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República Centroafricana

Mapa de proyectos MSF República Centroafricana
Consultas externas: 
1.016.100
Pacientes con malaria tratados: 
585.100
Pacientes hospitalizados: 
71.800
Vacunaciones rutinarias: 
51.500
Niños con desnutrición severa atendidos en centros de nutrición terapéutica: 
10.800
Cirugías: 
9.500
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Tras las conversaciones de reconciliación de mayo de 2015, se vislumbró cierta esperanza de paz en República Centroafricana (RCA), pero la violencia esporádica persistió en todo el territorio e incluso se intensificó en Bangui durante el mes de septiembre. En consecuencia, aumentó la necesidad de ayuda humanitaria urgente.

La crisis política que provocaron los conflictos y la violencia en 2013 todavía no se ha resuelto y ha agudizado la situación de emergencia humanitaria y sanitaria en la que ya estaba sumido el país. Los grupos armados siguen activos y se estima que unas 447.000 personas son desplazadas internas; decenas de miles de ellas malviven hacinadas en refugios improvisados como escuelas e iglesias, sin acceso a una alimentación adecuada, agua, saneamiento o atención médica. Más del 70% de los centros de salud han sido dañados o destruidos y los profesionales sanitarios cualificados escasean. Mucha gente tiene miedo de viajar a los escasos centros de salud que todavía están operativos o no puede permitirse el lujo de pagar la atención médica.

El grueso de la atención médica disponible en RCA la proporcionan Médicos Sin Fronteras y otras ONG, cuyo trabajo se ve dificultado constantemente por la acción de los grupos armados y el crimen organizado. En 2015 MSF tuvo que suspender varias clínicas móviles, actividades de apoyo y campañas de vacunación en las áreas de Kabo, Bambari y Boguila, y varios de sus centros de salud, hospitales y recintos (al igual que los de otras ONG) fueron asaltados y saqueados. En esta atmósfera de inseguridad, resultó difícil mantener el suministro de materiales médicos.

Batangafo, por ejemplo, es una de las localidades más inseguras del país, por encontrarse en plena línea del frente entre las zonas controladas por las diferentes milicias; aquí, MSF siguió prestando atención médica básica y especializada en el hospital y en cinco puestos de salud, con servicios de consulta externa, cirugía y salud materno-infantil. Batangafo acoge también uno de los mayores campos de desplazados internos, con más de 30.000 personas. En octubre se produjeron enfrentamientos en la ciudad y más de 10.000 personas se refugiaron en el recinto del hospital de MSF.

A pesar de circunstancias como estas, en 2015 MSF mantuvo un importante despliegue de asistencia sanitaria básica y de emergencia para responder a las necesidades urgentes de la población centroafricana en 13 prefecturas y 15 localidades del país, tanto en sus propios hospitales como en los centros de salud públicos con los que colabora. Los equipos de MSF llevaron a cabo campañas de vacunación, mantuvieron su programa de clínicas móviles y ofrecieron cirugía de emergencia, servicios de maternidad, atención especializada a las víctimas de violencia sexual y tratamiento para la desnutrición, el VIH y la tuberculosis.

Necesidades de la población infantil

La malaria sigue siendo la principal causa de muerte en el país y en concreto entre los niños menores de 5 años. Entre julio y noviembre, MSF organizó tres rondas de tratamiento preventivo de la malaria (llamado quimioprevención) para 14.000 niños en Ndélé, Kabo y Batangafo. A las elevadas tasas de desnutrición viene a sumarse la baja cobertura de vacunación: ambas son una grave amenaza para la salud de los niños y acortan su esperanza de vida. Actualmente, solo el 13% de los niños menores de 1 año reciben el paquete básico de vacunas. Por esta razón, en julio MSF lanzó una campaña de un año de duración en 13 prefecturas del país, que cubrió a 220.000 niños menores de 5 años: fueron vacunados contra la difteria, el tétanos, la tosferina, la poliomielitis, la Haemophilus influenzae tipo B, la hepatitis B, el neumococo, la fiebre amarilla y el sarampión.

