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República Centroafricana

En 2020, Médicos Sin Fronteras siguió brindando atención vital a comunidades devastadas por años de violencia y agitación política.

Mapa de proyectos MSF República Centroafricana
766.900 
consultas externas
534.500 
casos de malaria tratados
129.300  
personas vacunadas de sarampión en respuesta a un brote
77.900  
hospitalizaciones
19.500 
partos asistidos
8.710 
cirugías
5.820 
personas con tratamiento ARV de primera línea y 280 con segunda línea atendidas por MSF
3.470 
personas atendidas tras sufrir violencia sexual
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Tres cuartas partes de la población centroafricana vive por debajo del umbral de la pobreza, y la esperanza de vida, 53 años, es la más baja del mundo. El conflicto ha obligado a miles de personas a abandonar sus hogares y sus medios de vida y la mayoría de la población carece de atención médica debido a la falta de recursos, los obstáculos culturales o la distancia.

 

Brotes de enfermedades

En enero, el Ministerio de Salud declaró una epidemia de sarampión nacional. Nuestros equipos apoyaron a las autoridades sanitarias con campañas de vacunación en siete distritos. También tratamos a niños, tanto de sarampión como de otras enfermedades o condiciones como la desnutrición. La propagación de la COVID-19 afectó a la respuesta de Gobiernos, donantes y otras organizaciones de salud en muchos países; sin embargo, en República Centroafricana, la inseguridad generalizada, las limitaciones logísticas y el coste de establecer una campaña de vacunación a gran escala en zonas remotas del país hicieron que el brote de sarampión fuera más difícil de controlar que la COVID-19.

Si bien la COVID-19 no tuvo un impacto notable en las tasas de mortalidad en las instalaciones médicas donde trabajábamos, sí afectó a nuestras actividades, porque las restricciones de movimiento provocaron retrasos en la entrega de equipamiento y medicamentos, así como en el despliegue de personal. Organizamos actividades de respuesta a la pandemia en todo el país, por ejemplo, sesiones de sensibilización sobre medidas de protección y distribuciones de mascarillas y jabón.

La malaria siguió siendo un problema importante en 2020. Nuestros equipos lanzaron campañas de tratamiento preventivo en Batangafo y Bossangoa, dirigidas a mujeres embarazadas y niños, especialmente durante la temporada de lluvias, que se desarrolla entre julio y octubre. Para llegar al máximo de personas y asegurarnos de que las comunidades entendían la importancia de la prevención, antes de las distribuciones de medicamentos, aunamos esfuerzos con líderes comunitarios y emitimos numerosos anuncios de radio. Después de las distribuciones, realizamos visitas a domicilio para verificar que las personas habían tomado el tratamiento y para identificar cualquier efecto secundario. Esta encuesta mostró que tanto la cobertura del tratamiento como la adherencia al mismo fueron altas. La cantidad de casos de malaria en 2020 en comparación con 2019 fue menor, lo que confirma la eficacia de este método preventivo.

 

Violencia sexual

En la capital, Bangui, ampliamos nuestros servicios de atención a la mujer, algo vital en un país con una de las tasas de mortalidad materna más altas del mundo. También abrimos un centro dedicado a la atención a supervivientes de violencia sexual, consolidando así las actividades que veníamos ejecutando en diferentes centros de la ciudad desde 2017; este nuevo centro, llamado Tongolo (“estrella”), ofrece un completo programa de atención médica y psicológica gratuito, accesible e inclusivo, con servicios adaptados para hombres, niños y adolescentes varones. En nuestras instalaciones, colaboramos con otras organizaciones que pueden ayudar si las víctimas desean emprender acciones legales o necesitan protección o apoyo socioeconómico, lo cual brinda una respuesta integral a la violencia sexual.

 

Atención al VIH y medicina interna

El VIH sigue siendo una de las principales causas de muerte en República Centroafricana. En Bangui, implementamos un modelo de atención integrador y descentralizado para las personas con VIH avanzado, mediante el cual siguen el mismo circuito y son atendidos en las mismas salas que los demás pacientes del hospital. El personal sanitario está capacitado para abordar el estigma, con el fin de garantizar la igualdad en la calidad de la atención. La prueba del VIH está disponible en todas las instalaciones del país en las que MSF trabaja Muchos de nuestros pacientes con VIH participan en grupos comunitarios de antirretrovirales, que ayudan a mitigar el desafío que supone cumplir el tratamiento; en estos grupos, las personas se turnan para recoger la medicación de todos, lo que reduce los gastos de transporte y el estigma.

