Las autoridades israelíes ponen en peligro a miles de personas al bloquear suministros vitales en Gaza

Alertamos del impacto de la falta de aceite motor y de piezas de recambio en la atención sanitaria y la producción y distribución de agua

13/08/2026
En nuestro hospital de campaña de reciente creación, situado en Deir Al Balah, en el centro de Gaza, el personal de MSF presta atención sanitaria esencial a los pacientes pediátricos.

Ammán/Jerusalén/Madrid, 13 de agosto de 2026.

Advertimos que miles de personas en Gaza corren un riesgo cada vez mayor de morir o padecer enfermedades graves, ya que las autoridades israelíes siguen restringiendo la entrada de aceite de motor y piezas de recambio en la Franja. Estos suministros son imprescindibles para mantener en funcionamiento los generadores de los hospitales, las ambulancias, las bombas de agua y los camiones cisterna. La obstaculización de estos servicios esenciales es representativa de la destrucción sistemática por parte de Israel de los elementos necesarios para la vida en Gaza.

En algunas instalaciones, apenas disponemos e de aceite de motor suficiente para un mes, y parte del equipo ya se ha visto afectado por la escasez.  Nos vemos obligados a intentar encontrar existencias en el mercado local a precios desorbitados. El suministro de aceite de motor es tan limitado que el precio se ha multiplicado por 20 en los últimos seis meses. A finales de julio, superaba los 1.100 euros por litro y no se garantiza ni la calidad ni la disponibilidad.

El 5 de agosto, uno de los generadores de nuestro hospital de campaña en Deir Al Balah se averió. Al tener que recurrir a un generador de reserva más pequeño, los equipos tuvieron que racionar drásticamente la electricidad durante ese tiempo. El equipo médico solo pudo mantener en funcionamiento el quirófano para las personas en estado más crítico; el personal de enfermería no pudo esterilizar el equipo esencial, se interrumpieron los servicios de rayos X y los pacientes con quemaduras dolorosas tuvieron que sufrir bajo un calor extremo sin aire acondicionado.

“Lo que estamos presenciando en Gaza no es una serie de carencias aisladas, sino una política de desgaste deliberada”, alerta Filipe Ribeiro, coordinador general de MSF en Palestina. “Llevamos casi tres años observando cómo las políticas de Israel obstaculizan la entrada de suministros. Estas políticas no se limitan a retrasar la ayuda; desmantelan los propios sistemas de los que depende la población para sobrevivir”.

Hoy son el aceite de motor y las piezas de recambio; mañana será otra cosa —continúa afirma Ribeiro—. Los artículos cambian, pero la lógica sigue siendo la misma: reducir a la población a unas condiciones en las que la vida se vuelve insostenible, en las que se les despoja sistemáticamente de su dignidad mediante la denegación de los bienes más normales y esenciales. Esto no es burocracia. Es un esfuerzo deliberado por hacer imposible la propia existencia”.

Las autoridades israelíes han cortado en Gaza la mayor parte del suministro eléctrico y gran parte de la infraestructura eléctrica ha quedado destruida. Los hospitales y otros servicios esenciales dependen ahora casi por completo de los generadores. Sin aceite de motor ni piezas de recambio, estos generadores se averían cada vez con más frecuencia.

Si los generadores dejan de funcionar, no hay fuentes de energía alternativas, como sistemas solares o equipos de sustitución. Las autoridades israelíes también han bloqueado la entrada de nuevos generadores o vehículos.

“Cuando los generadores se averían, los hospitales corren peligro”, explica Ola Bardawil, coordinadora adjunta del proyecto de MSF. “Los recién nacidos en incubadoras, las personas que dependen de generadores de oxígeno o aquellas que necesitan una intervención quirúrgica vital serán las que sufran las consecuencias”, añade.

La retención de aceite de motor y piezas de recambio no es un caso aislado, sino que forma parte de unas restricciones más amplias impuestas en el marco del genocidio por parte de Israel, que recurre a la violencia estructural para limitar intencionadamente el acceso a servicios y suministros vitales.