Atención sanitaria en Bangui

La violencia es moneda corriente en Bangui, la capital del país, por lo que MSF se centra en dar apoyo a las urgencias del Hospital General. En 2015, este equipo llevó a cabo 4.100 cirugías y dio atención médica y psicológica a 675 víctimas de la violencia sexual. Actualmente se está construyendo un nuevo hospital quirúrgico de urgencia, que abrirá sus puertas en 2016. MSF también realizó 37.000 consultas en el barrio PK5 (de población predominantemente musulmana), dio atención médica a niños menores de 15 años en el centro de salud del barrio de Mamadou Mbaïki y atención general a pacientes de todas las edades en la Gran Mezquita.

MSF siguió trabajando en el campo de desplazados de M’Poko, en el aeropuerto, donde atendió hasta 400 consultas diarias; en total, a lo largo del año, trató o derivó 15.400 urgencias a los hospitales de Bangui. En el centro de salud de Castor, MSF siguió atendiendo a víctimas de violencia y prestando atención materno-infantil y de urgencia de forma ininterrumpida y gratuita. El equipo atendió más de 7.400 partos, ofreció atención integral a 275 víctimas de la violencia sexual y en total hospitalizó a 10.500 personas.

El 26 de septiembre, el asesinato del conductor de un mototaxi desencadenó una ola de represalias, protestas violentas contra el Gobierno provisional y enfrentamientos con las fuerzas de paz internacionales. Varios edificios fueron saqueados y destruidos y se produjo el desplazamiento de más de 44.000 personas. MSF trató a casi 200 víctimas en dos días, muchas de ellas con heridas de bala. También se pusieron en marcha clínicas móviles para prestar ayuda a los nuevos desplazados y se realizaron 9.800 consultas entre octubre y diciembre.

Proyectos de atención integral

MSF siguió prestando atención hospitalaria y ambulatoria integral tanto a la población desplazada como a las comunidades de acogida en sus longevos proyectos de Kabo (Ouham), Boguila (Ouham-Pendé), Paoua (Ouham-Pendé), Carnot (Mambéré-Kadéï) y Ndélé (Bamingui-Bangoran). Estas actividades incluyeron consultas de atención primaria, urgencias, salud materno-infantil y diagnóstico y tratamiento del VIH y la tuberculosis. Desde estos proyectos, MSF también dio apoyo a un gran número de centros de salud y puestos auxiliares. En el caso concreto de Paoua, los servicios de maternidad y cirugía del hospital se transfirieron al Ministerio de Salud en abril.

El gran proyecto de emergencia lanzado en Bossangoa (Ouham) en 2013 continuó proporcionando atención básica y especializada a través de un hospital y un centro de salud en Nana-Bakassa, y también prestó apoyo a tres puestos de salud (Bowara, Benzambé y Kouki). Este año se construyeron una unidad de cuidados intensivos y un edificio para enfermos de tuberculosis. En mayo, el programa de nutrición y el servicio ambulatorio fueron traspasados al Ministerio de Salud.

En Berbérati (Mambéré-Kadéï), MSF prestó apoyo al hospital regional y a cuatro centros de salud, centrándose en la atención a mujeres embarazadas y niños menores de 5 años. Alrededor de 6.000 niños fueron ingresados en este hospital en 2015, y en los cuatro centros de salud se llevaron a cabo más de 20.000 consultas ambulatorias. Un total de 1.800 niños fueron tratados por desnutrición aguda grave. En mayo se administraron vacunas contra el sarampión a 28.000 niños de entre 6 meses y 10 años en Berbérati y Mbako. En Bambari (Ouaka), MSF prestó atención médica básica a la población de acogida y a alrededor de 80.000 desplazados, mediante un proyecto que se compone de un centro de salud, varias clínicas móviles y nueve puntos de tratamiento de la malaria. El tratamiento nutricional fue un componente fundamental del programa, y fueron atendidos 1.380 niños por desnutrición severa.

En Bria (Haute-Kotto), MSF dio atención médica a niños menores de 15 años, incluyendo el tratamiento del VIH, y en marzo vacunó a 16.600 niños contra el sarampión. En Zemio (Haut-Mbomou), nuestros equipos ofrecieron atención básica y especializada en el hospital local, con especial énfasis en la atención a enfermos de VIH, y prestaron apoyo a cuatro puestos de salud periféricos y a ocho puntos de tratamiento de la malaria.

