, incluidos los de cólera y sarampión. MSF hemos desempeñado un papel importante en la revitalización de los sistemas de abastecimiento de agua en Darfur del Sur mediante la reparación de infraestructuras, incluidas las redes de agua que sufrieron graves daños durante los combates, así como la reparación de bombas manuales con la ayuda de la comunidad. MSF también contamos con una unidad de emergencia que trabaja en Darfur para responder a crisis urgentes, como brotes de enfermedades, o para prestar servicios esenciales a las personas recién desplazadas.
Sudán necesita una respuesta urgente
La crisis en Sudán sigue siendo una emergencia olvidada y silenciada que pone en riesgo la vida de millones de personas. Seguimos trabajando sobre el terreno, adaptándonos cada día para garantizar atención médica allí donde es posible.
Tu apoyo es esencial para que podamos seguir.
#SudánNoPuedeEsperar
Médicos Sin Fronteras en Sudán
Médicos Sin Fronteras trabajamos en Sudán desde 1979 y actualmente prestamos asistencia médico-humanitaria en distintos estados del país. En Darfur Norte, nuestros equipos ofrecen atención médica de emergencia, nutrición terapéutica, salud materno-infantil y apoyo psicológico a personas desplazadas por el conflicto.
MSF somos una organización médico-humanitaria independiente, y nuestras actividades en Sudán están financiadas exclusivamente por donaciones privadas, lo que garantiza nuestra total independencia y neutralidad.
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