El principal problema sanitario en Palestina es la ocupación israelí
El Dr. Javid Abdelmoneim es el presidente internacional de Médicos Sin Fronteras (MSF) y trabajó como médico de urgencias en Gaza en 2024, principalmente en el Hospital Nasser. Cuando el genocidio en Gaza ha superado los 1.000 días e Israel sigue violando el alto el fuego, el doctor Javid reflexiona sobre la complicidad continuada de los líderes mundiales que permiten que Israel prosiga con su campaña genocida y pide un cambio drástico de política.
En toda Palestina, el efecto acumulativo de las acciones de Israel sobre la población desde el 7 de octubre de 2023 es evidente: ha minado su capacidad para llevar una vida digna y saludable. Esto debe señalarse con claridad. Las políticas aplicadas en Gaza y la trayectoria observada en Cisjordania apuntan al proyecto israelí más amplio de colonización de Palestina a través de la ocupación.
Han pasado más de mil días desde que comenzó el genocidio de Israel en Gaza, y el castigo colectivo a los palestinos continúa hasta hoy. En medio de un supuesto alto el fuego, el mundo se ha acostumbrado a ver cómo los palestinos son mutilados y asesinados a diario en sus tiendas de campaña, en los hospitales y en las calles.
La palabra ‘alto el fuego’ ha perdido todo su significado. Mientras escribo estas líneas, el número de víctimas sigue aumentando, al igual que el desinterés hacia la catastrófica situación en Gaza, el fracaso político más llamativo del mundo en las últimas décadas.
Junio fue el mes más mortífero desde octubre de 2025. A 20 de julio, Israel ha matado a un total de 1.158 palestinos y ha herido a 3 756 desde el inicio del alto el fuego según las autoridades locales, al tiempo que amplía su control militar sobre la Franja. La ‘línea amarilla’ marcada por Israel es una frontera cambiante que divide la Franja en zonas controladas por palestinos y por israelíes. No deja de expandirse y pone a cualquiera que se acerque a ella —a menudo simplemente para intentar llegar a sus refugios, recoger leña o buscar comida— en riesgo de recibir un disparo.
Pero no se trata solo de la violencia. A medida que Israel desplaza la línea hacia el oeste, comprime a más de dos millones de personas en apenas un tercio de la Franja. Esto no es casual. Genera condiciones de hacinamiento extremo en las que las enfermedades se propagan fácilmente y las necesidades básicas quedan desatendidas. Vemos las consecuencias en nuestras clínicas: infecciones respiratorias, afecciones de la piel y enfermedades diarreicas, provocadas por la falta de agua potable y de saneamiento y por las inhumanas condiciones.
Cisjordania también ha sufrido una transformación violenta y profunda desde el 7 de octubre de 2023. El Gobierno israelí, el Ejército y los colonos respaldados por el Estado han acelerado la limpieza étnica, la desposesión de tierras, la fragmentación territorial y el estrangulamiento económico, lo que ha erosionado aún más la presencia y la pervivencia palestinas.
Los palestinos están siendo perseguidos en sus hogares, en las escuelas y en sus tierras, mientras que los agresores gozan de total impunidad. En Nablus y Hebrón, atendemos a pacientes que sufren traumas y depresión relacionados con la violencia creciente y las restricciones de movimiento, restricciones que dificultan todos los aspectos de sus vidas, incluido el acceso al hospital.
Israel ha seguido obstaculizando sistemáticamente el acceso a la asistencia sanitaria en Cisjordania y ha desmantelado deliberadamente el sistema sanitario en Gaza.
El personal sanitario, los pacientes, las ambulancias y los hospitales han sido todos objeto de ataques.
El 26 de octubre de 2024, durante una redada en el Hospital Kamal Adwan de Gaza, el doctor Mohammed Obeid, cirujano de MSF, fue detenido junto con otras 57 personas. Es uno de los 95 trabajadores sanitarios palestinos que siguen detenidos por las fuerzas israelíes. Hoy, el doctor Obeid permanece en una prisión israelí sin que se le haya imputado ningún cargo. Seguimos exigiendo su liberación incondicional e inmediata.
El genocidio ha diezmado al personal sanitario de Gaza, y llevará años reponerlo. Al menos 1.700 profesionales sanitarios han perdido la vida desde octubre de 2023, así como 15 miembros de nuestro propio equipo de MSF, muchos de los cuales trabajaron incansablemente durante décadas. Nadie está a salvo en Gaza.
El acceso de la población a la asistencia sanitaria se está viendo aún más restringido desde que las autoridades israelíes dieron de baja a 37 organizaciones humanitarias en enero. Israel nos impide llevar personal internacional y provisiones de primera necesidad a Gaza y Cisjordania. Aunque han entrado algunos suministros humanitarios en Gaza, no son suficientes. Estas restricciones arbitrarias forman parte de una política punitiva de larga data impuesta por Israel.
Ya sea mediante la violencia directa, el desmantelamiento del sistema sanitario o la obstrucción de la ayuda humanitaria, provocando hambrunas, utilizando el agua como arma, causando mayores índices de prematuridad y mortalidad entre los lactantes y altos índices de abortos espontáneos, o negando la atención sanitaria, desde mi punto de vista, está claro: el principal problema sanitario en Palestina es la ocupación israelí.
Los métodos de Israel se han convertido en algo aceptado; los líderes mundiales han normalizado la conducta de las autoridades israelíes. Mediante el apoyo político, la ayuda militar o el silencio, han permitido que sus políticas continúen.
La situación no solo es intolerable, sino que está arraigada. En Gaza, el genocidio sigue, y en Cisjordania, la limpieza étnica se acelera.
Necesitamos urgentemente un cambio drástico de política, uno que dé prioridad a la dignidad de los palestinos y a la protección de la población civil, que garantice el acceso humanitario sin obstáculos y que exija responsabilidades a todos los gobiernos. Sin ese cambio, los próximos mil días no marcarán un punto de inflexión, sino la continuación de la misma realidad devastadora.
Artículo publicado originalmente en los periódicos del grupo Vocento