La entrada de aceite de motor y piezas de recambio por sí sola no bastará para mejorar la vida de la población de Gaza. Las autoridades israelíes deben levantar de inmediato el bloqueo y permitir la entrada sostenida y sin obstáculos de todos los suministros médicos, humanitarios y comerciales necesarios para responder a las inmensas necesidades de la población.

Las consecuencias van mucho más allá de los hospitales. En la actualidad, el acceso de la población al agua potable depende de camiones que la transportan a las zonas donde se han refugiado. Una encuesta realizada en julio por organizaciones que supervisan el agua y el saneamiento reveló que el 90 % de los hogares sufre inseguridad hídrica de moderada a grave.

Sin aceite de motor, todo el transporte corre el riesgo de paralizarse, incluidos los camiones cisterna que son tan necesarios en pleno calor del verano. Esto también afecta a las ambulancias, a los autobuses que permiten al personal sanitario acudir al trabajo y a los camiones que recogen los suministros humanitarios. Las panaderías y los molinos de harina también funcionan con generadores, lo que significa que la producción de alimentos podría verse afectada.

Uno de los generadores del centro de desalinización de agua de MSF ya está averiado debido a la falta de aceite de motor y de piezas de recambio para sustituir las que están rotas. En junio, la organización tuvo que reducir su uso de doce a siete horas al día, lo que provocó una disminución de la producción de agua potable de 600.000 litros a 350.000 litros diarios. Esto se traduce en que unas 40.000 personas dejan de recibir agua cada día.

Las restricciones de Israel se han vuelto cada vez más amplias, impidiendo la entrada no sólo de generadores y vehículos, sino también de artículos de uso cotidiano, desde pomadas para enfermedades de la piel hasta juntas de goma necesarias para las máquinas de esterilización de material médico. La escasez se extiende ahora a prácticamente todos los aspectos de la vida en Gaza, dejando a los hospitales y a las organizaciones humanitarias sin suministros básicos.

Avería de un generador en el hospital de campaña de MSF

Apertura de los servicios pediátricos en el hospital de campaña de Deir Al Balah

El 5 de agosto, uno de los generadores del hospital de nuestro hospital de campaña en Deir Al Balah sufrió una avería. Se tardó tres días en conseguir la pieza de recambio para repararlo. Al verse obligados a recurrir a un generador de reserva más pequeño, nuestros equipos tuvieron que racionar drásticamente la electricidad durante. Esto supuso que los pacientes ya no pudieran acceder a intervenciones quirúrgicas por la noche, que el personal de enfermería no pudiera esterilizar el material esencial, que se interrumpieran los servicios de rayos X y que los pacientes con quemaduras dolorosas tuvieran que sufrir bajo un calor extremo sin aire acondicionado.

Ola Bardawil, coordinadora adjunta del proyecto de MSF

“Por desgracia, hoy [por el 5 de agosto] nos hemos enfrentado a lo que temíamos en el hospital de campaña: uno de nuestros generadores principales y de mayor tamaño acaba de quedar fuera de servicio. Esto está directamente relacionado con la falta en el mercado de aceites [para motores] y de piezas de recambio para generadores. No se trata sólo de un problema de mantenimiento, sino de un factor que agrava la situación, ya que nos ha obligado a racionar todos nuestros servicios, incluidos los médicos.

Sin un suministro eléctrico adecuado, no podremos hacer funcionar nuestras máquinas de rayos X ni realizar las intervenciones quirúrgicas que dependen de ellos. No podremos mantener nuestros medicamentos en las condiciones de almacenamiento adecuadas. No podremos realizar ni siquiera los análisis de laboratorio más pequeños o sencillos. 

Todo el sistema sanitario de Gaza depende de los generadores, ya que no existe otra fuente de electricidad. [Todo] el sistema se ve afectado por estos elementos, pequeños pero esenciales para el funcionamiento de nuestro sistema eléctrico: el aceite para generadores [y] las piezas de recambio.

Podéis imaginar cómo afectará esto al sistema sanitario en general. Podría considerarse un pequeño reto. Pero, en realidad, tiene un gran impacto en todo el sistema sanitario de la Franja. Afecta a todos y cada uno de los servicios sanitarios que prestamos.

Y, para ser sinceros, no se puede prever cuándo se producirá la próxima avería. No sabemos qué pasará después”.

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