En el caso concreto de la medicina para adultos, mantuvimos nuestros esfuerzos con clínicas ambulatorias que garantizan el seguimiento de pacientes con enfermedades crónicas, particularmente en Paoua y Carnot; entre otros objetivos, pretendemos mejorar el manejo a largo plazo del VIH, la TB y las enfermedades no contagiosas, e integrar a estos pacientes en el flujo continuo de atención.

 

Violencia e inestabilidad prolongadas

Inicialmente planeada para todo el país y finalmente restringida a la prefectura de Ouaka debido a la pandemia, realizamos una encuesta retroactiva de mortalidad con la idea de compensar la falta de estimaciones confiables en el país. Los resultados son alarmantes, pues encontramos una tasa bruta de mortalidad en adultos por encima del umbral de emergencia y una tasa de mortalidad en menores de 5 años justo por debajo de ese umbral,1 todo ello debido principalmente a la malaria y la violencia. También detectamos una alta tasa de mortalidad materna y una alta proporción de muertes de menores de 5 años, lo que sugiere un mal funcionamiento general del sistema de salud y, en particular, una falta de salud reproductiva de calidad. Los resultados de esta encuesta nos recuerdan que República Centroafricana sufre una larga e infrarregistrada crisis sanitaria.

Al finalizar el año, se produjo un rápido deterioro de la situación humanitaria y de seguridad vinculado a las elecciones presidenciales y legislativas del 27 de diciembre. Hubo violentos enfrentamientos en todo el país entre la recién formada agrupación de grupos armados (CPC, Coalición de Patriotas por el Cambio) y el Ejército centroafricano apoyado por tropas extranjeras. Estos hechos afectaron gravemente a personas ya traumatizadas por años de guerra civil y provocaron nuevas oleadas de desplazamientos, tanto dentro del país como hacia los países vecinos.

El 28 de diciembre, varias personas, incluido un miembro del personal de MSF, resultaron heridas en un tiroteo en un vehículo de transporte público en Grimari; todos los heridos fueron trasladados a un hospital cercano. Inmediatamente enviamos a un equipo médico desde Bambari para ayudar en lo posible y derivamos a cinco heridos graves, entre ellos nuestro compañero, al hospital en el que trabajamos en la ciudad. Lamentablemente, nuestro colega falleció a causa de sus heridas.

Este incidente es uno de los muchos ejemplos que demuestran que República Centroafricana está entrando en un nuevo ciclo de violencia. Nuestros equipos mantienen su apoyo a las autoridades sanitarias, garantizando la continuidad de la atención en todos nuestros proyectos y ejecutando intervenciones de emergencia para atender a los heridos y desplazados en las zonas de conflicto. Estas intervenciones incluyen clínicas móviles, donaciones de medicamentos, actividades de agua y saneamiento, distribución de artículos de primera necesidad y capacitación sobre contingencias y víctimas en masa para personal sanitario. Los trabajadores sanitarios formados en el programa ‘Academia de MSF’ son clave para brindar apoyo transversal en todo el país.

 

1 Tasa de mortalidad por encima de la cual se considera que se está produciendo una emergencia: un fallecimiento cada 10.000 personas por día y, en el caso de la mortalidad infantil, dos fallecimientos por cada 10.000 por día (según la Organización Mundial de la Salud).

 

Este artículo ofrece una visión general de nuestro trabajo en este país entre enero y diciembre de 2020; es un resumen que no puede considerarse exhaustivo. En 2020, contábamos con 2.927 profesionales,* entre personal nacional e internacional, y gastamos 68,5 millones de euros en nuestras actividades médico-humanitarias. Trabajamos por primera vez en este país en 1997.

En 2020, MSF España era una de las secciones de MSF con actividades en el país. Si quieres conocer más en profundidad nuestro trabajo allí, consulta nuestro ‘Informe de Misiones’.

* La cifra de personal equivale al total de puestos a tiempo completo o FTE (del inglés full-time equivalent). Por ejemplo, dos personas a media jornada equivalen a un FTE.