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13.12.2016

“Nunca es justificable atacar a heridos y enfermos en sus camas”

Discurso de Joan Tubau, nuestro director general, tras el bombardeo simulado del Hospital La Paz en Madrid como denuncia a los ataques a la misión médica en zonas de guerra.

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Buenas tardes y gracias por acompañarnos en este acto de denuncia y repulsa. Pero también de solidaridad con nuestros colegas, profesionales de la salud en países en guerra, donde los ataques a hospitales matan a personal sanitario y a pacientes.

Gracias al Hospital Universitario La Paz y a la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, que han facilitado la realización de este acto.

Siempre ha habido ataques a hospitales, que aceptábamos casi como inevitables. Pero en los dos últimos años, estos ataques han pasado de inevitables a algo perversamente aceptable en las guerras.

En Médicos Sin Fronteras hemos sufrido en nuestras propias carnes estos ataques despreciables y brutales, en Siria, Yemen o Afganistán. En 2015 fueron más de 100. Este año son ya 50.

Solo en la primera mitad de 2016 se han registrado más de 100 ataques, en los que al menos 185 personas han muerto. Un 40% de ellas eran personal sanitario: eran médicos, enfermeros y paramédicos sirios, yemeníes, afganos, sudaneses... Murieron mientras aliviaban el sufrimiento de sus pacientes.

Cada uno de estos ataques es un drama aterrador en sí mismo.

Imagínense un hospital funcionando, como el Hospital de La Paz. En la pediatría hay niños enfermos y otros a los que mañana darán el alta, jugando unos con otros. Hay dos o tres mujeres a punto de dar a luz mientras sus familias esperan fuera. En la UVI, se recupera una víctima de un accidente de coche. Hay una cirugía urgente en quirófano y un cambio de turno de enfermería. Las consultas externas están llenas.

Y de repente, todo salta por los aires y muchos son despedazados por las bombas o aplastados por los escombros. Esto pasa en hospitales como La Paz de manera casi cotidiana.

En los últimos meses, Alepo (en Siria) se ha convertido en el ejemplo más desgarrador de esa brutal tendencia. Los hospitales del este de la ciudad han sido atacados sin descanso con el objetivo perverso de negar la atención médica a la población en los momentos más duros de la guerra.

Es una estrategia cínica, cruel e inhumana que persigue la victoria militar a cualquier precio.

Los hospitales son casi siempre los últimos espacios de humanidad en los que refugiarse cuando la crueldad y la violencia desmedida lo arrasan todo. Su destrucción premeditada busca aniquilar la última esperanza de los hombres, mujeres y niños atrapados por la guerra.

Pero las consecuencias no son solo inmediatas. No solo mueren los pacientes y médicos que están dentro; también sufren o mueren quienes ya no podrán ser atendidos cuando estén enfermos o heridos, quienes verán interrumpido el tratamiento para la diabetes, o las mujeres y bebés que no recibirán cuidados adecuados en el momento del parto.

Los responsables de estos ataques, además de una tremenda crueldad, demuestran un desprecio absoluto por las normas legales y éticas que protegen a los civiles en las guerras.

Un hospital funcional no es un objetivo militar legítimo. Nunca.

Los hospitales y centros de salud deben ser protegidos sin reservas. Cualquier otra cosa es una vulneración flagrante e injustificable de las normas de la guerra.

Y la comunidad internacional ha fracasado estrepitosamente a la hora de protegerlos. Las declaraciones de Naciones Unidas se quedan en nada, nuestros Gobiernos no exigen responsabilidades y los ataques continúan sembrando la muerte de inocentes.

Nos podemos acostumbrarnos al cinismo de los daños colaterales y a la inmoralidad de la guerra a cualquier precio.

Nunca se puede bombardear un hospital.

No es justificable atacar a heridos y enfermos en sus camas. Nunca.

Siempre es una infamia agredir al personal sanitario que arriesga la vida para preservar las de otros en medio del horror y la muerte.

Incluso la guerra tiene sus reglas y deben respetarse siempre.

Por eso, los hospitales, las ambulancias, los pacientes, sus familias y los sanitarios no pueden ser un objetivo legítimo en la guerra. Nunca.

Y por eso, en Médicos Sin Fronteras, hemos decidido quedarnos a su lado y no nos cansaremos de denunciar que no son un objetivo.

Muchas gracias a todos.