En Bangassou, la capital de la prefectura de Mbomou, MSF siguió trabajando en el hospital de referencia que ofrece asistencia sanitaria básica y especializada, incluyendo maternidad, pediatría y servicios quirúrgicos. En esta región, más de 120.000 personas dependen del hospital de Bangassou, y a lo largo de 2015 se realizaron más de 48.000 consultas ambulatorias. Nuestros equipos también comenzaron a apoyar a los centros de salud de Niakari y Yongofongo. En febrero, MSF lanzó una campaña de vacunación contra el sarampión en Rafaï que llegó a casi 4.900 niños, y otra campaña realizada en agosto en Bangassou llegó a 37.000 más.

Equipo de respuesta de emergencia

Por su parte, el Equipo de Respuesta a Emergencias en RCA (EURECA) siguió respondiendo a crisis agudas por todo el país. Entre abril y septiembre, desplegó y completó intervenciones de emergencia relacionadas con la salud y la nutrición en Kouango (donde se organizaron clínicas móviles) y Vakaga (donde se impartió formación personal del Ministerio de Salud y se realizaron donaciones de medicamentos a puestos de salud). En diciembre, este equipo también vacunó a 9.700 niños contra el sarampión y el neumococo en Gadzi y proporcionó atención sanitaria a las personas desplazadas en el periodo inmediatamente posterior a los episodios de violencia registrados en Bangui en septiembre.

 

Este artículo ofrece una visión general del trabajo de MSF en República Centroafricana entre enero y diciembre de 2015; es un resumen que no puede considerarse exhaustivo. En 2015, MSF contaba en RCA con 2.629 trabajadores, entre personal nacional e internacional, y gastó 55,1 millones de euros en sus actividades médico-humanitarias. MSF trabajó por primera vez en este país en 1997.

 

MSF España es una de las secciones de MSF que trabajan en República Centroafricana. En 2015, los proyectos de MSF España se encontraban en Batangafo, Kabo y Ndélé; también lanzamos varias intervenciones de emergencias por todo el país. Si quieres conocer más en profundidad el trabajo de nuestra sección allí, consulta nuestro Informe de Misiones.

Testimonio

Contra viento y marea

Benjamin Black, obstetra y ginecólogo de MSF

Nos habían enviado a la paciente desde un centro de salud al otro lado del río que hace de frontera con la República Democrática del Congo. Intenté que me ayudara a reconstruir lo que había ocurrido. Era su primer embarazo y al parecer había roto aguas cuatro días antes. Ahora ya solo salía un espeso fluido amniótico teñido de verde por el meconio (una situación que se produce cuando el bebé defeca en el interior del útero). Había tenido que hacer un largo viaje en barco, coche y caminando, y tenía muy mal aspecto.

Yo entré en modo de piloto automático, y mientras seguía recogiendo información, le coloqué una cánula intravenosa. Al tiempo que planeaba nuestro viaje al quirófano, le puse también el goteo rápido y pedí a la matrona que empezase a administrarle antibióticos intravenosos. Le empecé a palpar metódicamente el abdomen; el bebé estaba cabeza abajo pero su posición seguía siendo bastante alta.

Durante mi estancia en RCA, más del 17% de los casos de mujeres que precisaron cirugía durante el parto se debieron a la ruptura del útero —una de las complicaciones obstétricas más graves y potencialmente mortales—, y todas ellas se habían sometido previamente a una cesárea. Nosotros estamos bien equipados para realizar cesáreas de emergencia, pero no sé si en el futuro, cuando esta mujer vuelva a estar embarazada, podrán volver a hacerle otra cesárea.

La tasa de natalidad es muy alta, apenas hay acceso a la planificación familiar y las infraestructuras son deficientes. Si le practicamos una cesárea, ¿cuál será el riesgo de complicaciones o muerte en sus próximos partos, que podrían ser entre 6 y 10?

Puedes seguir leyendo el testimonio de Benjamin aquí. La mujer y su bebé consiguieron salvarse.