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29.05.2018

Libia: 15 muertos y 25 heridos tras escapar de su terrible cautiverio

Más de 100 refugiados y migrantes lograron huir de sus captores en la región de Bali Walid. Recibieron disparos mientras estos los perseguían para secuestrarlos de nuevo.

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Durante la noche del 23 de mayo, entre las 5 y las 6 de la tarde, más de un centenar de refugiados y migrantes que habían sido secuestrados y mantenidos en cautiverio por traficantes de personas al oeste de la región de Bani Walid, en Libia, lograron escapar.

Recibieron disparos mientras huían, lo que causó la muerte de 15 personas y otras 25 resultaron heridas e ingresaron en el Hospital General de Bani Walid.

Durante el suceso, varias personas que trabajaban en un hospital público local, ancianos, miembros de organizaciones civiles y de las fuerzas de seguridad, entre otros, reaccionaron rápidamente y jugaron un papel importante a la hora de proteger a los que escapaban, mientras sus captores armados los perseguían para secuestrarlos de nuevo.

Según nos contaron los supervivientes, al menos 15 personas murieron y 40 –en su mayoría mujeres- no pudieron escapar. Algunos de ellos habían estado cautivos durante tres años.

Son en su mayoría adolescentes procedentes de Eritrea, Etiopía y Somalia que buscaban solicitar asilo en Europa. Se encontraban en las garras de los traficantes, quienes los habían vendido en múltiples ocasiones en Bani Walid y Nesma.

En el Hospital General de Bani Walid, nuestro equipo apoyó al personal del hospital para brindar atención médica a los 25 heridos. Entre ellos, 18 sufrieron lesiones menores y recibieron primeros auxilios y vestimenta, mientras que los otros siete fueron hospitalizados para recibir cuidados adicionales debido a graves heridas de bala y fracturas múltiples. También donamos suministros al hospital para reponer sus reservas médicas.

La mañana siguiente, el 24 de mayo, fueron llevados a varios centros de detención en Trípoli, donde nuestros compañeros están brindando consultas médicas.

Los cuerpos con cicatrices, las marcas visibles de quemaduras eléctricas y las viejas heridas infectadas reflejan claramente la terrible experiencia sufrida. Las personas están traumatizadas y la mayoría son menores no acompañados.

El secuestro, un negocio rentable

"Se deben tomar todas las medidas necesarias para garantizar que los pacientes sean capaces de acceder al tratamiento que requieren y para proteger a estas personas extremadamente vulnerables de sufrir un daño mayor después de sobrevivir a tales atrocidades. La detención arbitraria no puede ser una solución. Necesitan urgentemente protección y asistencia", explica Christophe Biteau, nuestro coordinador general en Libia.

Este es otro ejemplo de los horrores que siguen sufriendo muchos migrantes y refugiados durante su paso por Libia. Nuestros equipos no tienen acceso a las cárceles clandestinas en Bani Walid y no saben cuántas personas siguen detenidas en ellas.

No obstante, el secuestro para conseguir un rescate sigue siendo un negocio próspero, a su vez impulsado por las políticas de la UE, destinadas a criminalizar a migrantes y refugiados para impedirles llegar a las costas europeas a cualquier precio. En Bani Walid, en colaboración con una asociación local, seguimos brindando una media de 100 consultas por mes, tantas como en 2017.

Llevamos un año trabajando en la región de Bani Walid, donde el secuestro de migrantes y refugiados y el uso de la tortura para conseguir un rescate es generalizado.

Allí realizamos consultas médicas en colaboración con la organización local Assalam. Nuestros pacientes son extremadamente vulnerables tanto física como mentalmente.